04 de febrero de 2017
04.02.2017

Sin luz, sin agua y sin calefacción

María José Álvarez vive, ante la falta de ayudas, en una casa cedida por un familiar sin las condiciones de habitabilidad

04.02.2017 | 02:42
Sin luz, sin agua y sin calefacción
María José Álvarez, primera por la derecha, junto a los miembros de la PAH.

"No tengo agua, ni luz, y cuando llueve no puedo ni siquiera dormir aquí". María José Álvarez es una de las personas que está habitando en uno de esos inmuebles precarios que denuncia la PAH. Esta mujer está "malviviendo" en una casa que le prestó un familiar, pero que está a medio arreglar y no reúne las condiciones mínimas de habitabilidad e incluso de salubridad. La mujer, que cuenta con una pequeña paga, se encuentra en un espacio sin agua, luz y con parte del tejado dañado. "Tengo que andar por casas de familiares molestando mientras pasa el invierno porque no puedo resistir el frío por las noches, y también para poder ducharme o lavar la ropa, ya que ni tengo agua ni calentador". Su maleta ha sido su fiel compañera para ir "de casa en casa". "Su situación no puede seguir así, hay viviendas cerradas que tienen que satisfacer ya la demanda de viviendas de emergencia social que existe en Mieres", denunciaron desde la PAH.

María José Álvarez relataba ayer parte de su historia. "Ahora tengo una pequeña paga, y he ido buscando casas o pisos para alquilar para poder vivir", indica. Sin embargo, siempre se ha encontrado con las puertas cerradas: "con lo que tengo nadie me quiere alquilar, de hecho ni me abren la puerta".

"He ido a todos los sitios a pedir ayudas y nadie ni me responde", lamenta, con dolor, la mujer, que agrega que "ahora ando con una maleta para arriba y para abajo y de casa en casa". María José relata que durante los últimos temporales no pudo ni siquiera apañarse en la casa que le ha prestado un familiar y que apenas cuenta con un catre para poder descansar. "Estos días que hizo tanto frío tuve que ir a dormir a casa de mi hermana", relata, para añadir que "solo estoy aquí por las mañanas. Generalmente me dan un bocadillo para comer, pero no quiero estorbar a nadie". Y de buscar trabajo, ya ni hablamos: "Me dicen que soy demasiado mayor para trabajar", indica María José Álvarez, que se encuentra en ese grupo tan "peliagudo" de parados de larga duración de más de 50 años.

María José Álvarez solo pide que le resuelvan el problema y que le den la oportunidad de tener una vivienda digna en la que poder desarrollar una vida más o menos normal con los pocos recursos que tiene. "Ojalá alguien me escuche y todo se solucione pronto", finaliza.

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