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José Manuel Vaquero apela a una "recuperación innovadora en un Noroeste unido" en la presentación de su "Crónica de la Transición en Asturias (1975-1983)"

El periodista que relató la Transición en las páginas de LA NUEVA ESPAÑA hace una defensa cerrada del oficio: "Siempre he apostado por los hechos"

La “Crónica de la Transición en Asturias” de José Manuel Vaquero  se presenta en La Nueva España

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Luisma Murias

Una rueda de prensa que forzó a Felipe González a anunciar en público, por vez primera, que el PSOE renunciaba a la doctrina marxista. Una conversación con el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, en un momento electoral decisivo, y con una única indicación al entrevistador: que no podía publicar nada. Una noticia, en exclusiva nacional, sobre una ley estatal de enorme interés –luego venido a menos- sobre el proceso autonómico, la LOAPA, sobre la que pesaba un pesado pacto de silencio…

Las crónicas de la Transición política publicadas desde Asturias entre 1978 y 1983 por el periodista José Manuel Vaquero, actualmente consejero de Prensa Ibérica, han dado el salto "desde su espacio natural, las hemerotecas, hasta las bibliotecas, para estar al alcance de historiadores y estudiosos", subrayó ayer Ángeles Rivero, directora general de LA NUEVA ESPAÑA. En este periódico, Vaquero dejó constancia de su condición de "notario" de un periodo decisivo. Y lo hizo al estilo de "un maestro de la pintura política y social, que las lleva cazando al vuelo toda su vida", según metaforizó el abogado y escritor Javier Junceda.

Abarrotado de un público del que formaban parte algunos protagonistas de la etapa histórica retratada, el Club LA NUEVA ESPAÑA fue el escenario de la presentación de "Crónica de la Transición en Asturias (1975-1983)", recopilación en de las informaciones de Vaquero editada en dos gruesos tomos por el Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA). Un trabajo periodístico "riguroso" y que trasluce "una alta capacidad de análisis, dada la particular situación de Asturias", según dictaminó Ramón Rodríguez, director del RIDEA.

José Manuel Vaquero Tresguerres (Bueño, Ribera de Arriba, 1946) desarrolló una intensa trayectoria periodística convirtiéndose en un referente de la información regional. Y casi todo ella en LA NUEVA ESPAÑA: delegado en Gijón, jefe de Deportes, corresponsal político, director, director general, consejero delegado de Prensa Ibérica… En su intervención de ayer, enhebró reflexiones sobre la política, los políticos, el periodismo, los asturianos, la esencia misma de Asturias (ser el principio y fundamento de España, parafraseando al filósofo Gustavo Bueno) y las oportunidades perdidas... Las oportunidades de que una tierra cuna de emprendedores y lastrada por el predominio de la empresa pública dejara de ser "INIlandia", oteara "lo que ocurre en el exterior" y diseñara "un proyecto innovador y sensato de recuperación regional en el contexto de un noroeste peninsular unido".

En relación con el periodismo de los años 70 del siglo pasado, el cronista de la Transición indicó que "podía desempeñarse con una libertad hasta entonces desconocida y cuyo alcance era todavía incierto".

Acerca de su concepción de la dinámica periodística, Vaquero compartió una reflexión -y quizá un sueño- que hoy puede ser vista casi como extraplanetaria: "Solo los periodistas deberían poder conceder entrevistas, justamente lo contrario de lo que escuchamos a cada instante, cuando nos hablan con total naturalidad de que el político tal ha concedido una entrevista".

La evolución de la clase política le resulta decepcionante: "Al principio, los políticos abordaban su función con admirable altruismo y generosidad. Incluso restaban dedicación a sus trabajos habituales para volcarse en el servicio público, pero las cosas han ido cambiando".

El periodista asturiano describió el contenido de sus 1.400 páginas como "el latir del día a día de la actualidad política de la Transición en Asturias". Un elenco de piezas informativas que, como toda tarea periodística digna, no pertenece a los políticos ni a los periodistas ni siquiera a los editores de prensa, ya que "la información es un derecho ciudadano fundamental", proclamó Vaquero.

Metido en disquisiciones sobre la profesión a la que dedicó innumerables horas de su vida, José Manuel Vaquero hizo hincapié en la relevancia social y democrática de algo tan simple como que cada uno esté en su sitio: "Ni los periodistas deben actuar como si fueran políticos ni los políticos emular a los periodistas. El presidente de los Estados Unidos puede que sea el periodista más influyente del mundo y los grandes editores son multimillonarios gurús tecnológicos como Elon Musk, Mark Zuckerberg o Jeff Bezos para quienes la función social de los medios les resulta totalmente ajena a sus trayectorias e intereses".

Vaquero expresó un deseo para el devenir de su magna recopilación de publicaciones, muchas de ellas debidamente contextualizadas por el propio autor: "Que puedan tener alguna utilidad como un modesto trabajo periodístico que recoge de forma agrupada una actualidad efímera y fragmentaria de un tiempo concreto".

En esa vieja dicotomía entre hechos y opiniones, "siempre he apostado por los hechos", enfatizó el periodista de LA NUEVA ESPAÑA, quien abundó en su meditación: "Los hechos son sagrados y las opiniones, libres. Prefiero informar con objetividad para aportar al lector herramientas que le ayuden a crear sus propias opiniones, que recomendarle lo que tiene que pensar". Y en sintonía con esa veneración a los hechos que mueven a buscar soluciones a los problemas, José Manuel Vaquero puso deberes a los protagonistas del tiempo presente: "En Asturias sólo quedan diez fortunas de cierta entidad. ¿Qué estorbos dificultan la generación de más riqueza en Asturias? Averiguarlo y ponerle remedio es nuestra gran asignatura pendiente".

