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Benito Arruñada, economista asturiano: "Las tasas gratis en la Universidad me parecen una barbaridad"

El catedrático de la Universidad Pompeu Fabra afirma que "la sociedad española está infantilizada"

Carlos Monasterio, con los brazos cruzados, junto a Benito Arruñada. | MARIO CANTELI

Carlos Monasterio, con los brazos cruzados, junto a Benito Arruñada. | MARIO CANTELI

Oviedo

El economista Benito Arruñada (Vegadeo, 1958) no deja indiferentes en la gira de presentación de su libro "La culpa es nuestra", que este lunes hizo parada en el Club LA NUEVA ESPAÑA. El catedrático de Organización de Empresas de la Universidad Pompeu Fabra del Barcelona se proclamó "liberal", no tuvo reparo en cuestionar a José Ortega y Gasset o a Manuel Azaña, ni en dar un varapalo a la decisión del Gobierno asturiano por la gratuidad de las tasas universitarios: "Me parece una barbaridad", afirmó. También repartió críticas a cuestiones tan diversas como el establecimiento de topes a los alquileres como solución al problema de la vivienda o al funcionamiento del estado autonómico, "un lujo que no nos podemos permitir", sostuvo.

Benito Arruñada fue presentado por el catedrático de Hacienda Pública de la Universidad de Oviedo, Carlos Monasterio, quien destacó que "La culpa es nuestra" es un libro de los que "apetece" leer porque "tiene ideas" y "cuestiona de manera muy rigurosa y a la vez sencilla y sin postureos". Como quiera que Monasterio puso en la presentación algunos nombres propios como el de los intelectuales Ortega y Gasset y Manuel Azaña o preguntas sobre cuestiones que Arruñada aborda en su libro como el estado de situación en España de la vivienda, la educación o la cuestión territorial, el autor empezó su intervención en ese orden.

El economista y catedrático de la Pompeu Fabra no titubeó en plantear su enmienda de totalidad al pensamiento de Ortega y Gasset: "Cada vez que lo leo me parece un disparate sin paliativos", afirmó, para hacer extensivo su reproche a la obra que el filósofo dejó sobre la sociedad y la política de su tiempo, "España invertebrada", de la que dijo "se me cae de las manos, es increíble que ese texto haya podido tener éxito e inspirado a la gente, con interpretaciones históricas caprichosas". Arruñada rechazó de plano los "juicios incendiarios" del filósofo y escritor. No se mostró más benévolo con Azaña: "Si de Ortega hay motivos para hablar mal , de Azaña hay más motivos todavía, no solo en el terreno de lo analítico, sino también en lo moral. No es un buen ejemplo", afirmó. Un juicio crítico que hizo extensivo al momento actual: "No es tanto Ortega lo que me preocupa, sino que mucho de lo que veo en la intelectualidad española actual viene a ser lo mismo (...) Dejemos a los intelectuales porque no nos van a resolver los problemas".

En el turno final de preguntas, otro catedrático de Hacienda Pública de la Universidad de Oviedo, Javier Suárez Pandiello, pidió opinión a Arruñada sobre "la moda que ha iniciado el Gobierno asturiano de poner las tasas gratuitas universitarias". La respuesta del economista fue directa: "Lo de las tasas me parece una barbaridad y quiero decir, para situarnos, que tanto yo como mis hermanos estudiamos con beca y gracias a la beca; si no, no habríamos estudiado. No creo que ningún socialdemócrata tenga que enseñarme nada en este terreno", defendió.

El catedrático de la Pompeu Fabra no ocultó su "opinión, muy negativa, sobre la situación de la universidad y la educación en España, tras una experiencia de 30 años dando clase en una de las mejores universidades del país. A menudo pienso que si aquí estamos así, no quiero imaginar en otros sitios. En el terreno educativo, la palabra que se me viene a la cabeza es estafa". Arruñada abundó que en ese contexto, "hacer unas tasas cero favorece a la clase media o media alta urbana, para que los jóvenes estén aparcados y se preparen para oposiciones de muy bajo nivel, de cartero o policía". En su opinión, "habría que ir a un modelo de becas-salario, que casi ha desaparecido".

En vivienda tampoco anduvo con paños calientes y lamentó que "la ciencia se está prostituyendo en el sentido de apoyar políticas muy perversas. Y esta utilización no se da solo en España". A su juicio, "en vivienda tenemos lo que queremos; las encuestas dicen que queremos topes a los alquileres y los políticos obedecen, cuando en realidad lo que queremos es otra cosa, que haya alquiler barato y acceso a la vivienda, pero los medios son contradictorios con los fines". También lanzó alertas sobre la situación de Europa y realizó un diagnóstico concluyente: "La sociedad española es inmadura y está infantilizada, es algo grave. España debe reflexionar a dónde quiere ir, tiene que elegir entre un estado de bienestar minimalista o un modelo del bienestar escandinavo, que está por ver si es viable, incluso en Escandinavia. Pero allí los impuestos al consumo son mucho más elevados".

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