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Seis años guardados en una caja: los graduados del colegio de Cancienes se reencuentran con su pasado

El alumnado de 6.º de Primaria del Francisco Fernández González recupera los mensajes y objetos enterrados seis años atrás en su primer día de clases antes de despedirse de las aulas con una gran fiesta de agua organizada por la Asociación de Madres y Padres

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Cancienes

Seis años caben en una caja, pero las lágrimas que brotaron al abrirla este viernes no cabían en el colegio de Cancienes. El alumnado de 6.º de Primaria del Francisco Fernández González se despidió de su infancia recuperando una cápsula del tiempo que enterraron al empezar la etapa educativa que acaban de finalizar, y lo hicieron en un emotivo acto de graduación ante familiares y docentes que sirvió de antesala para el gran salto de sus vidas: el paso al instituto. Dentro de aquel cofre olvidado llovieron los recuerdos en forma de peluches, muñecas y objetos que para ellos eran auténticos tesoros en su infancia, además de un buen puñado de fotografías, dibujos y cartas de cuando eran pequeños.

"No nos acordábamos de nada", reconocían entre risas y ojos llorosos alumnas como Aina Amado, Sara Suárez, Lara Labrado y Sara Mérida tras abrir el contenedor. El momento álgido de la jornada llegó con la lectura de las cartas que sus padres y su profesora de entonces -Claudia Galiano, actual directora del centro corverano- les habían escrito seis años atrás.

La emoción desbordó a las graduadas, muchas de las cuales lloraron sin parar al revivir aquellas palabras de su niñez. La nostalgia se apoderó de tal forma del ambiente que algunas de las niñas, atrapadas por un nudo en la garganta, "no pudieron ni terminar de leer la carta". El sentimiento generalizado entre el grupo combinaba la alegría del logro con la tristeza de la despedida: admitían con pena que echarán mucho de menos a sus profesores y que les cuesta asimilar que una etapa tan bonita se ha terminado.

El reto del instituto: de Cancienes a Los Campos

El vértigo al futuro inmediato también estuvo presente en las conversaciones de las estudiantes, que ya ven el instituto como algo "muy grande". El cambio de escala es notable: pasan de un colegio rural y familiar que no llega a los 90 alumnos a integrarse en el Instituto Corvera, donde convivirán con varios cientos de estudiantes de todo el concejo.

A pesar de que son conscientes de que el nuevo curso las separará en diferentes aulas, las cuatro amigas se han propuesto un objetivo firme: "Queremos seguir juntas", afirman, convencidas de que conservarán la amistad de la niñez fuera del horario lectivo.

Un sábado de agua, hermandad y planes de verano

Tras la resaca emocional del viernes, este sábado el AMPA (Asociación de Madres y Padres de Alumnos) del colegio tomó el relevo de las celebraciones organizando una fiesta de despedida por todo lo alto. El patio se transformó en un recinto festivo con un gran tobogán de agua donde los graduados combatieron el calor antes de disfrutar de una comida de hermandad que reunió a escolares y familias en un ambiente distendido y alegre.

Con las notas en la mano y las mochilas ya vacías, el alumnado de Cancienes tiene muy claro cómo van a exprimir las vacaciones antes de que empiece la rutina de la Educación Secundaria Obligatoria. Entre sus planes estrella para este verano no hay dudas: afirman con entusiasmo que su meta es "ir al PACO (el parque acuático de Corvera) todos los días". Una recompensa más que merecida tras seis años de esfuerzo, risas y recuerdos compartidos.

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