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Del chip al cúbit: la nueva computación inaugurará una era tecnológica

"Debemos estar preparados ante lo que viene", advierten los matemáticos Elías Fernández-Combarro e Ignacio Fernández Rúa

De izquierda a derecha, Ignacio Fernández Rúa, Santos González y Elías Fernández-Combarro, en el Club LA NUEVA ESPAÑA.

De izquierda a derecha, Ignacio Fernández Rúa, Santos González y Elías Fernández-Combarro, en el Club LA NUEVA ESPAÑA. / Luisma Murias / Luisma Murias

M. J. Ig.lesias

Oviedo

El Club conmemora el Día Internacional de la Mujer (8 de marzo), con dos actos, hoy y mañana. Esta tarde Beatriz Vázquez Rodríguez, profesora de Derecho Internacional Público en la Universidad de Oviedo e investigadora principal de INGENDER, hablará de los retos del Derecho Internacional ante la opresión que sufre la mujer, tomando como ejemplo las acciones del régimen talibán de Afganistán contra mujeres y niñas. La presentará Isabel Rodríguez-Uría, profesora de Derecho Internacional Privado en la Universidad de Oviedo.

La computación cuántica transformará la economía, la salud, la administración y la empresa. No se trata simplemente de ordenadores más potentes, sino de máquinas que funcionan de manera completamente distinta. "Debemos estar preparados. No podemos trasladar sin más los programas actuales. Hay que cambiar algoritmos, mentalidad y hasta la forma de plantear los problemas, y eso obliga a formar profesionales capaces de pensar en clave cuántica". Lo explicaron ayer en el Club Elías Fernández-Combarro, catedrático de Ciencias de la Computación e Ignacio Fernández Rúa, investigador principal del Proyecto Estratégico Uniovi, vinculado a la Universidad Alfonso X el Sabio y al INCIBE, a quienes presentó Santos González, catedrático emérito de la Universidad de Oviedo y director del Aula de Ciberseguridad y Criptografía post-cuántica.

Un cambio profundo

Los prototipos que prepara IBM en el estado de Nueva York— trabajan con cúbits superconductores fabricados en salas blancas, aislados y sometidos a sistemas de refrigeración que rozan el cero absoluto. Si algo falla, no basta con reiniciar: hay que esperar a que el chip recupere la temperatura ambiente. La anécdota técnica ilustra un cambio profundo: trabajar con estos ordenadores exige otra cultura tecnológica. Manejan cantidades exponenciales de información y permiten controlar parámetros cuya evolución sería inabordable con tecnología clásica, como explicó Fernández-Combarro. La hibridación con la inteligencia artificial abre otro frente: el "Quantum Machine Learning". Fernández-Combarro explicó cómo han desarrollado algoritmos capaces de detectar sucesos cuánticos relevantes y cribar resultados, combinando IA clásica y cuántica. En el ámbito nacional, destacó el proyecto para construir en El Entrego un ordenador cuántico basado en el enfriamiento de átomos mediante láseres. Fernández Rúa fue directo: hay secretos que deben protegerse —patentes, comunicaciones, información sensible— y la irrupción cuántica obliga a repensar la seguridad. "Las técnicas criptográficas actuales son robustas, pero los sistemas de intercambio de claves basados en ciertos problemas matemáticos podrían sucumbir ante algoritmos con ventaja cuántica", señaló.

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