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Phillipe Muhindo: "Vivir feliz no es llenarse de cosas"

La delegación de Asturias de la ONG de la iglesia recaudó en 2025 más de un millón de euros

Por la izquierda, Belén Villar, Philippe Muhindo y Marta Fano, ayer en el Club LA NUEVA ESPAÑA.  | FERNANDO RODRÍGUEZ

Por la izquierda, Belén Villar, Philippe Muhindo y Marta Fano, ayer en el Club LA NUEVA ESPAÑA. | FERNANDO RODRÍGUEZ

María José Iglesias

María José Iglesias

Oviedo

"Vivir feliz no es llenarse de cosas; a los niños hay que educarles en la sobriedad". Lo dijo ayer en el Club LA NUEVA ESPAÑA Philippe Muhindo, religioso congoleño de la Congregación de los Agustinos Asuncionistas y miembro de Manos Unidas, radicado en Madrid, que intervino en la inauguración de la nueva campaña de Manos Unidas, bajo el lema: "Guerra al hambre para construir la paz".

El acto fue presentado por Belén Villar, voluntaria de Manos Unidas en Asturias y Marta Fano, delegada en Asturias de la ONG de la Iglesia, con 1.500 socios. Manos Unidas conmemora su LXVII aniversario, poniendo el acento en la paz como fruto del desarrollo y de la justicia social.

La organización nació en 1959 impulsada por mujeres de Acción Católica, y hoy sigue fiel a su compromiso de lucha contra la pobreza, como explicó Marta Fano, que inició su intervención con un recuerdo a María Elvira García Castañedo, anterior delegada, fallecida el pasado mes de diciembre. Philippe Muhindo subrayó que "declaramos la guerra al hambre porque el hambre mata" y recordó que esta lacra es consecuencia directa de la violencia y de estructuras injustas. "La verdadera batalla no se da con las armas, se da con la generosidad", señaló. El misionero citó al papa León XVI cuando llama a caminar hacia "una paz desarmada y desarmante".

Belén Villar detalló los proyectos que Manos Unidas apoya desde Asturias en África, que van desde la atención a niñas con discapacidad, a la construcción de pozos y escuelas. En total, beneficiarán a 21.000 personas.

En su intervención final, Philippe Muhindo recordó las palabras de Pablo VI: "El desarrollo es el nuevo nombre de la paz", insistiendo en que la paz no es solo ausencia de guerra, sino un camino que se construye afrontando los conflictos con diálogo, educación y justicia social, tal como propone la Doctrina Social de la Iglesia.

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