27 de mayo de 2008
27.05.2008
Marcia barreñada
Alcalde socialista de Laviana, impulsa la campaña «Hermano Bembereké»
 

«Con los 5 euros que pedimos, una familia come una semana en África»

«No podemos vivir en esta sociedad consumista cuando otros mueren por la falta de alimentos que a nosotros nos sobran»

27.05.2008 | 02:00
Marcia Barreñada, alcalde de Laviana.

Pola de Laviana,

Lucía CORTINA


Bembereké, en Benin, es el destino de vacaciones de Marcia Barreñada, alcalde de Laviana, desde hace dos años. Sin embargo, su estancia en esta región africana la dedica a colaborar estrechamente con la Misión Católica que trabaja para lograr mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, afectados por enfermedades como la malaria y por grandes carencias alimenticias. Además de la campaña iniciada para recaudar fondos, y que han llamado «Hermano Bembereké», Barreñada ha organizado una muestra con fotografías del país y trajes típicos que, tras exponerse en el Cidan de Pola de Laviana, se trasladó el viernes a la Casa de la Juventud de Sotrondio, y que también se colgará en Avilés, Tineo, Gijón, Cangas de Onís, Parres, Llanes y Aller. La campaña será presentada el lunes 2 de junio, a las siete de la tarde, en el Club Prensa LA NUEVA ESPAÑA, en Oviedo.


-¿Cómo comenzó su estrecha vinculación con Bembereké?


-Dos sacerdotes de Laviana, el padre Abel y el padre Alejandro, son misioneros allí. Desde el Ayuntamiento les prestamos ayuda. En 2006, Alejandro me invitó a ir y desde entonces viajo todos los años.


-¿Desde cuándo organizan campañas para colaborar con la zona?


-Cuando fui el primer año puse en marcha la primera. Recaudamos seis mil euros, que se invirtieron en la construcción de una biblioteca, dos aulas de estudio y la reforma de un centro de acogida para niños. En 2007 volvimos con la misma cantidad, que se destinó a otro centro de acogida y a mejorar sus instalaciones circundantes. También fue el año pasado cuando llevamos el certificado del hermanamiento entre Ayuntamiento de Laviana y el de Bembereké, y celebramos un acto oficial para mostrar nuestros lazos de unión con este pueblo, en el que trabaja la Misión Católica del Arzobispado de Oviedo.


-¿En qué consiste la campaña de este año, «Hermano Bembereké»?


-Hemos abierto una cuenta en Cajastur en la que apelamos a la generosidad de la gente. Cinco euros para nosotros no suponen nada y con esta cantidad allí come una familia durante toda una semana. Además, el coro San Andrés «Sergio Domingo», de El Entrego, ya ofreció un concierto benéfico en el teatro municipal de San Martín del Rey Aurelio para recaudar fondos.


-¿A qué destinarán la recaudación?


-El próximo día 1 de julio viajaré con mi mujer a Benin y nosotros mismos nos encargaremos de llevar la cantidad obtenida, para hacer un instituto que permitiría estudiar a 360 chavales.


-¿Qué impresión le causó su primer viaje al país africano y que ha hecho que siga regresando cada año?


-África tiene algo especial. Te cambia la manera de concebir las cosas. Allí todo es diferente y la gente es magnífica. Su hospitalidad te hace mucho más fácil la estancia en Bembereké, donde sienten muchísimo cariño por los misioneros que trabajan allí.


-¿Qué cambios ha advertido desde que mantiene esa vinculación con África?


-Me ha hecho darme cuenta del consumismo tan exagerado que tenemos aquí. Siempre sentimos la necesidad de seguir comprando y nunca estamos conformes con lo que tenemos. Somos una sociedad injusta que sólo es capaz de mirarse al ombligo y en la que estamos condenando a habitantes de estos países a montarse en un cayuco. También mantenemos allí guerras motivadas por intereses puramente económicos. De esto te das cuenta cuando viajas a un país en el que son felices con lo poco que tienen. No podemos estar viviendo así mientras que otros se mueren por falta de alimentos que a nosotros nos sobran.


-¿Cuáles son los principales problemas que afectan a sus habitantes?


-La malaria es la enfermedad más habitual. Afortunadamente, en Bembereké aún no ha entrado el sida. También tienen grandes carencias alimenticias, ya que viven del maíz, que preparan cocido y triturado. La situación es complicada, ya que si los precios del cereal continúan subiendo y la cosecha es mala estarán condenados a morir de hambre.


-¿Cómo se les puede ayudar desde el Primer Mundo?


-Siguiendo el dicho de no darles pescado, sino las herramientas e instrucciones para que ellos mismos puedan pescar y vivir allí.


-¿Cómo está la educación?


-Es otra de las grandes carencias. Ahí radica nuestro trabajo en Bembereké, y por ello esperamos poder construir esas cuatro aulas que son tan necesarias.

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