17 de enero de 2017
17.01.2017

Langreo saborea la fiesta mundial de la croqueta

Alumnos de Hostelería ofrecieron una degustación en las plazas de abastos con motivo del día internacional del producto

17.01.2017 | 03:10

Los vecinos de Langreo que en la mañana de ayer pasaron a hacer sus compras por las plazas de abastos de Sama y La Felguera se convirtieron en improvisados invitados de la celebración organizada por los alumnos de la Escuela de Hostelería de Valnalón para conmemorar el Día Internacional de la Croqueta. Cada 16 de enero se rinde tributo a un bocado muy popular en España que nació en la corte de Luis XIV. Una degustación con bandejas llenas de croquetas dulces, de pollo y de jamón hicieron que la efeméride dejara un buen sabor de boca entre los sorprendidos comensales. Los vecinos también se llevaron a casa los consejos de los propios alumnos y de sus profesores sobre cómo preparar adecuadamente el plato.

La actividad contó con la participación de los doce alumnos de la Escuela de Hostelería de Langreo, que se dividieron en dos grupos para repartir en Sama y La Felguera las croquetas que previamente había cocinado. "Queríamos hacer una actividad para dar a conocer entre la gente lo que hacemos en el centro y nos pareció una buena idea aprovechar el Día Internacional de la Croqueta", explicó Luis Rubio, profesor de la Escuela de Hostelería de Langreo, para añadir a continuación: "Por regla general, hay poca gente que lo sepa, pero casi todos los alimentos tienen su día conmemorativo en el calendario. Sin ir más lejos, el del chicle fue el viernes".

La croqueta es un alimento muy popular en Sicilia, Holanda y España, pero tiene su origen en Francia. Nació en la corte de Luis XIV, el Rey Sol, que ocupó el trono francés entre 1643 y 1715. Su presentación como se conoce actualmente data, sin embargo, de más de un siglo después, cuando del cocinero francés Antonin Carême ofreció, en 1817, un banquete para el príncipe regente de Inglaterra, el futuro Jorge IV, y el archiduque de Rusia. Sobre la meses, entre otros manjares, dispuso un plato de bechamel recubierta por una capa crujiente al que denominó "croquettes à la royale".

Dos siglos después, las coquetas siguen triunfando, según pueden acreditar en la Escuela de Hostelería de Valnalón. "La gente que pasaba por las plazas de abastos se ha sorprendido de que también hubiera coquetas dulces y también no preguntaba cómo se puede conseguir una buena masa o qué pasos hay que seguir para que no se rompan al freír", indicó Luis Rubio. Y precisó: "Es importante que no haya mucha diferencia de temperatura entre el aceite y la masa y que esa masa esté bien cocida, sin grumos".

Los alumnos del centro de Valnalón tienen previsto hacer próximas salidas para difundir nuevos secretos de la gastronomía.

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