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El toque corverano al último acto del Sporting (uno de los más emotivos del año): "Nos ha prestado mucho participar"

La Banda de Gaitas de Corvera fue una de las protagonista del homenaje del club rojiblanco a sus socios de Honor

La Banda de Gaitas de Corvera, durante su actuación en El Molinón

La Banda de Gaitas de Corvera, durante su actuación en El Molinón / Juan Plaza

Noé Menéndez

Noé Menéndez

"Fue un acto muy prestoso. Interpretamos una marcha, para que los homenajeados pasasen por el pasillo que hicimos, tocamos un par de canciones y cerramos todo con el himno del Sporting", detalla Bras Rodrigo, líder de la Banda de Gaites de Corvera. La agrupación corverana fue una de las protagonistas de uno de los actos más emotivos del año rojiblanco, el que se celebró ayer en el Molinón para homenajear a los socios que llevan cincuenta años, de manera ininterrumpida, estando ligados a la entidad. "Era la primera vez que nos llamaban, pero en principio nos han dicho que no será la última", apunta el gaitero.

El Sporting homenajeó a aquellos abonados que, tras hacerse socios en la temporada 1975/76, no han dejado de serlo hasta la actualidad. Uno de ellos fue el exfutbolista rojiblanco Eloy Olaya, que no podía ocultar su emoción al recordar sus primeros pasos en El Molinón. “Mi padre hacía trampas para meterme al campo con siete años”, confesó entre risas. “En 1976 ya veníamos al fondo norte, donde estaba la famosa insignia en la visera de Fundador. Luego llegó la tribuna nueva y me hice socio en ella”. Olaya recordó también que cada 28 de noviembre se cumple su debut con el Sporting en la Copa del Rey: “Era un martes y me sacaron de clase para entrenar con el primer equipo”. Volver al césped como socio de honor le despertó sentimientos encontrados: “Es un momento de alegría, orgullo y satisfacción, pero también de un poco de melancolía, porque son 50 años y uno ya no es joven”, bromeó. Recibió la insignia “con gratitud y una ilusión tremenda”.

Sobre el verde estuvieron también los capitanes del primer equipo masculino, Rubén Yáñez, Kevin Vázquez, Gaspar Campos y Juan Otero, acompañados por su entrenador, Borja Jiménez, y las capitanas del femenino: Antía Mayo, Natalia Sobero, Nuri Cueto y Yaiza Cernuda. A su lado, el presidente ejecutivo, David Guerra, recordó que la fidelidad de estos socios “es también un ejemplo para el club, para los que lo representamos y para los que lo sentimos”.

Guerra evocó aquel 1976 en el que comenzó la historia de estos socios de honor, cuando el equipo descendía a Segunda con una delantera para el recuerdo: Quini, Ferrero y Churruca. Aun así, la afición nunca dejó de creer. Un año después, el Sporting regresaba a la élite y daba comienzo una época dorada que marcaría a toda una generación. “Hubo un cambio de entrenador, un descenso inesperado, pero el club supo resurgir y construir desde ahí sus mejores años”, señaló el dirigente, que definió el evento como “un día de lealtad, fidelidad y compromiso con el escudo”.

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