04 de julio de 2015
04.07.2015

Un vigilante dice que la bóveda del pozo Emilio "era algo normal"

El trabajador, testigo del suceso, da una versión distinta a la de los mineros, que remarcaron la peligrosidad de la explotación

04.07.2015 | 02:15
Instalaciones del pozo Emilio, en Pola de Gordón.

Sin novedad en la tercera jornada de declaraciones judiciales de los imputados por la muerte de seis mineros en el pozo Emilio, en Pola de Gordón (León). Los encargados de testificar eran Jairo Gómez, subjefe del Grupo Tabliza; y Carlos Conejo Lombas, vigilante de primera de interior, que habían abandonado la explotación minutos antes del siniestro. Sin embargo, su declaración fue totalmente distinta a la de los trabajadores del pozo Emilio y, al igual los directivos e ingenieros que declararon en días anteriores, mantuvieron la versión de la empresa asegurando que no existía ningún fallo en la seguridad de la mina.

Tanto el jefe del grupo como el vigilante señalaron que "la bóveda que se vino abajo y provocó el accidente era normal en una explotación como el pozo Emilio y que, en cualquier caso, se encontraba en el postaller y no donde los trabajadores estaban realizando las tareas de extracción".

Antonio Pineda, que representa a la viuda de Juan Carlos Pérez, vigilante fallecido en el accidente, manifestó su estupor ante la declaración de estos dos trabajadores, "que niegan a la mayor que hubiera fallos, asegurando además que la ventilación cumplía con los estándares y incluso los superaba, cuando no es verdad". Asimismo, el abogado hizo hincapié en que el jefe del grupo y el vigilante señalasen que la bóveda "era algo normal", cuando "mineros con amplia experiencia habían destacado la peligrosidad que entrañaba".

Tampoco obvió el letrado la existencia de tres informes sobre el suceso en la explotación minera. Por un lado está la versión de la empresa que niega fallos y apunta a "una emisión súbita de metano" como causa del siniestro. Por el otro existen otros dos estudios que contradicen al primero. Uno de ellos fue elaborado por la dirección general de Minas y el otro, a petición del juzgado, por un perito independiente, en este caso un catedrático de la Universidad de Oviedo. Estos dos documentos señalan a la caída de la bóveda donde se encontraban los mineros y a un error en la ventilación como causas probables del fatal siniestro.

Las declaraciones se retomarán el próximo lunes en el juzgado de Instrucción número 4 de León con la testifical de dos vigilantes de seguridad del pozo.

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