06 de mayo de 2008
06.05.2008

El cambio climático alcanza Redes

La Universidad detecta un aumento de la temperatura y un descenso de precipitaciones en los últimos años, junto al incremento de los incendios

06.05.2008 | 02:00
Bañistas en la piscina de Campo de Caso, en el parque natural de Redes.

Campo de Caso, M. Á. G.


Los efectos del cambio climático también se dejan sentir en el principal depósito de agua de Asturias. El estudio de la Universidad de Oviedo sobre el parque natural revela que el último de los ejercicios analizados, el de 2006, fue el del año más seco de la última década, con un índice de precipitaciones por debajo de los 1.000 litros por metro cuadrado. Además, ese mismo año se registró la temperatura media más elevada de toda la franja temporal estudiada (1994-2006), con un incremento de un grado centígrado. De forma paralela, el informe del Instituto de Recursos Naturales y Ordenación del Territorio (Indurot) -encargado por la Consejería de Medio Ambiente- también detecta un aumento del impacto ocasionado por los incendios forestales.


Los datos analizados sobre temperaturas y precipitaciones fueron recogidos en la estación meteorológica de Campo de Caso, al considerarse el punto más representativo de las variables generales examinadas en el parque. Sin embargo, el informe explica que en algunos casos puntuales la serie se ha completado con datos de la estación de Rioseco, que se encuentra demasiado cerca del embalse de la localidad.


Los expertos de la Universidad apuntan que la tendencia general de las variables meteorológicas analizadas manifiesta «una clara estabilidad temporal», aunque recalca que 2006 es «el segundo año más seco, después de 1994, y el que tiene una temperatura media más elevada de toda la serie». Según argumenta el estudio, esta evolución «coincide con ciertos procesos globales en relación al clima y que, de persistir en el tiempo, podría provocar alteraciones sustanciales en el funcionamiento de los ecosistemas y de los procesos ecológicos fundamentales» desarrollados en el parque.


En concreto, la temperatura media anual de 2006 fue de 12,5 grados centígrados, la más alta de todos los años analizados en el estudio. Además, la máxima fue de 35 grados, y la mínima, de 10 grados bajo cero. El nivel de precipitaciones registradas en el año fue de 988 litros por metro cuadrado, la tasa más baja de toda la serie, superada sólo por los 964 del ejercicio de 1994.


A nivel general, el estudio apunta que el climograma de 2006 constata lluvias presentes todo el año y temperaturas suaves, «características de un clima oceánico con algunos tintes de mediterraneidad». El trimestre más lluvioso es el último del año, y el más seco, el comprendido entre julio y septiembre. Las temperaturas mínimas más extremas se producen de enero a marzo, mientras que las más cálidas tienen lugar entre julio y septiembre. «Sin embargo, la serie trimestral de temperaturas muestra bastante variabilidad anual», apostilla el estudio.

Evolución

El informe del Indurot no establece una relación causa-efecto entre el aumento de la temperatura y la subida de la cifra de fuegos. El estudio apunta que no se puede establecer una tendencia clara de la superficie quemada, aunque sí se registra un «ligero incremento del número de incendios, de la superficie total afectada y del tamaño medio de las quemas». También aumenta la afección relativa a hábitats de interés comunitario.


El estudio detecta, además, a principios de la década de los noventa, ciclos incendiarios de cuatro o cinco años de duración que culminan con un aumento significativo de la superficie quemada. Esta tónica sólo se rompió por el «registro anormalmente elevado» de las quemas registradas en 1996, cuando el fuego devoró más de 2.000 hectáreas. El siguiente año con más superficie quemada se contabilizó en 2006. En ese ejercicio, el último analizado en el estudio, las llamas acabaron con 402 hectáreas de terreno.


En total se produjeron 41 incendios, con un tamaño medio de casi 10 hectáreas. Las zonas más afectadas fueron las de matorral, seguidas de los bosques (46 de las 402 hectáreas afectadas), pastizales, peñascales y plantaciones forestales. También se registraron 19 conatos de incendio. El informe señala la especial vulnerabilidad de una zona como Redes a los incendios forestales, ya que, debido al abrupto terreno y a las lluvias, las zonas afectadas por el fuego quedan expuestas a la erosión por el agua de escorrentía de las laderas.

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