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De Alemania a Burgos pasando por Madrid: todas las rutas del verano llevan al parque acuático de Corvera

Tras pulverizar la pasada semana su registro de asistencia con casi 800 usuarios en una sola jornada, el PACO se reafirma como el epicentro del ocio estival entre familias autóctonas y turistas en busca de refugio térmico

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Las Vegas

El Parque Acuático de Corvera (el PACO) no solo pulveriza marcas en los contadores de la entrada, sino en el ambiente que se respira sobre el césped. Tras firmar hace solo unos días el récord absoluto de asistencia desde su apertura en 2024 –casi 800 usuarios en una sola jornada–, la instalación municipal confirma en el día a día el porqué de su éxito: una fórmula familiar que atrae por igual a vecinos del concejo, asturianos en busca de refugio térmico y turistas sorprendidos por la oferta de ocio del centro de la región.

Este martes, al llegar el mediodía, el recinto ya registraba más de 300 entradas vendidas de sus 650 plazas de aforo simultáneo. Un ritmo constante que desde la propia instalación ya preveían que iría a más según avanzase la jornada: "Al ser martes la gente tarda un poco más en llegar, tiene que salir de trabajar o agruparse, pero seguramente superemos los 500 usuarios", afirmaron miembros de la plantilla.

Entre toallas, risas y el constante chapoteo de las piscinas, se juntaron diferentes motivos para acudir a la instalación más popular del verano en Corvera. Era el caso de Mariano Santolaya, llegado desde Gijón para celebrar una doble fiesta familiar: el cumpleaños de su sobrino David y la llegada de su nieta Nora, que viajó desde Alemania para pasar las vacaciones en Asturias. "Es la primera vez que venimos. Estuvimos a punto de hacerlo el año pasado pero no hubo ocasión", comentó Santolaya, que destacó que el PACO "se ha convertido en una opción genial para el verano. Es un parque pequeño pero muy completo, agradable y, lo más importante, se nota que está muy limpio y cuidado".

La adrenalina del recinto se concentra en sus tres grandes toboganes: un tubo cerrado con la caída más alta para los más atrevidos, una rampa triple con los colores de la bandera de Asturias que invita a hacer carreras en grupo, y un diseño en espiral que se ha convertido en uno de los más aclamados. Muy cerca, la zona de tumbonas estrena césped artificial en lugar de la antigua tierra, mejorando el confort de familias como los Rodríguez. Procedentes de Gijón, José Manuel, Laura, Cristina y Alicia disfrutaron del sol tras probar el tobogán rojo, "el más alto" y también "un poco claustrofóbico". Entre risas, y mientras ya pedían ampliar las instalaciones, echaron en falta un detalle muy concreto: "Falta un área de fumadores", bromeaban mientras mostraban el menú llegado de casa: bocadillos, patatas y refrescos para un día de pura relajación.

Alrededor del recinto conviven el chiringuito y la zona de merendero, donde los usuarios alternan sus compras locales con el clásico despliegue de fiambreras. Desde uno de los "palcos" elevados con vistas privilegiadas a toda la instalación, César Morilla y su hijo Hugo, llegados desde Madrid, contemplaban el movimiento. Tras hacer el descenso del Sella y visitar la playa de La Vega, aprovecharon para acercarse a la instalación acuática. "Nos topamos con el parque y no lo dudamos. Es un sitio muy tranquilo y se está genial", explicó Morilla, cuyo hijo presumía de su hazaña tras lanzarse por el tobogán en espiral y asegurar que "ninguno da miedo".

El agua fresca de la piscina central servía de refugio frente al sol a Iris García y a sus hijos, Millán y Enol, de tres años y medio y siete años, respectivamente. Natural de Pola de Lena pero afincada en Burgos, García explicó que "estamos pasando las vacaciones en casa de los abuelos y queríamos refrescarnos un poco, que hace mucho calor". Dicho y hecho. Con los pequeños jugando en el vaso central, su madre resumió la valoración general de quienes acudieron al recinto este martes: la búsqueda de una mañana diferente para refrescarse, desconectar y compromar en primera persona por qué el parque lleva tres años convirtiéndose en la gran revelación del verano asturiano.

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