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Ángel Álvarez: "Si una persona no tiene ilusión, pronto será un enfermo"

"Solo una buena persona puede ser un buen médico", asegura el internista, autor de "Medicina soñada, medicina posible", en una sala repleta de público

Por la izquierda, Venancio Martínez, Carmen Casal, Ángel Álvarez, Fidel Asensio y Eduardo García, ayer, en el Club LA NUEVA ESPAÑA.  | IRMA COLLÍN

Por la izquierda, Venancio Martínez, Carmen Casal, Ángel Álvarez, Fidel Asensio y Eduardo García, ayer, en el Club LA NUEVA ESPAÑA. | IRMA COLLÍN

María José Iglesias

María José Iglesias

Oviedo

"Si una persona no tiene ilusión, pronto será un enfermo". El médico internista Ángel Álvarez, autor de "Medicina soñada, medicina posible", defendió ayer en el Club LA NUEVA ESPAÑA que incluso cuando el cuerpo está dañado, siempre hay algo sano en la persona, una "reserva escondida" que puede ayudar al enfermo a salir adelante.

"La historia clínica es la historia hipocrática: un fragmento de naturaleza sufre un desorden y hay que restablecerlo. Pero la medicina psicosomática nos recuerda que en ese proceso deben incorporarse las circunstancias vitales del paciente. Porque, sin ilusión, sin sentido y sin ser escuchada, ninguna persona puede sanar del todo", recalcó Álvarez, ante una sala repleta, que se quedó pequeña para acoger al numeroso público que quiso acompañarle. La periodista Carmen Casal trazó un retrato cercano del internista, desde hace veinte años vinculado al Centro Médico, natural de Babia (León) y residente en Asturias desde muy joven: "Pertenece a la estirpe de los grandes humanistas y de los copistas medievales: sigue escribiendo la historia clínica a mano, aseguró la presentadora.

La orientación psicosomática en la atención de los pacientes centró el coloquio, a propósito de un libro que relata décadas de experiencia clínica y reflexión humanista. En el punto de mira una cuestión: cómo cuidar al enfermo sin olvidar a la persona.

Fidel Asensio, veterano médico internista, recordó que Platón ya criticaba a los médicos que pretendían curar el cuerpo ignorando el alma. "No se puede saber lo que es el ser humano sin atender a sus afectos", afirmó. Citó la vieja distinción entre el médico señor y el médico siervo, y recordó que para Laín Entralgo, el acto médico comenzaba antes del diagnóstico. "La técnica, por sí sola, resulta insuficiente. La confianza –ese bien frágil– ocupa un lugar esencial", indicó. "Solo una buena persona puede ser un buen médico", concluyó.

El pediatra Venancio Martínez Suárez, del Centro de Salud del Llano (Gijón), hijo y nieto de médicos, aseguró que "la falta de ternura en la infancia deja huellas profundas: una vida sana está condicionada, en gran medida, por haber sido querido o no", recalcó. "Los trastornos psicosomáticos en los niños son cada vez más frecuentes y no siempre bien abordados. Acaban interiorizando conflictos que luego se expresan en el cuerpo: problemas respiratorios, alimentarios o conductuales. De ahí la necesidad de una evaluación completa y de comprender el clima familiar en el que el menor crece", recalcó.

El psicólogo clínico Eduardo García puso el foco en el aumento de enfermedades cardiovasculares, cáncer o insomnio, "algo relacionado con los estilos de vida de las sociedades industriales", dijo. En su opinión, la psicoterapia, relató, ayuda al paciente a cambiar, a tomar conciencia y a promover hábitos más saludables. "El tabaquismo, la diabetes o las enfermedades inflamatorias crónicas también requieren una mirada integral que vaya más allá del síntoma", remarcó.

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