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La memoria de Emiliano Cadierno, el corverano que estuvo en un campo de concentración nazi tras huir del franquismo, ya es eterna en Cancienes

"Hay que impedir que la barbarie tenga la última palabra", sostiene Gerardo Cadierno, familiar del homenajeado, víctima del nazismo y en cuyo honor se colocó una piedra en La Lechera

Un momento del acto.

Un momento del acto. / N. M.

N. M.

Cancienes

«Para quienes buscamos memoria este es un acto de justicia. Detrás de cada deportación hubo un hogar y una familia». Gerardo Cadierno, familiar de Emiliano Cadierno, protagonizó uno de los momentos más emotivos de la colocación de la «piedra de la memoria» en memoria de su tío abuelo. Desde ayer, los vecinos que paseen por La Lechera, en Cancienes, podrán ver una placa que recuerda a Emiliano, corverano que, tras huir de la dictadura de Franco, fue apresado en Francia y forzado a ir a campos de concentración nazi. Fallecido a causa de un cáncer en 1952 en Gijón, ahora su nombre se recordará por siempre en el pueblo que le vio nacer.

«Esta piedra está hecho para que la gente se detenga a leer y sepa lo que ha pasado», señaló, mediante un escrito, Gerardo Cadierno, periodista argentino y familiar directo del homenajeado. «Estas cosas existieron, se sufrieron y estuvieron presentes. Hay que impedir que la barbarie tenga la última palabra», subrayó sobre su tío abuelo. También se acordó de su prima Clara González, clave para «mantener vivos los lazos» de un lado al otro del océano.

Begoña Collado, directora general de Memoria Democrática, destacó el trabajo del grupo Deportados Asturias a la hora de recuperar la memoria de los asturianos que vivieron en sus propias carnes el nazismo. «Son personas que sufrieron doblemente la barbarie. Primero vivieron el golpe fascista en el estado español. Lucharon por la libertad y la democracia, pero se vieron obligados a huir para evitar la muerte. La garra del fascismo los volvió a atrapar en territorio francés, es inimaginable entender lo que tuvieron que pasar en esos campos», indicó. Además, la llanisca destacó que «esa deshumanización tiene ligeras pinceladas con cuestiones que vemos en la actualidad, en como se habla de algunos países o colectivos». «Este es el mejor homenaje que podemos rendir a esta gente. Nuestro compromiso es defender los principios de libertad, democracia y justicia social», zanjó.

«Cadierno es el símbolo de mucha gente que se vio obligada a exiliarse, su destino fue el fruto de los odios», afirmó Iván Fernández, alcalde de Corvera, que cree que «tenemos que mantener viva la memoria de personas así». «No podemos olvidar lo que ocurrió en el pasado ni condenarnos a vivir episodios oscuros. Solo desde la memoria y la conciencia crítica podemos aspirar a un mundo mejor y más justo», señaló.

José Luis Villaverde reveló que el grupo de trabajo Deportados Asturias ya está finalizando su trabajo de investigación sobre aquellos asturianos que sufrieron el nazismo, algo que ha servido para «llenar un hueco sin cubrir en Asturias». «Cadierno era perito industrial en una fábrica de ladrillos de Oviedo y, con la guerra, llegó a ser alférez de infantería. En su vida hay grandes vacías, aunque sabemos que estuvo en la CNT y estuvo presente cuando los alemanes llegaron a Andorra», sentenció.

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