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Nace "El Palacio de Trasona", la asociación sociocultural que llega para revitalizar el ocio en la parroquia: "Vimos una oportunidad muy guay de continuar con una larga tradición"

Cinco jóvenes, de entre 18 y 25 años, toman las riendas de los festejos de la parroquia de Corvera tras la disolución de la anterior entidad por falta de relevo

Los vecinos ya los identifican en la calle por sus camisetas reivindicativas en honor al palacio local en ruinas, el monumento que da nombre a un colectivo que ya prepara el "puerta a puerta" para captar socios de manera activa

Por la izquierda, Joel Pereira, Noah Esperanza, Erik García e Iris y Javier Rey.

Por la izquierda, Joel Pereira, Noah Esperanza, Erik García e Iris y Javier Rey. / Christian García

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Trasona

La juventud de Trasona ha decidido tomar las riendas de su comunidad para evitar que el silencio se apodere de sus calles. Tras el anuncio de disolución de Sofetra, la anterior comisión de festejos, y la suspensión de la emblemática Comida de Indianos, un grupo de jóvenes de la localidad ha dado un paso al frente. Lo que comenzó como una ilusión compartida se ha formalizado legalmente bajo el nombre de Asociación Palacio de Trasona, una entidad sociocultural liderada por jóvenes que acaban de alcanzar la mayoría de edad y que nace no solo para salvar las fiestas patronales, sino para dinamizar la parroquia durante todo el año.

El camino hasta aquí ha estado marcado por los frenos institucionales. Aunque la idea rondaba en la cabeza del grupo desde hace tiempo, la minoría de edad bloqueaba por completo la redacción de estatutos y los trámites legales. Erik García, que a sus 18 años asume la presidencia de la asociación, recordó que el detonante definitivo llegó en el mes de marzo, cuando se enteró de la desaparición de la antigua entidad. "Vimos una oportunidad muy guay para continuar con unas fiestas que tienen una larga tradición, como la Comida de Indianos, y para poder decir que vamos a hacer nuestras propias fiestas, con nuestra esencia y con nuestro toque", explicó.

El relevo generacional, una realidad

La falta de relevo era precisamente el mal que aquejaba a las celebraciones locales. Noah Esperanza (18 años) matizó que, si bien los vecinos más veteranos se mantenían fieles desde 2015, la presencia juvenil se fue diluyendo: la gente iba solo a comer, la tarde pasaba y el recinto se vaciaba. Para revertir esta tendencia y atraer a los suyos, la nueva directiva apuesta seriamente por una estructura de cuotas progresivas para los menores de 25 años en la que cada vecino pagará en euros el equivalente a su edad actual. Esta estrategia emula a la de la anterior entidad, pero añade un punto de modernidad: los 25 euros de la tarifa fija irán reduciéndose según la edad del asociado, impulsando así una medida que tiene como objetivo atraer a los más jóvenes sin vaciar sus bolsillos.

Y es que esta capacidad de empatía con los futuribles socios contrasta con la juventud de sus miembros, un equipo que cuenta con un valioso rodaje en el asociacionismo. García y Esperanza acumulan cuatro años de experiencia en el grupo de participación juvenil "Corresponsables" de Corvera así como con Cruz Roja. "Esa experiencia nos facilitó un montón comenzar con esto", admitió el presidente.

"Ideas de bombero", pero con cordura

El diseño interno del grupo combina entusiasmo y desparpajo. Esperanza es la principal encargada de lanzar las iniciativas: si a ella le surge una "idea de bombero" o una propuesta atrevida, García actúa como el socio ideal para sus planes, sumándose al instante y yendo detrás de ella de cabeza. El contrapeso a todo ese entusiasmo lo aporta Javier Rey, que con 25 años es el "veterano" del grupo y quien se encarga de echar el freno de mano y repensar las propuestas de sus compañeros. A ellos se suman Iris Rey de 18 años y hermana de Javier, y Joel Pereira, ourensano de 20 años que llegó en marzo a Trasona para realizar sus prácticas de hostelería en un hotel local y que terminó totalmente integrado en el proyecto vecinal.

Apoyo vecinal instantáneo

Los inicios despertaron entre vecinos y comercios un escepticismo habitual ante las novedades, más aún cuando llegan casi por sorpresa. Al principio, los tildaron de "locos" por meterse en este "berenjenal". Algunos amigos, incluso, les aseguraron que "la gente ya no colabora en estas cosas" o que "se reirían por ser tan jóvenes". Sin embargo, las dudas se transformaron en apoyo en muy poco tiempo. Los padres de García pidieron ser los primeros socios, mientras que algunos vecinos ya los paran por la calle al reconocerlos por su vestimenta: unas camisetas blancas diseñadas por ellos mismos que lucen el nombre de "Asociación Palacio de Trasona" en el pecho y una gran ilustración del emblemático monumento en la espalda, una equipación que tienen previsto poner a la venta para el público general más adelante.

La camiseta de la Asociación.

La camiseta de la Asociación. / Christian García

Para financiar sus proyectos, la asociación ya ha iniciado una campaña de proximidad yendo, en primer lugar, comercio a comercio para captar patrocinios para una revista anual que planean editar próximamente. Aunque admiten un poco de distanciamiento inicial por ser caras nuevas, confían en que el pueblo se sume al verlos trabajar. Tras esta primera toma de contacto, el colectivo se focalizará de inmediato en la puerta a puerta para captar socias de manera activa.

Además, ya han recibido el respaldo de la asociación La Caracola y de los propios vecinos, logrando incluso el contacto de una administración para gestionar la adquisición de lotería para las festividades. El Ayuntamiento de Corvera también les ha tendido la mano. Tras tener conocimiento de sus primeros pasos, el Consistorio quiso contactar con ellos rápidamente para ofrecerse como apoyo y detallarles que el próximo año podrán concurrir a una ayuda para entidades de casi 6.000 euros, asesoramiento en subvenciones y también la posible cesión de una sala como sede oficial (posiblemente en el centro sociocultural de Trasona).

Un nombre con carga reivindicativa

La denominación de la asociación tampoco fue casual. Tras descartar las primeras ideas, algunas de ellas que hacían referencia al pantano por estar "muy usado", se decantaron por el Palacio de Trasona, un símbolo del pueblo que hoy se encuentra en ruinas y que perteneció a una influyente familia. Al elegirlo, los jóvenes buscaban reconocer el legado cultural y llamar la atención sobre su deterioro: "A ver si poniéndole el nombre alguien puede hacer algo para conservarlo", deslizó el grupo.

El estreno, en Halloween

Debido a los plazos burocráticos, la asociación no llegará a tiempo para las fiestas de este verano, una decisión meditada que, pese a ello, esperan, hará que el vecindario aguarde con aún más ganas el pistoletazo de salida de su nueva comisión de festejos. El verdadero punto de partida tendrá lugar en Halloween. Para esas fechas, la asociación planea organizar un popurrí de actividades: tardeo musical, la presentación de su revista anual y el tradicional reparto del bollo para los miembros de la asociación... Así, entre la ilusión, los nervios y las expectativas altas, la juventud de Trasona ya se mueve decidida a demostrar que la parroquia "sigue muy viva".

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