07 de marzo de 2010
07.03.2010

La nueva «trucha allerana» logra reproducirse en cautividad

Los alevines de los raros especímenes encontrados en un arroyo de montaña garantizan la continuidad de la especie

07.03.2010 | 01:00
Un grupo de alevines de la nueva especie de trucha encontrada en Aller.

Cabañaquinta (Aller),


D. MONTAÑÉS


La Real Sociedad Asturiana de Pesca ya ha logrado poner en marcha el proceso de reproducción de la nueva especie de trucha encontrada a finales del pasado año en un arroyo de los montes de Aller. Los responsables de la entidad encontraron algún pequeño contratiempo a la hora de abordar el procedimiento habitual que se sigue en el laboratorio de reproducción de Cabañaquinta. Al parecer, los especímenes recogidos no respondieron a los cuidados como el resto de ejemplares que se encuentran en cautividad, ya que al tratarse de peces de alta montaña, acostumbrados a una temperatura del agua más baja, tienen algo retardado su periodo de fertilidad. Finalmente, el «parto» se ha consumado. Decenas de miles de pequeños alevines ya chapotean en las balsas.


Los pescadores asturianos han conseguido superar el paso más difícil. Los alevines han empezado a romper las huevas. Ahora, el objetivo es repoblar los ríos de la región con esta variante de trucha que presenta varias singularidades. Esta misteriosa colonia de animales ha vivido durante décadas en un ecosistema casi cerrado. Fueron descubiertas en un pequeño arroyo en pleno monte, cuya parte superior se encontraba protegida por una salto de agua conformado por una pared de roca. La espesa vegetación apenas dejaba entrever el discurrir del pequeño río.


Una vez informada del descubrimiento, la Asturiana de Pesca decidió recoger varios ejemplares y trasladarlos al laboratorio de Cabañaquinta para su estudio. Cuando fueron examinados más detenidamente, se encontró una particularidad en común: tienen una pequeña mancha en forma de «T» en la cabeza que no aparece en el resto de la especie. Quienes han tenido contacto con los animales coinciden en que se trata de una variante desconocida de gran belleza. Al poco tiempo de estar en cautividad, las truchas dejaron constancia de su especial condición. Enseguida llamó la atención su capacidad para mimetizarse con el entorno, y ahora son prácticamente blancas, ya que la balsa en la que se encuentran es muy clara. Los alevines, según los pescadores, guardan todas las singularidades de sus madres.

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