Entrevista | Elena Mielgo Química e investigadora de Idonial
Elena Mielgo, "Corverana ejemplar" de 2026: "En la comarca hay una industria que ha evolucionado y que tiene muchísimo potencial"
"Las carreras científicas se asocian a una dificultad extrema y muchas personas, especialmente chicas, se echan para atrás pensando que no van a poder"

Elena Mielgo, en el embalse de Trasona. / Christian García
Elena Mielgo, investigadora, doctora en Ciencia de los Materiales y responsable de comunicación en Idonial, el centro tecnológico de referencia en Asturias, ha sido distinguida este año como "Corverana Ejemplar". Especializada en corrosión y energías renovables, compagina su labor científica con la divulgación de las materias STEM (acrónimo en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) entre jóvenes. LA NUEVA ESPAÑA se reúne con ella junto al embalse de Trasona, justo enfrente de donde vivían sus abuelos, para repasar su trayectoria, el futuro de la industria y la investigación tecnológica.
Ha sido designada como "Corverana ejemplar". ¿Qué fue lo primero que pensó cuando recibió la noticia?
Lo resumiría en sorpresa y gratitud. Gratitud hacia las personas que consideraron que merecía este reconocimiento, el cual me comunicó el Alcalde. Recibir un reconocimiento de tu propio concejo es muy especial y emotivo. También siento agradecimiento hacia mi familia, que me inculcó los valores de compromiso, excelencia y orgullo de pertenencia. La sorpresa se debe a que siempre he ido siguiendo mi camino según las oportunidades que se presentaban, sin buscar reconocimientos.
Al mirar hacia su infancia en Corvera, ¿cómo recuerda aquellos años?
Tengo recuerdos muy bonitos del entorno del embalse, porque enfrente vivían mis abuelos, así que es una zona muy familiar para mí. También guardo un gran cariño del colegio de Los Campos y de mis profesores. Con seis o siete años creía que iba a ser profesora, porque admiraba a mis maestros, hasta que llegaron las asignaturas de ciencias y descubrí que me apasionaba otra cosa.
¿Cómo fue esa transición de querer ser profesora a descubrir las materias STEM y la química?
Ocurrió porque antes no conocía las asignaturas de ciencias. Cuando llegó la Física y Química, la Química me pareció un puzzle, eran piezas que encajaban para construir estructuras mayores. Tras estudiar Química en la Universidad de Oviedo, tuve mis primeras incursiones industriales en la multinacional Nalco, colaborando en proyectos para empresas como DuPont, Saint-Gobain o Asturiana de Zinc. Cuando se presentó la oportunidad de entrar en lo que hoy es Idonial, la aproveché e hice el doctorado en Ciencia de los Materiales. Como he dicho en alguna ocasión, hay caminos que no se eligen, sino que se encuentran.
Hoy día hay numerosos programas para atraer a las niñas a las materias STEM ¿Cómo era la presencia de mujeres en el sector cuando empezó usted?
En mi época esos programas no existían. No tuve una referente femenina concreta, pero en mi casa me motivaron a estudiar lo que quisiera. Sin embargo, las carreras científicas se asocian a una dificultad extrema y muchas personas, especialmente chicas, se echan para atrás pensando que no van a poder. Ahí entran los programas de divulgación STEM, que no buscan convencer a nadie a la fuerza, sino evitar que una chica abandone una carrera científico-tecnológica por creer que es demasiado difícil o por pensar que no tendrá oportunidades aquí.
A veces se tiene la percepción de que en la comarca de Avilés se ha quedado sin industria. ¿Cuál es la realidad del sector hoy en día?
En Avilés hay industria que ha evolucionado y que tiene muchísimo potencial, aunque la visión de la gente a veces ha quedado estancada en décadas pasadas. Desde los centros tecnológicos impulsamos a las empresas para ser más competitivas, acompañándolas en la doble transición hacia la sostenibilidad y la digitalización. Hoy se aplican tecnologías más respetuosas con el medioambiente, robótica y automatización para apoyar a las personas. Queda camino por recorrer, lo cual es una buena noticia para los jóvenes que quieran desarrollarse en este sector sin salir de la zona.
Llevas casi veinte años en Idonial. ¿En qué líneas de investigación trabaja actualmente?
Siempre he estado ligada a la corrosión de materiales metálicos y recubrimientos, muy especializada en energías renovables como la termosolar, el hidrógeno o la eólica. He trabajado en la selección y desarrollo de nuevos materiales que soporten condiciones y temperaturas cada vez más críticas para hacer los procesos más eficientes. Además, formo parte de un grupo de trabajo de la Federación Europea de Corrosión.
¿Cuáles son las principales áreas de investigación del centro?
Nos estructuramos en tres grandes áreas. La primera es Materiales Multifuncionales, donde desarrollamos y optimizamos materiales resistentes a condiciones extremas para la industria terrestre, con aplicación dual para sectores como obra civil, defensa o aeroespacial. La segunda es Ingeniería y Procesos de Fabricación, donde desarrollamos fabricación avanzada e impresión 3D en metales, plásticos y cerámicos, aquí destaca la bioimpresión, diseñando impresoras 3D para farmacia pediátrica hospitalaria para crear medicamentos personalizados en gominola, además de prótesis a medida o apósitos. Por último, Transformación Digital, IA y Sistemas Ciberfísicos, donde utilizamos inteligencia artificial informada por la física para acelerar el desarrollo de materiales y simular su comportamiento, además de trabajar en robótica aplicada a la Industria 5.0.
¿De qué manera se están introduciendo los robots en los entornos de trabajo industriales?
Entrenamos robots, tanto humanoides como vehículos comerciales, en entornos virtuales y gemelos digitales para que asistan a las personas. Buscamos que accedan a espacios confinados o atmósferas peligrosas donde un operario apenas podría estar unos minutos, o bien realizar tareas repetitivas. Trabajamos incluso para que el robot sea capaz de detectar la fatiga en los trabajadores para proteger su salud y mantener los procesos operativos.
¿Cuándo podemos esperar que sea normal la presencia de estos robots en el día a día?
En investigación los proyectos ya están en marcha y suelen durar entre 3 y 5 años. Hoy disponemos de robots que imitan muy bien los movimientos humanos, corren y mantienen el equilibrio en terrenos irregulares. Para su aplicación completa e integrada en la industria faltan unos poquitos años. Como centro tecnológico, nuestro deber es actuar de puente entre la universidad y la empresa, garantizando que la solución esté probada para que la industria la aplique de forma segura.
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