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EL FUTURO DE LAS COMARCAS MINERAS

Una reconversión minera de éxito

El municipio francés de Loos-en-Gohelle crea empleo y atrae población tras cerrar sus explotaciones con una apuesta por la energía renovable, la construcción sostenible y las nuevas tecnologías

El alcalde de Loos-en-Gohelle, Jean-François Caron, con la exministra francesa Cécile Duflot.

El alcalde de Loos-en-Gohelle, Jean-François Caron, con la exministra francesa Cécile Duflot.

Unos ocho mil habitantes, un entorno completamente degradado y la industria que alimentó a todo el pueblo, la minería del carbón, cerrada. Este es el panorama al que, a mediados de los años 80, tuvo que enfrentarse la localidad de Loos-en-Gohelle (Francia). Una situación que recuerda, y mucho, a la de los concejos mineros asturianos. Este pueblo de la zona de Lens, vinculado durante 300 años al carbón, sigue unido estrechamente al sector energético. Pero ahora, a través de las energías renovables. Con la apuesta por esta actividad que desarrolló en los años 90, se ha convertido ahora en el "laboratorio" francés para una economía y una energía no contaminante. La población, que había empezado a caer, vuelve a repuntar. Es la comuna (municipio) de la antigua zona minera francesa con menor nivel de paro y sus vecinos apenas tienen que pagar por su energía: son autosuficientes. El Gobierno y los medios de comunicación del país vecino tienen puesto ahora el ojo en esta localidad, que según el propio Ejecutivo nacional, va "veinte años por delante" del resto del país.

"No hemos renunciado a la identidad minera, a la solidaridad y a nuestras raíces". Quien así habla es el alcalde de Loos-en-Gohelle, Jean-François Caron, hijo de minero del carbón y perteneciente al partido de Los Verdes, que esta semana participó en el Europarlamento en las jornadas "Un futuro post carbón para las cuencas mineras". Las ayudas llegadas desde la Unión Europea para suavizar el proceso de reconversión se utilizaron para generar un tejido de "pequeñas y medianas empresas", todas ellas vinculadas a sectores alternativos. Mientras las comunas de sus alrededores apostaban por la automoción, Loos lo hizo por las energías renovables y por los nuevos métodos de construcción, que permiten ser eficientes energéticamente. "El pueblo tenía un grave problema con sus casas", apunta el alcalde, la mayor parte de ellas viviendas obreras, antiguas, que se alimentaban con carbón. También había problemas de contaminación del agua y de desempleo. "Tuvimos muchas reuniones", consejos ciudadanos, en los que acabó imponiéndose una de las dos visiones mayoritarias que tenían los vecinos. "Unos se resistían a que el carbón muriese, otros querían mirar más allá, al futuro". Esta última posición salió adelante, pero "contamos con el apoyo de todos. Porque nos sentimos orgullosos de nuestra historia y, a partir de esta experiencia, buscamos resolver nuestros problemas".

A efectos prácticos, se desarrollaron programas de formación para los trabajadores y planes de rehabilitación de las viviendas obreras, prácticamente todas las del pueblo, basándose en criterios de construcción eficiente y sostenible: algo similar a lo que pretende hacer Hunosa en Sama con su edificio "Gaia" de bajo consumo energético. Tras el plan, las casas del pueblo redujeron sus gastos en calefacción en un 90%, unos 1.500 euros al año. Las energías renovables también fueron protagonistas: se apostó por la solar, fotovoltaica y eólica, aunque esta última a menor escala, y también por la pequeña empresa, alejándose del "monocultivo que fue el carbón y luego el automóvil", en otras comunas de su entorno. Otro de los proyectos que se desarrollaron fue el de la colaboración entre pequeños productores, la denominada "economía solidaria". Se llegaron incluso a rechazar ayudas comunitarias que no se destinaban a la creación de empleo. "Una parte de estos fondos europeos no se utilizaron, se querían usar para piscinas y al final los devolvimos. Este dinero debía ser para impulsar puestos de trabajo y un cambio en nuestra economía", subraya el Alcalde.

Al mismo tiempo que se daban estos primeros pasos, usando las ayudas europeas para acometer un cambio de modelo económico, se restauraba y "seguíamos trabajando con el patrimonio". Las instalaciones de los nueve pozos de Loos-en-Gohelle se arreglaron y se utilizaron para diversos usos, uno de ellos el turístico. Además, se decidió dejar en su sitio las dos mayores escombreras de estériles de la zona, de 148 metros de altura. Dos pirámides que dominan su entorno (al contrario que Asturias, la zona de Lens es, en general, llana) y que "son nuestro símbolo". Todo este entorno minero ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con el impulso a la actividad cultural y turística que esto conlleva. Y las escombreras, antaño fuente de problemas ambientales, han sido también declaradas reserva natural, la flora y la fauna han vuelto a ellas y son el epicentro de muchas actividades turísticas y deportivas.

Una vez puestos estos cimientos, en los últimos años se ha logrado ir atrayendo población y los gobiernos (regional y central) han ido aumentando sus inversiones en la zona. Entre otros motivos, porque el de las energías renovables es un sector que necesita de una evolución constante. Hay instalaciones de I+D+i en energía solar, un Centro de Competitividad para el Reciclado de Materiales que ha recibido una inversión de 12 millones para la investigación, un semillero de ecoempresas y el Gobierno ha hecho de Loos-en-Gohelle su "laboratorio", a través del Centro de Recursos para el Desarrollo Sostenible, en el que se estudian las soluciones que se pueden dar a los problemas del día a día en cuestiones energéticas y de mantenimiento del medio ambiente. A nivel vecinal, se realizan asambleas periódicas para tratar los problemas de la localidad, en todos sus aspectos.

"Hay que moverse, somos un poco como los pioneros del Oeste en EE UU, avanzamos poco a poco, contando con las ciencias, las humanas y las de la investigación", señala Jean-François Caron, que ha recibido la distinción de la Legión de Honor por su impulso a la "economía del futuro". Su pueblo ahora exporta conocimiento, pero aunque todo parezca de color de rosa, como en todos los sitios "tenemos nuestros problemas. Aunque tenemos menos paro que nuestro entorno (12% frente al 15,5%) siempre podemos mejorar, hay que ir dando los pasos poco a poco, pero con determinación". Porque, según Caron, "estamos en la transición de la Tercera Revolución Industrial, la del conocimiento, las nuevas tecnologías y del mantenimiento de nuestro planeta y nuestros recursos. Y hay mucho por hacer, siempre mirando al futuro".

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