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Aliatar también pide en LA NUEVA ESPAÑA: "Que se salve el Oviedo"

Un barco pirata "de verdad", cromos, peluches y una mascota digital, deseos de los niños en la primera recepción real de la ciudad, celebrada en el Club

Aliatar y la edil Covadonga Díaz, posando con varios niños, una madre y una paje, ayer, en el Club.

Aliatar y la edil Covadonga Díaz, posando con varios niños, una madre y una paje, ayer, en el Club. / Irma Collín

Oviedo

"Que se salve el Oviedo, que sufrimos mucho". El príncipe Aliatar lanzó al aire su particular petición a los Reyes Magos de Oriente en medio de la recepción celebrada ayer en el Club LA NUEVA ESPAÑA con la que inició su "turné" de recogida de cartas de los niños de la capital asturiana de aquí a la mágica noche del 5 de enero. El emisario real atendió de buen gusto a los más impacientes, decenas de pequeños se acercaron a hacerle un balance de su comportamiento durante el año a falta de una semana para que los árboles amanezcan cargados de regalos. El emisario escuchó peticiones de todo tipo que ahora tiene que trasladar a Melchor, Gaspar y Baltasar para que puedan hacer su trabajo.

Los primeros pequeños ovetenses que pudieron trasmitirle a Aliatar sus deseos fueron Guillermo y Jaime, hijos del consejero de Hacienda del Principado, Guillermo Peláez. Jaime, el más pequeño de los dos, de tan solo un año, tenía un poco de miedo al principio, pero con la ayuda de su madre, Mar Ruiz, acabó acercándose al emisor de los Reyes Magos para pedirle un peluche de Mickey Mouse. Su hermano, Guillermo, tenía claro que quería un barco pirata "de verdad", aunque los presentes le aseguraban que tendría que "conformarse con uno de juguete".

Jaime y Guillermo Peláez posan con sus piruletas junto a su madre, Mar Ruiz, al lado de Aliatar, con una paje real detrás. | I. C.

Jaime y Guillermo Peláez posan con sus piruletas junto a su madre, Mar Ruiz, al lado de Aliatar, con una paje real detrás. / Irma Collín

El desparpajo de Aroha, una pequeña de dos años que llegó disfrazada de superheroína, hizo que al propio Aliatar, acostumbrado a tratar con niños, se le escapase alguna carcajada. La niña aseguró que se portó "muy bien" durante el año y le confesó al príncipe que le habían dejado "comer chocolate para merendar". Tenía claro que su único deseo para estas fiestas era una mascota digital, al puro estilo de los "Furby" que se pusieron de moda hace años.

Felipe le pide a Aliatar una caja de sobres de cromos.  | IRMA COLLÍN

Felipe le pide a Aliatar una caja de sobres de cromos. / Irma Collín

La pasión por el fútbol también tuvo un hueco. Lucas y Felipe no se aventuraron a pedir nada relacionado con la actualidad deportiva, se conformaban con unos cuántos paquetes de cromos para completar su colección. Fue en ese marco cuando Aliatar no pudo ocultar su deseo de que el Real Oviedo mantenga en Primera de la mano de su nuevo técnico, Guillermo Almada.

La pequeña Leyre hizo las funciones del emisario de los Reyes Magos en su casa. Se acercó al Club LA NUEVA ESPAÑA, acompañada por su abuela, y se encargó de llevar los deseos de sus hermanos a Aliatar. No tenía ninguna pretensión muy clara y concluyó su charla con el príncipe asegurando que le regalen "lo que quieran".

Leyre charla con Aliatar después de darle su carta y la de sus hermanos.

Leyre charla con Aliatar después de darle su carta y la de sus hermanos. / Irma Collín

Hasta los más benjamines de la ciudad se acercaron a ver al ayudante de los Reyes. Algunos como Lucas, que todavía cuenta su edad en meses y no ha aprendido a caminar, se sentaron en el regazo de Aliatar para que sus padres inmortalizasen su primera visita navideña. El anillo que porta el príncipe por encima de sus guantes y las cajas de regalos que reposaban detrás de los pajes fueron las grandes distracciones de los bebés.

La concejala de Festejos, Covadonga Díaz, acompañó a Aliatar y a sus pajes en su primera recepción. La edil popular habló con los niños y se llevó algún caramelo para su despacho. "Yo tengo una lista muy larga de cosas para pedir a los Reyes Magos, no sé por dónde empezar a decirle", explicó con tono humorístico.

Aroha enseña los caramelos que le regaló Aliatar a sus padres.

Aroha enseña los caramelos que le regaló Aliatar a sus padres. / Irma Collín

Aliatar no descansa

Tras esta primera recepción, Aliatar reaparecerá en Oviedo los días 2 y 3. El emisario real atenderá a los más pequeños en el Campoamor, donde el día 2 estará presente de 12.00 a 14.30 y de 16.30 a 18.00 horas. Ese mismo día, y como novedad, a las 18.30 horas se trasladará al Palacio de los Deportes para recibir a más niños. El día 3, el príncipe continuará con su agenda en el Campoamor, en horario de 12.00 a 14.30 y de 17.00 a 20.00 horas.

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