05 de abril de 2008
05.04.2008
 

Los expertos recomiendan a las estaciones que unifiquen su oferta ante el cambio climático

Los participantes en el Congreso mundial de Andorra creen que el futuro de los complejos de esquí pequeños pasa por constituir «conglomerados turísticos»

05.04.2008 | 02:00
Esquiadores, a primera hora de la tarde de ayer, en la estación invernal de Valgrande-Pajares.

El cambio climático es el principal reto de futuro al que tendrán que hacer frente las estaciones de esquí durante los próximos años. Los especialistas reunidos hace unos días en el Congreso mundial celebrado en Andorra tienen claro que el calentamiento global afectará muy negativamente a los complejos invernales, especialmente a los que, como los de la Cordillera, tienen la mayor parte de sus pistas por debajo de los dos mil metros de altitud. Eso sí, también ofrecen recetas para hacerle frente. Una de ellas es unificar las ofertas y conjugarlas con los alicientes turísticos de las comarcas cercanas.

Mieres del Camino,

José A. ORDÓÑEZ


La unión hará la fuerza contra el calentamiento global. Eso es, al menos, lo que sostienen los expertos sobre las relaciones entre el cambio climático y el esquí que participaron en el Congreso mundial sobre turismo de nieve celebrado en Andorra. Su recomendación a las estaciones de mediano y pequeño tamaño, como son las de la Cordillera, es que conformen «conglomerados turísticos» a partir de un paquete conjunto en el que no sólo incluyan sus áreas esquiables, que irán a menos en los próximos años, sino, también, la mejor oferta de ocio alternativo y todos los atractivos de las comarcas de su entorno. Los especialistas tienen claro que los complejos situados por debajo de los dos mil metros no podrán subsistir exclusivamente del esquí, puesto que el calentamiento global dejará sin actividad las áreas más bajas y sólo permitirá abrir las de mayor altitud a base de potentes sistemas de innivación artificial. Por ello, a su juicio, el futuro de Valgrande-Pajares, Fuentes de Invierno, San Isidro, Leitariegos y Alto Campoo pasaría por concretar un destino unificado en el que se conjugue el deporte blanco, cuando sea posible, con el montañismo, toda clase de deportes activos y alicientes paisajísticos y culturales.


Peter Keller, director del Instituto de Turismo de la Universidad de Lausana (Suiza) e integrante de la Organización Mundial de Turismo, fue uno de los firmes defensores de estas teorías en el congreso andorrano. A su juicio, las estaciones de esquí y las empresas dedicadas a los deportes blancos no van a tener más remedio que desarrollar «estrategias de colaboración» y crear «conglomerados turísticos como los que ya existen en Estados Unidos y en Canadá». A este respecto, Keller señaló que las estaciones invernales, en el caso de que sean capaces de reconvertirse en centros de ocio de montaña, pueden convertirse en alternativas para el turismo veraniego. Y es que si a causa del cambio climático el calentamiento en la costa mediterránea llega a los seis grados, no es descartable que mucha gente renuncie a la playa y pase las vacaciones a una altitud que le garantice un ambiente más fresco.


Luigi Gaido, del Instituto de Investigación Económica de Turín, mantiene unas tesis muy parecidas a las de Keller. Según afirmó en Andorra, el cambio climático arruinará a aquellas estaciones invernales que no dispongan de una oferta de ocio atractiva cuando no haya nieve suficiente en las pistas.

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