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Cincuenta años "faciendo pueblu" en Solís: la comisión de festejos, "Corverana ejemplar" tras medio siglo de romería en familia

Más de veinticinco vecinos colaboran para sacar adelante la logística, decoración o cocinado en jornadas maratonianas a base de "dormir poco y sufrir mucho"

Miembros de la comisión de festejos, frente a la iglesia de Santa María de Solís.

Miembros de la comisión de festejos, frente a la iglesia de Santa María de Solís. / Christian García

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Solís

El sonido de una piqueta destruyendo un inodoro en mitad de la plaza solía marcar, entre carcajadas y discursos disparatados impregnados de un inglés inventado, el clímax de la diversión y la sátira en Solís. Era la festiva ceremonia del "Ministro de la piqueta", una de tantas estampas que retratan la personalidad de esta parroquia corverana. Ese mismo espíritu popular y entregado es el que lleva medio siglo levantando la romería año tras año. Un compromiso vecinal que el Ayuntamiento de Corvera ha decidido situar en el altar de los galardonados como "Corveranos ejemplares", distinción que desde 2012 ensalza a los colectivos que tejen comunidad desde la base. La gala, que se celebrará el viernes 11 de septiembre a las 17.30 horas en La Lechera de Cancienes, servirá además como el gran pórtico inaugural de las fiestas del concejo.

La noticia los pilló con las manos manchadas de grasa y la mirada puesta en el parte meteorológico. "Lo afrontamos con ilusión, la verdad que no lo esperábamos, pero es algo que presta porque llevamos muchos años peleando con las fiestas", confiesa Luis Martínez, vocal de la comisión. La propuesta para el premio, que llegó a través de la asociación de vecinos Santa María de Solís –a quien la comisión agradeció su colaboración en las fiestas para sacar adelante algunas de las actividades–, sintetizó cinco décadas de brega bajo un lema imbatible: "medio sieglu faciendo pueblu". Y es que lo que se premia en La Lechera no es una simple organizadora de eventos, sino todo un engranaje social que ha logrado mantener las festividades durante medio siglo.

La trastienda de la celebración dista mucho de la burocracia oficial. Aunque en los papeles apenas figuren doce miembros –encabezados por su presidente, Carlos González– la realidad de la entidad abarca a más de veinticinco vecinos que arriman el hombro sin pedir nada a cambio. En Solís no se contrata mano de obra externa para la logística, sino que todo se levanta en grupo. "Si no tienes apoyo de la gente, nadie es capaz de sacar adelante la fiesta", explica Martínez sobre unas jornadas maratonianas a base de "dormir poco y sufrir mucho", especialmente entre aquellos que, con apenas 18 años, hicieron sus primeros pinitos en los festejos a principios de los 2000 y que ahora deben compaginar estas labores con la familia y el trabajo.

Esa transmisión de antorcha es, precisamente, el alma que garantiza la supervivencia de la comisión. "Para nosotros esto es algo generacional. Aquí hay gente que sus padres ya fueron parte activa, pero también sus abuelos. Es una herencia de generación en generación", recalca Martínez, algo que secundan Alberto González y Patricia Rodríguez, vocal y secretaria, quienes subrayan que "sin el apoyo del resto de vecinos, padres, madres, hijos, hermanos, no podríamos llevar a cabo esta fiesta".

La escena en el campo de fiesta dibuja una cuidada coreografía familiar: jóvenes como Carlos Rodríguez, quien ahora superan la veintena, pero que de pequeños veían trabajar duro a sus progenitores mientras esperaban con ansias las fechas grandes, asumen hoy parte de la responsabilidad y aseguran que están "arribando el hombro sin ningún problema", mientras la vieja guardia —con padres que aún siguen tirando al pie de la parrilla— rehúsan jubilarse por completo.

Debido a la importancia que tienen estos festejos entre los vecinos, la comisión defiende la identidad de la fiesta de pueblo, la cual se apoya, como no puede ser de otra manera, en la pasión gastronómica de los organizadores y asistentes. Farturas de chuletones, parrilla y cordero a la estaca se suceden día tras día para congregar a la gente alrededor de la mesa. Además, como última parroquia en celebrar sus festejos justo antes de las grandes fechas de Corvera –la primera jornada en Solís arranca el 4 de septiembre–, González recuerda que les toca hacer "el remate del verano, para que la gente ya quede desahogada". Con la entrega del galardón de este 11 de septiembre, el Ayuntamiento no solo inaugurará sus días grandes rindiendo homenaje a quienes proyectan una imagen positiva del municipio, sino que reconocerá el valor incalculable de un grupo de vecinos que lleva medio siglo demostrando que organizar la fiesta es la mejor forma de hacer pueblo.

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