La "magna obra" del "notario" de la Transición asturiana

Describió acertadamente Javier Junceda, abogado, analista de la actualidad y miembro de la directiva del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA), a José Manuel Vaquero como "el notario de la Transición asturiana". Un "maestro de la pintura política social" que en años cruciales retrató cada semana lo que se cocía en ese ambiente, "dándonos cuenta de los cotidianos enredos partitocráticos de cada una de las formaciones políticas, así como de los avances en el proceso autonómico o de los principales motivos de atención para aquellas generaciones de asturianos".

A través de sus noticias, que llevaron incluso a varios "partidos a incoar expedientes internos para conocer quién le suministraba la información", Vaquero califica "a Rafael Fernández como el verdadero artífice de nuestra Transición, recordando aquella impactante fotografía suya postrado de rodillas ante la Santina en un día de Asturias en Covadonga". O analiza las figuras de Torcuato Fernández Miranda, Sabino Fernández Campo o Juanín Muñiz, entre otros.

"La lectura detenida de esta magna obra permite confirmar que muchas de las cosas que consideramos actuales no son más que meras repeticiones. Llevamos metidos en la rueda del hámster de lo público cinco décadas, pegados como llámparas a una economía que poco tiene que ver con la que mueve el planeta", afirmó ayer Junceda durante la presentación del libro.

Especial interés, añadió, suscitaban los "tímidos pasos dados para coronar la estructura institucional asturiana", como los primeros proyectos preautonómicos elaborados a instancias de los miembros del partido de Tierno Galván en la región o cómo el Principado se quedó sin Estatuto al no alcanzar el millón de habitantes.

En definitiva, dijo Junceda, la obra de Vaquero es "una materia prima insuperable para poder penetrar en una prodigiosa década del siglo pasado que nos ha configurado como pueblo".

Para cualquier lector, es "un retrato detallado de la Asturias de la Transición". Aunque, añadió Ramón Rodríguez, presidente del Ridea, "los que fuimos testigos de aquellos años sentiremos un inmenso placer añadido, porque nos transportará a una época que vivimos con intensidad e ilusión, y nos traerá a la memoria multitud de recuerdos difusos u olvidados".

Crónicas, elaboradas con "un trabajo riguroso y una alta capacidad de análisis", que se extienden desde la muerte de Franco hasta el advenimiento del primer gobierno socialista que, Rodríguez reconoció, leía con "avidez" y que le permitían vivir "las esperanzas, los temores y las dudas de los acontecimientos diarios". "En sus textos se recoge con un estilo vigoroso todo cuanto los asturianos necesitábamos saber de aquellos años difíciles". Por eso, la obra es de "obligada lectura para miembros de partidos políticos, empresarios, sindicalistas, estudiantes y ciudadanos en general".

Ángeles Rivero, directora general de LA NUEVA ESPAÑA, destacó el "momento significativo" en el que sale a la luz el libro, cuando existen quienes intentan "enterrar, orillar o reescribir lo que fue la Transición". "Mejor nos iría a todos que el diálogo, la altura de miras y la reconciliación de bandos que hubo aquellos años fuese una dominante en la política actual", afirmó.

Protagonistas del inicio de la democracia llenan la presentación

Muchos de los presentes entre el público en el acto del Club LA NUEVA ESPAÑA fueron protagonistas de las crónicas políticas de José Manuel Vaquero. Acudió el expresidente del Principado, Pedro de Silva; los exsenadores Isidro Fernández Rozada y José Ramón García Cañal, o el histórico dirigente de UCD, Emilio García-Pumarino. También participaron amigos de Vaquero, como José Luis Marrón Jaquete, y familiares como Víctor González Tresguerres, exdirector de Mantequerías Arias; Amparo Sánchez, esposa de Vaquero, a quien dedica la obra, y su hija María.

Estuvieron el rector, Ignacio Villaverde, y uno de sus antecesores, Juan Vázquez; el catedrático emérito de Álgebra, Santos González; el catedrático de Hacienda Pública Javier Suárez Pandiello, y la ex presidenta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Rosa Menéndez. Tampoco faltaron excompañeros como Melchor Fernández, exdirector de LA NUEVA ESPAÑA, y Alberto Menéndez, exsubdirector; también el periodista José Luis López del Valle y el ingeniero Ignacio García-Arango. Del sector empresarial acudieron el presidente y el vicepresidente de la Cámara de Oviedo, Carlos Paniceres y José Manuel Ferreira; el director general Federación Asturiana de Empresarios (FADE), Alberto González; Nicanor Fernández, presidente de Atlántica Empresas, y el exdirectivo de Cajastur Felipe Fernández.

Otros destacados asistentes fueron Juan Carlos Rodríguez-Ovejero, presidente de la Fundación Ópera de Oviedo; Ángel Aznárez Rubio, notario y exintegrante del Tribunal Superior de Justicia (TSJA); Agustín Azparren, exvocal del Poder Judicial; Fernando Delgado, presidente de la Asociación de Cronistas Oficiales de Asturias; el Síndico Mayor del Principado, Roberto Fernández Llera; y el presidente de Amigos del Museo de Bellas Artes, Alfonso Martínez.

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