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"Las drogas sintéticas conllevan un alto riesgo", advierten los expertos

Julio Bobes y Eva María Pinilla previenen del peligro de unas sustancias que se emplean en medicina y no son aptas para uso recreativo

Por la izquierda, Pedro Sánchez Lazo, Eva María Pinilla y Julio Bobes, ayer, en el Club LA NUEVA ESPAÑA.  | IRMA COLLÍN

Por la izquierda, Pedro Sánchez Lazo, Eva María Pinilla y Julio Bobes, ayer, en el Club LA NUEVA ESPAÑA. | IRMA COLLÍN

María José Iglesias

María José Iglesias

Oviedo

Gominolas, snacks impregnados, inhaladores con cannabis líquido... El marketing de las drogas es mucho más potente que el control legal, tal como advirtieron ayer en el Club LA NUEVA ESPAÑA el psiquiatra Julio Bobes y la profesora Eva María Pinilla. Ambos participaron en un coloquio organizado por Tribuna Ciudadana, para reflexionar sobre los beneficios y riesgos de los cannabinoides y los opiáceos de origen sintético, unas sustancias situadas en la frontera entre el avance terapéutico y un grave problema de salud pública.

En el encuentro, moderado por Pedro Sánchez Lazo, presidente de Tribuna Ciudadana, los ponentes coincidieron en la necesidad de abordar estas sustancias desde el rigor científico, la prudencia y la responsabilidad social, reconociendo su valor terapéutico sin minimizar los graves riesgos asociados a su uso indebido.

Eva María Pinilla, profesora titular de Morfología y Biología Celular de la Universidad de Oviedo, explicó que los cannabinoides sintéticos se fabrican desde la década de los setenta, para aplicación terapéutica.

"La ciencia ha permitido desarrollar compuestos cada vez más potentes y con menos efectos secundarios, lo que abre la puerta a tratamientos para paliar los efectos de la quimioterapia, aliviar el dolor, combatir enfermedades neurodegenerativas e incluso actuar como antitumorales", señaló. "Su consumo puede provocar dependencia, episodios psicóticos o desencadenar esquizofrenia, además de generar cuadros de ansiedad intensa, especialmente graves en la adolescencia", advirtió. Pinilla amplió el foco hacia los opioides, con atención al fentanilo, con alto riesgo de muerte por sobredosis y depresión respiratoria. "Son sustancias presentes desde hace siglos en la medicina; el debate está en cuándo sirven y para qué", subrayó.

Julio Bobes, catedrático jubilado de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo y miembro de la Comisión Nacional de Drogas, alertó del aumento sostenido del consumo de fentanilo, y de la gravedad de sus consecuencias, especialmente entre jóvenes. "Es terrible ver cómo mueren sin parar", afirmó, recordando que en apenas una década las cifras de fallecimientos se han disparado. La causa más habitual es la asfixia, al dejar de funcionar el sistema respiratorio.

El fentanilo, inicialmente desarrollado como analgésico, ha derivado en usos completamente ajenos a la práctica clínica. En Estados Unidos se han registrado casi 108.000 muertes.

"El efecto tóxico de esta sustancia es tan rápido que el diafragma deja de funcionar y la persona fallece asfixiada", indicó. En España, las tasas son más bajas, aunque Bobes advirtió de que el problema comienza a introducirse, "ante lo que hay que permanecer vigilantes", alertó .

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