Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Juan de Lillo: "He llegado aquí feliz con mi vida, sin envidiar a nadie"

"Me he guardado cosas para evitar que el alma se me quedará como un pellejo", asegura el veterano periodista, que ahora relata sus experiencias

De izquierda a derecha, Carlos del Cano, Juan de Lillo y  Javier Junceda, ayer en el Club LA NUEVA ESPAÑA.

De izquierda a derecha, Carlos del Cano, Juan de Lillo y Javier Junceda, ayer en el Club LA NUEVA ESPAÑA. / Irma Collín

María José Iglesias

María José Iglesias

Oviedo

"He llegado hasta aquí feliz con la vida que viví; nunca he envidiado a nadie, me conformé con los talentos que Dios me dio". "Encuentro con mi vida", el nuevo libro del periodista y escritor Juan de Lillo, (Moreda de Aller, 1935), es un ejercicio de memoria compartida, una reivindicación del periodismo como oficio moral y una evocación de una vida atravesada por la historia contemporánea.

Quedó de relieve ayer en el Club LA NUEVA ESPAÑA, donde Juan de Lillo, que ejerció el periodismo durante cuatro décadas, de los que una parte sustancial transcurrió como redactor jefe de este diario, subrayó que su libro no pretende ser una autobiografía. "Sólo traté de que fuera una narración de circunstancias vividas. Una mirada personal guiada por los límites éticos del oficio". Con la serenidad de quien ha vivido mucho y ha callado lo necesario, Lillo , con 92 años, confesó que el libro, que alcanza las 470 páginas, sigue siendo incompleto: "Le faltarán más de cincuenta para acercarme a mi fondo de armario informativo. No por falta de vivencias, sino por pudor, por respeto a los demás y por evitar traspasar esa ‘línea roja’ que, de cruzarse, podría hacer que la honradez se me escapase de las manos", señaló. "Me he guardado cosas para evitar que el alma se me quedara como un pellejo", dijo, ante un nutrido público entre el que no faltaron su esposa, sus hijos y nietos. En el libro desfilan escenas que son ya historia del siglo XX: entrevistas con Adolfo Suárez, Claudio Sánchez Albornoz —a quien definió como "el gran reinventor de Asturias"; el piloto Juan Manuel Fangio, cinco veces campeón del mundo de Fórmula 1, Mijaíl Gorbachov, "el líder que abrió las puertas de Rusia", el papa Juan Pablo II en el Vaticano o Fidel Castro, con quien conversó largamente en Cuba. También aparecen los días difíciles, las llamadas de los tribunales, las zozobras propias de quien ejerció el periodismo en tiempos complejos.

Lillo recordó que su primera firma en un periódico data de 1962 y evocó sus orígenes en Moreda, su localidad natal, con unos padres "que se desvivieron por nosotros", y una infancia marcada por el fútbol, su primer gran juego, cuando con apenas doce años compartía campo con los mayores en un pequeño terreno.

El prólogo del libro corre a cargo de Javier Junceda, jurista, escritor, miembro del RIDEA y académico de número de la Real Academia Europea de Doctores, que conoció a Lillo cuando tenía apenas 18 años, al llevarle un artículo. "Me recibió con cortesía", recordó, iniciándose entonces una relación profesional que se prolongaría en el tiempo. Evocó también a su padre, lector fiel de Lillo, y subrayó una de las virtudes esenciales del periodista: el criterio, "la norma para conocer la verdad". Para Junceda, Juan de Lillo nunca fue un periodista encopetado, sino alguien que se gana el respeto por lo que dice y por cómo lo dice. "Un periodista de raza", afirmó, capaz de haber sido futbolista, odontólogo o abogado, pero que eligió contar la realidad con rigor y elegancia. Destacó al Lillo familiar y enamorado que aparece en el libro, su valentía cuando hay que serlo —lejos de quienes sólo dicen lo que conviene decir— y su pasión por Asturias combinada con una mirada cosmopolita. "Un orgullo para la prensa asturiana y española", concluyó.

El epílogo lo firma Carlos del Cano, escritor y editor, quien definió "Encuentro con mi vida" como un ejercicio de reflexión vital. Del Cano subrayó que el libro revisa episodios personales y constituye un retrato de época, una forma de entender el periodismo y su práctica diaria. Ligado a Aller, su lugar de origen, y a Oviedo, donde reside desde hace setenta años, "Juan de Lillo aparece en estas páginas como un testigo privilegiado de la historia reciente", remarcó.

Tracking Pixel Contents