11 de mayo de 2008
11.05.2008

«Quienes roban los derechos intelectuales de una obra son ladrones, no piratas»

«En España la piratería afecta más

al mercado de discos y películas,

y en América Latina a los libros»

11.05.2008 | 02:00
Joan Mollá López, durante su estancia en La Felguera.

Langreo,

Pablo CASTAÑO


El Centro Español de Derechos Reprográficos (Cedro) es la asociación sin ánimo de lucro de autores y editores de libros, revistas y otras publicaciones que se encarga de defender y gestionar de forma colectiva sus derechos de propiedad intelectual. Esta asociación, que representa a más de 14.000 escritores, traductores, periodistas y editoriales, participa junto con la Consejería de Educación y Ciencia y empresas como Microsoft, Telefónica y NBC Universal en el programa educativo «Educar para crear», un proyecto piloto para sensibilizar sobre los derechos de propiedad intelectual que desde Asturias se extenderá al resto de España y que fue presentada en Langreo. Al frente de Cedro está el escritor y abogado especialista en derechos de autor Joan Mollá López, que a su vez preside la Asociación Colegial de Escritores.

-¿Qué importancia tiene para Cedro programas como «Educar para crear»?

-Mucha, porque en España la vulneración de la propiedad intelectual es muy superior a la de otros países de nuestro entorno. Estamos en la cabeza del ranking y la principal causa es de orden cultural, es falta de educación. Nosotros tenemos en marcha otro programa que se titula «Es de libro» dirigido a profesores y alumnos de Secundaria para sensibilizar sobre el tema; pero es muy complicado.

-¿Por qué?

-Hablamos de la piratería, pero la imagen que los niños tienen del pirata es positiva. Yo de niño quería ser pirata y leía «Sandokán». La palabra pirata no nos gusta para esto, nosotros preferimos utilizar otros términos que aluden directamente al robo. Los que roban derechos intelectuales son ladrones.

-¿Cree que una persona, cuando fotocopia un libro, al menos tiene sentimiento de culpa?

-La fotocopia es un avance extraordinario para el desarrollo de los estudios y de la creación, y la utilizamos para muchas cosas. La fotocopia privada, lo que llamamos copia privada, no precisa de autorización previa de los titulares de derechos si cumple unas condiciones: que sea para uso privado, no tenga ánimo de lucro etcétera. Pero nosotros lo que queremos es legalizar todo tipo de fotocopias, siempre que haya autorización.

-¿Como?

-Durante un tiempo desde Cedro se hicieron anuncios muy duros y los editores querían demonizar la fotocopia, penalizarla, convertirla en un delito. Desde que yo soy presidente de Cedro la cosa ha cambiado. Tratamos de alcanzar un equilibrio entre la necesidad de la fotocopia como instrumento para acceder a la cultura y el respeto a los derechos de autor. Es decir, que se pueda fotocopiar, pero con la autorización del autor o de la entidad que los representa. Es decir, legalizar las fotocopias, que se puedan hacer siempre que se autorice previamente mediante una licencia y a cambio de una cantidad económica.

-¿Hay mucho dinero en juego con la piratería?

-En España salen 80.000 títulos nuevos cada año y se hacen muchas fotocopias de libros; sin embargo, no se hacen muchas obras piratas porque está perseguido penalmente. Pero en América Latina, donde buena parte de los libros que se comercializan procede de España, hasta un 70 por ciento de los libros son piratas. Gabriel García Márquez saca un libro y salen primero las ediciones pirata e inundan el mercado. En países como Perú se venden esos libros pirata junto a los semáforos de las calles. Y eso es un gran perjuicio para los escritores españoles, porque viven, en buena parte, del mercado de América Latina. En España la piratería afecta, sobre todo, al mercado de discos, películas... en realidad, lo que afecta al libro en España es la fotocopia ilegal.

-En algunas copisterías ponen carteles en los que señalan que dan por hecho que sus clientes tienen los derechos de reproducción de los trabajos que les encargan. ¿Es suficiente?

-No, no es suficiente. Los autores hemos conseguido ahora que todos los editores incluyan en los libros unas frases avisando de que la fotocopia no se puede hacer sin la autorización del autor o de la entidad que lo representa.

-Llama la atención que hasta las propias librerías hacen fotocopias...

-Si, pero donde más fotocopias hacen es en las universidades, donde los profesores incluso les dicen a sus alumnos que de tal libro saquen tal o cual página, y la fotocopian.

-¿Y que se puede hacer frente a eso?

-Nosotros pretendemos llegar a unos acuerdos con las universidades por el cual paguen una cantidad de dinero y puedan obtener licencias que sirven para autorizar la copia de un 10 o un 20 por ciento de cada libro y eso cubría un poco las pérdidas. Tiene también un sentido educativo saber que para copiar necesitas pagar al autor.

-Con las nuevas tecnologías, con internet, es más fácil acceder a las obras y también copiarlas...

-Si, copiarlas, destrozarlas, apropiarse de ellas, modificarlas, recortarlas. Uno de los derechos morales del autor es el derecho a la integridad de la obra y a través de internet se transforman muchas obras en otra cosa.

-¿Y como se puede perseguir este tipo de copia, modificación y apropiación...?
-Es muy difícil. Estamos buscando medios. La Policía y la Guardia Civil trabajan en ello, pero es muy difícil porque internet es universal y lo que aparece en la red no sabes de que país procede o si se ha hecho desde un barco... y que ley se puede aplicar. Es todo muy complicado.
{{

||

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Canal esquí

Esquí

Toda la información sobre la nieve

Consulta la información más completa de las estaciones de esquí, el tiempo y el estado de la nieve

 
Enlaces recomendados: Premios Cine