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Sergio Martínez, el párroco musicólogo que llega a Trasona: "La Iglesia debe ofrecer un espacio de interés para los jóvenes"

Tras catorce años en Pola de Siero y ocho como rector del Seminario, llega a Corvera en sustitución de Tino Bada: "Tenemos todo el verano por delante, lo principal es conocer a los vecinos"

Sergio Martínez Mendaro, en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA.

Sergio Martínez Mendaro, en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA. / Irma Collín

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Trasona

Con más de un cuarto de siglo de dedicación pastoral a sus espaldas, el ovetense Sergio Martínez asumirá a partir de septiembre las riendas de la parroquia de Trasona, tomando el relevo de Tino Bada, actual titular del municipio corverano. Ordenado sacerdote en el año 2000, Martínez ha conjugado su vocación religiosa con una sólida formación musical como musicólogo y prefecto de música de la Catedral de Oviedo. Tras catorce años dejando huella en Pola de Siero y ocho al frente del Seminario como rector, el nuevo párroco llega a Corvera para escuchar y caminar junto a sus nuevos vecinos.

-¿Cómo ha recibido el nuevo traslado a Trasona?

-La verdad es que bastante bien. Es un lugar que me permite estar cerca de Oviedo y de la Catedral para seguir al cargo de la música. Además, no es una parroquia que tenga una carga de trabajo excesiva, lo que me da mucha libertad. Conmigo estará Jesús Penín, un diácono con el que haré equipo. Si necesito ayuda en la Catedral, él estará ahí para echarme una mano. Trasona es una zona interesante, poblada y con muchas posibilidades. El primer año será para trabajar, conocer a la gente y ver cuáles son las necesidades. No voy con una idea preconcebida, sino que quiero descubrir lo que ya hay, ver qué demandas tiene la parroquia y decidir qué puedo aportar.

-¿Ha podido hablar con Tino Bada, el actual párroco de Trasona?

-Sí, estuve hablando con él justo después de que se hicieran oficiales los nombramientos. Me comentó brevemente cómo es Trasona, el culto que hay y, sobre todo, el trabajo que ha ido realizando estos años. Hemos quedado en volver a hablar en las próximas semanas y, si es posible, pasarme por allí para que me lo cuente todo a fondo. Quiero conocer la parroquia, el concejo, el ritmo que se ha ido marcando... La suerte es que tenemos todo el verano por delante, así que podré hacer más de una visita para ver Trasona en primera persona. Lo principal es conocer a los vecinos.

-¿Qué cree que puede aportar a la parroquia?

-Es difícil decir algo cuando aún no conoces la realidad del lugar. A mí me gusta mucho estar cerca de la gente y la vida parroquial. Creo que es necesario ir al encuentro de los demás y, a través de ese contacto, indagar en qué cosas se pueden hacer. Al fin y al cabo, la Iglesia tiene el poder de aglutinar personas y compartir momentos. Lo principal es saber qué pide la gente. Yo no llego de la nada, sino que me incorporo a una cadena de párrocos donde cada uno tiene su propia idiosincrasia. Lograr entender esa identidad es lo que asegura que luego no hagas cosas que no encajen en el lugar. Cada parroquia tiene sus formas de trabajar, sus fiestas y sus tradiciones. Yo puedo aportar el entendimiento del lugar y, a partir de ahí, empezar a caminar con la gente en la dirección adecuada.

-Cuenta con una experiencia de 26 años como sacerdote. Además del seminario, estudió en el conservatorio y cursó musicología. ¿Cómo influye esta faceta en su labor?

-Es una faceta extra dentro de mi profesión y por eso intento impulsar la música en la Catedral. Cada sacerdote tiene su especialidad y se trata de que esas habilidades extra aporten nuevas visiones. En mi caso, en el ámbito musical. Intentaré aplicarlo también en la parroquia, porque lo que uno lleva consigo lo pone a disposición de la gente con la que está. Ya en Pola de Siero, donde estuve 14 años, pudimos generar mucha vida cultural en torno a la música, ya que la Iglesia siempre ha estado muy presente en ese mundo. Si tienes conocimientos y habilidades concretas, hay que apostar por ellos y aportarlos a la comunidad.

-¿Ve la posibilidad de aprovechar esta faceta musical en Trasona?

-Yo llevo esa especialidad conmigo, pero siempre hay que adaptarse. Un órgano de tubos es muy complicado de encontrar en una parroquia, aunque quizás haya alguno electrónico con el que se pueda hacer algo. En cuanto a los coros, seguro que habrá posibilidad de colaborar con alguno del entorno. Pero, primero de todo, toca conocer el terreno. Todas las ideas pueden ser maravillosas sobre el papel, pero la realidad termina imponiéndose. Si cabe la posibilidad de aportar e impulsar actividades musicales, será estupendo.

-¿Cómo se sobrelleva el estar siempre pendiente de nuevos destinos?

-Estamos siempre disponibles. Cada uno, con sus características propias, lo vive de una manera u otra. Algunas personas pasan muchos años en una misma parroquia, como me ocurrió a mí en Pola de Siero. Ahora, el hecho de estar en la Catedral marca un poco el ritmo. Se trata, simplemente, de encontrar la forma de compaginar las distintas labores.

-¿Cómo ve el momento actual de la sociedad, especialmente de los jóvenes, en su vinculación con la Iglesia?

-Últimamente se ven nuevos movimientos que están atrayendo a gente joven que encuentra una respuesta dentro de la Iglesia. No es la peor época en cuanto a la atracción de jóvenes, de hecho, hoy tenemos más que hace diez años. La clave está en intentar responder al momento actual. El mensaje de la Iglesia tiene 2000 años, pero siempre se tiene que actualizar. Cuando logramos conectar con las claves del mundo y de la cultura actual, somos capaces de construir un lenguaje interesante. La gente responde porque existe una necesidad espiritual que, si la encuentras, te hace más fuerte en la vida. Creo que ese es uno de los grandes retos que tenemos por delante: ofrecer un espacio de interés para la gente que está buscando su sitio.

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