03 de agosto de 2007
03.08.2007
La Nueva España

Curiosidades de 1924

03.08.2007 | 02:00
Curiosidades de 1924

Hace de esto algún tiempo, un buen amigo me dijo: «Todo lo que se pierde, aparece en tu casa». Y debe de ser verdad, aunque es más cierto que tengo algún otro amigo que guarda lo más insospechado, que vive en Sama y cuyo nombre vamos a obviarlo. Así que, como es verano, estamos en agosto y, encima, en plena Feria Internacional de Muestras de Gijón, me gustaría enseñarles, puesto que muchos de ustedes no lo conocen, cómo era la portada del libro que se editó con motivo, tal como dice la contraportada, de la «Primera Feria Oficial de Muestras Asturiana Internacional-1924», que se celebró del 15 al 31 de agosto de dicho año, a cuya inauguración asistió el presidente del Directorio Militar, General Primo de Rivera (el momento histórico es más conocido por la «Dictadura de Primo de Rivera»). El libro a que hago referencia fue hecho por la Cía. Asturiana de Artes Gráficas, igualmente de Gijón, y llevaba el sobrenombre de «Gijón veraniego».

Antes de la fotografía de Primo de Rivera, viene la de S.A.R. el Príncipe de Asturias, como presidente honorario de la Feria. No es otro que Alfonso de Borbón y Battenberg, primogénito de Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Tenía entonces el Príncipe unos 17 años y su salud era muy delicada (recordemos que era hemofílico). A continuación, otros próceres dedican unas líneas en esa primera parte del libro. Así, por ejemplo, destaca el general Zubillaga, gobernador cívico-militar de Oviedo; Enrique Zubillaga, alcalde de Gijón y presidente de la Feria, con un artículo que titula «La grande y la pequeña patria»; Felipe Menéndez, presidente de la comisión permanente de la Feria; o Romualdo Alvargonzález Lanquine, secretario general de la repetida Feria, que escribe sobre el turismo. Hay una página que se titula «Guía del forastero en Gijón-El servicio de carruajes de punto-Tarifas aprobadas por la autoridad» y, entre varios recorridos, hay un apartado dedicado a «Extraordinaria en días de toros, jiras, romerías y verbenas» y dice así: «A los de Granda, Castiello y Cabueñes, hasta cinco asientos, diez pesetas». «A los de Jove y Somió, hasta cinco asientos, ocho pesetas».


Como ya era habitual en aquella época, la financiación de estos libros se llevaba a cabo, no sé si todo o en gran parte, gracias a la publicidad. La misma, con textos al uso de aquellos años, tiene su gracia y hoy puede ser objeto hasta de estudio. Hay que pensar, siguiendo con aquellos años veinte de gracia, que el pensamiento de muchos comerciantes seguía manteniendo el principio «el buen paño, en el arca se vende». Sin embargo, otros, ya con mentalidad más progresista, comienzan a anunciarse en los medios que consideran más oportunos y que llegan a una posible clientela de interés para su negocio. Entre ellos, entre estos anunciantes del libro de la Primera Feria de Gijón, hay langreanos, y a sus anuncios me remito.


Así, Duro Felguera se explaya en todo lo que tiene y hace, y anuncia que sus productos han sido reconocidos y aceptados por el registro del Lloyd de Londres. Joaquín Soldevilla, después de exponer todo lo que hace de construcciones metálicas, su anuncio acaba con una frase muy curiosa: «Interesa a todos los industriales pedir presupuestos a esta casa». José Castaño, sastrería, camisería, tejidos y paquetería, destaca al principio de su anuncio «Trajes hechos para niños». Creo que también es algo entretenido, al margen de la curiosidad, no sólo para ojearlo con la claridad de la «Luna de verano», sino como referente de algo que se inició hace, nada menos, que ochenta y tres años.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook