Langreo / Mieres,

Pablo CASTAÑO

El Gobierno ha incluido la Fundación para el Desarrollo de la Formación en la Zonas Mineras del Carbón, la entidad que gestionaba desde 1998 las conocidas como becas mineras, en el listado de organismos estatales que desaparecen dentro del plan de racionalización del sector público empresarial y de fundaciones del Estado. En la misma relación se encuentra la Fundación Ciudad de la Energía (Ciuden), que investiga en León el uso limpio del carbón. Esta entidad queda ahora integrada en el Instituto para la Diversificación y Ahorro Energético (IDAE).

LA NUEVA ESPAÑA ya adelantó el pasado mes de mayo que el Ministerio de Industria estaba liquidando la Fundación para el Desarrollo de la Formación en las Zonas Mineras del Carbón. El Gobierno no tiene intención de conceder más ayudas a la formación en las Cuencas y no ha esperado al resultado de las negociaciones del nuevo plan del carbón con los sindicatos mineros y la patronal para eliminar la fundación que ha gestionado cerca de 500 millones de euros desde su creación hace 16 años.

Fuentes de la Fundación para el Desarrollo de la Formación en las Zonas Mineras del Carbón ya reconocieron en mayo que la entidad estaba en fase de liquidación, una vez concluido en el plan del carbón 2006-2012, y que si no había desaparecido ya se debía a los requerimientos realizados desde el Tribunal del Cuentas para el cierre del informe de fiscalización de la entidad en 2010. La Fundación se ha visto obligada a solicitar a más de 2.500 beneficiarios de las becas mineras que justifiquen ahora, tres años después, los gastos de matrículas y viajes, pero «en ningún caso» se les reclamará la devolución del importe recibido si no pueden acreditar los pagos.

Esa era la única actividad que tenía en estos momentos las fundación, y la supresión la ha confirmado ahora el Gobierno del PP incluyéndola en el listado de organismos estatales que desaparecen dentro del plan de racionalización del sector público empresarial y de fundaciones del Estado.

El Tribunal de Cuentas, en su informe de fiscalización de la Fundación de 2010, detectó una serie de «debilidades» en el procedimiento de adjudicación de las becas y de las ayudas de formación entre las que se incluían precisamente que las bases de la convocatoria «no preveían la necesidad de adjuntar, por parte de los beneficiarios, los documentos acreditativos del pago de los gastos». El Tribunal de Cuentas desvelaba también en su auditoría que no tenía constancia alguna sobre los resultados que hayan podido tener todos los cursos de formación y las becas vinculadas a los fondos mineros, que supusieron un desembolso de 280 millones de euros entre 2006-2012, y si efectivamente permitió abrir nuevas expectativas de empleo para los jóvenes de las Cuencas. El informe indica textualmente que el Tribunal de Cuentas «no ha podido comprobar en qué medida las actividades de formación encomendadas a la Fundación han contribuido a la disminución del impacto por la pérdida de puestos de trabajo en las zonas mineras del carbón».

Desde los sindicatos mineros se acusó al Gobierno del PP de airear este informe y de sembrar dudas sobre la gestión de las becas mineras con el objetivo de eliminarlas. Para el presente curso no se han convocado y la liquidación de la entidad que las gestionaba y su inclusión en el listado de fundaciones a eliminar es la prueba más evidente de que el Gobierno no tiene voluntad de hacerlo sea cual sea el resultado de la negociación que mantiene abierta con la patronal minera y los sindicatos para el plan del carbón 2013-2018.

Además, en el borrador del nuevo plan presentado por el Ministerio de Industria a las centrales FITAG-UGT, CC OO y USO y a la patronal Carbunión ya no aparecían referencias a las becas al estudio. Asimismo, los presupuestos generales del Estado de 2013 no incluían partidas específicas para financiarlas. Sin embargo, el Gobierno no había dado por eliminadas, oficialmente, las conocidas como becas mineras. Ante esa situación, el diputado del PSOE por Asturias Antonio Trevín presentó en el Congreso, ya en octubre de 2012, la siguiente pregunta al Gobierno: «Dado el actual anteproyecto de Presupuestos Generales del Estado para el año 2013: ¿Cuántas becas mineras tiene previsto conceder, en dicho año, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo?». La respuesta del Gobierno a Trevín fue clara: «Los Presupuestos Generales del Estado para 2013 no incorporan ningún crédito específico para financiar el tipo de becas a que se refiere Su Señoría, habiéndose optado por la utilización de las herramientas que ya facilitaba el Gobierno a través de los planes de becas que concede el Ministerio de Eduación, Cultura y Deporte». Es decir, no hay becas mineras y los estudiantes de las comarcas carboneras tienen a su disposición las ayudas ordinarias a las que puede optar cualquier alumno de España que cumpla los requisitos.

«Con las becas para jóvenes se ha producido una eliminación silenciosa, con nocturnidad y alevosía», señaló el diputado del PSOE Antonio Trevín ante la respuesta del Gobierno a su pregunta parlamentaria.

Los fondos para formación del plan de la minería 2006-2012 fueron los únicos que se gastaron anualmente al 100%. En todas las convocatorias, el dinero presupuestado se invirtió en las becas al estudio (de formación reglada a partir de Secundaria, en España y el extranjero, y para idiomas) y en los convenios de formación con empresas e instituciones sin que quedaran fondos sin gastar como ocurre con el resto de partidas del plan del carbón: las destinadas a infraestructuras, proyectos empresariales y ayudas a las empresas mineras.

Con los recortes por la crisis, la partida del plan de la minería destinada a formación fue menguando, pero el grado de ejecución se mantuvo al 100%. Según un informe de actividad del Instituto para la Reestructuración de la Minería del Carbón y Desarrollo Alternativo de las Comarcas Mineras realizado por la oficina presupuestaria del Ministerio de Industria, en las anualidades comprendidas entre 2007 y 2011 se gastó todo lo presupuestado para formación, que no era poco. Tanto en 2007 como en 2008, el Instituto del Carbón dispuso de 60 millones de euros para formación y las obligaciones de pago ascendieron hasta esa cantidad. A partir de ahí, con la crisis comenzaron los recortes y se mantuvo el grado total de ejecución. En 2009 el crédito fue de 44 millones de euros, en 2010 de 30 millones y en 2011 de 25 millones de euros, cantidades que se correspondieron con las obligaciones de pago reconocidas. Para 2012 sólo había presupuestados dos millones de euros.

El dinero se gastó principalmente en becas (de cuatro tipos: las «A» para estudiantes de Bachillerato y FP, las «B» para estudiantes universitarios; las «C» para estudios de FP, Universidad y postgrados en países de la Unión Europea que no fueran España, y las becas de idiomas para realización de cursos de lenguas extranjeras), pero también en convenios con empresas para desarrollar acciones de formación de desempleados con compromisos de contratación y en las denominadas ayudas Formic, una línea de subvenciones destinada a entidades para financiar los costes de organización de cursos de capacitación para desempleados. Los sindicatos FITAG-UGT y la Federación de Industria de CC OO, que tienen representación en la Fundación que gestiona las ayudas, fueron las entidades que organizaron más cursos subvencionados.