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De principiante a los 50 años a campeón del mundo en Corea del Sur: la disciplina del corverano Bernardo Rodríguez Cánovas en el taekwondo

El deportista asturiano ha convertido un inicio tardío en el deporte en una carrera llena de éxitos nacionales e internacionales

Bernardo Rodríguez, en la redacción de LA NUEVA ESPAÑA.

Bernardo Rodríguez, en la redacción de LA NUEVA ESPAÑA. / Luisma Murias / LNE

Avilés

Empezó en el taekwondo bien pasados los 50 años y años después, no se pierde sus tres citas semanales con este deporte. Él es Bernardo Rodríguez Cánovas, corverano de Nubledo, aparejador de profesión y amante del taekwondo y todo lo que lo rodea. "Empecé en esto porque me llamó mucho la atención la forma de luchar, la seriedad que lo acompaña y el respeto que se respira", cuenta. Y es por eso que, a pesar de empezar con la disciplina a ya una avanzada edad "nunca me sentí criticado".

En su primera clase de taekwondo recuerda haber estado "bastante nerviosillo, porque si hay algo que tienen las artes marciales son sus rápidos y difíciles movimientos". Para poder llegar al nivel que tiene ahora, cinturón negro tras 30 años, "mantuve una constancia y disciplina imprescindible cuando entramos en el tapiz", asegura.

Bernardo Rodríguez posando con una de sus medallas.

Bernardo Rodríguez posando con una de sus medallas. / ­­­­­

Fue gracias a su profesión, que le permitía tener un horario flexible, que pudo seguir adelante con el deporte y entrenar con regularidad. Para llegar al nivel en el que está ahora "tuve que estudiar mucho, ya que nos hacen exámenes de conocimiento, higiene, respeto y humildad", detalla Rodríguez, quien subraya la importancia de la concentración: "La mente es una brújula y, como pierdas la orientación, ya estás fuera de la competición".

Su trayectoria dentro de este mundo siempre fue de la mano con grandes éxitos, a pesar de que "lo que yo buscaba era superarme, nunca ambicionaba ganar". Sin embargo, reconoce que las victorias dan experiencia, pues no se consiguen sin dominar el arte de la concentración y la respiración. En España ha conseguido varios títulos, quedando campeón de España en 2013 y con muchas medallas nacionales.

A nivel europeo, Bernardo Rodríguez participó en numerosas competiciones en países como Bulgaria, Italia, Portugal o Suecia en la modalidad de "poomsae", consiguiendo resultados más que satisfactorios, ya que se hizo con medalla de oro individual y por equipos en el campeonato de Europa en distintas ocasiones. Pero sus títulos no se quedan en Europa, sino que viajan por todo el mundo, incluyendo su oro en el I Open Internacional en Perú de 2020 y el campeonato del mundo en la cuna del taekwondo, en Corea del Sur.

Bernardo Rodríguez sujetando las medallas que ganó en el campeonato del mundo en Corea del Sur en 2024.

Bernardo Rodríguez sujetando las medallas que ganó en el campeonato del mundo en Corea del Sur en 2024. / ­

En Seúl vivió el que se convirtió en el momento más especial de su carrera como deportista y que guarda con mucho cariño: "Cuando acabé vi a todos los jueces ponerse de pie aplaudiendo de manera impresionante. Se me puso la piel de gallina", admitió Rodríguez.

Los lunes, miércoles y viernes se entrena con su maestro Young Ki Seo Bae, presidente de la Federación Asturiana de Taekwondo y figura clave en su trayectoria. Gracias al nivel y la exigencia de su formación, Bernardo Rodríguez consiguió en 2024 la medalla de oro al Mérito Deportivo por la Real Federación Española de Taekwondo.

Antes del taekwondo, Bernardo Rodríguez ya tenía una vida muy ligada al deporte, ya que llegó a ser campeón de Asturias de 100 metros y 400 metros vallas. La pasión por este arte marcial "llegó de repente, porque tenía que hacer algo y me gusta la lucha de contacto", afirma. Defiende la práctica deportiva en edades avanzadas, diciendo que "es muy importante para poder mantener activos todos los músculos del cuerpo, e incluso el cerebro". Más allá del deporte, guarda mucho cariño a la aviación y a la Marina, ya que es piloto y capitán, respectivamente.

Durante su servicio militar en la Marina pudo obtener disciplina y concentración, aspectos que sigue aplicando en el taekwondo y en la vida diaria, donde aprendió el autocontrol y a "saber esperar y actuar con palabras educadas y finas", concluye.

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