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Un accidente que "unió para siempre" a Mieres con la región checa de Karvina

Un accidente que "unió para siempre" a Mieres con la región checa de Karvina

Un accidente que "unió para siempre" a Mieres con la región checa de Karvina

"Un horror" fue la definición más repetida ayer por los asistentes al acto para recordar la tragedia del Nicolasa. Un accidente que marcó un antes y un después en Hunosa. "Todos los accidentes duelen, pero este supuso una especial conmoción", destacó la presidenta de la hullera pública, María Teresa Mallada. Sería aventurado, reconoció, decir que nunca más habrá que lamentar una desgracia semejante porque "la mina es un trabajo difícil". Hace veinte años, la ahora presidenta de Hunosa ni siquiera podía imaginar que algún día estaría al frente de la hullera. Ahora, desde su perspectiva como máxima responsable de la empresa, afirma que "nosotros ponemos todos los medios. Invertimos muchos recursos económicos y técnicos en seguridad". El objetivo, dejó bien claro, es que "no haya más accidentes, ni como este ni menos graves".

El acto estaba previsto para la una y la plaza del pozo fue llenándose poco a poco. Al mediodía, quedaban ya pocas plazas de aparcamiento. Llegaron pronto los familiares -setenta habían confirmado su presencia a Hunosa- y también responsables del ámbito político y sindical. Asistieron dirigentes sindicales de las centrales mineras; el presidente del Montepío, Juan José Menéndez Pulgar; y miembros de la Corporación municipal de Mieres, con el gobierno local a la cabeza, entre otras autoridades. También estuvo el director general de Minas del Principado, Isaac Pola.

El cónsul honorario de la República Checa, Amalio García, llegó a Nicolasa con el gesto serio. Acudió para homenajear a los cuatro mineros checos que fallecieron en la octava planta. "Fue muy triste, unos días muy duros", afirmó. Todos los accidentes impactan, reconoció, pero este fue especial: "Yo había tramitado la llegada de aquellos hombres a Asturias; cuando lo supe recibí un duro golpe".

Quedaba poco por decir. El acto fue corto, pero intenso. El responsable de comunicación de Hunosa, Enrique Mencía, introdujo el descubrimiento de la placa: "Sólo pretendemos honrar la memoria de estos catorce mineros, expresar de nuevo nuestro pésame y dejar patente que no los olvidamos. Que los tenemos presentes, que los recordamos a ellos y a sus familiares y también al resto de compañeros que durante décadas dejaron su vida en el desempeño de su trabajo como mineros". María Teresa Mallada, Amalio García, Aníbal Vázquez e Isaac Pola abrieron la cortina azul. Mostraron la placa de los catorce.

Empezó a sonar el "Santa Bárbara bendita", interpretada por el gaitero Imanol Núñez. Miroslav Petras y Miroslav Lajer, compañeros de los fallecidos, depositaron sendas coronas al pie de la inscripción. El pequeño Xuan y el joven Luis Espeso, sobrino e hijo de Luis Antonio Espeso Mencía dejaron un ramo. No hubo más. Cuando habla la emoción, las palabras sobran.

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