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El cierre de Montsacro acabó en 2014 con 158 años de labor minera

El 19 de enero de 1914 se constituye la Sociedad Anónima Hulleras de Riosa con domicilio en Mieres y con 19 bocaminas, cuyos mayores accionistas son siete de los ocho socios fundadores de Minas de Riosa. Además de Inocencio Fernández, accionista y presidente, también participan Fernando Merino, Alfredo Santos Arana, Juan González Posada, Gregorio Vigil-Escalera y Angel González Posada. Los nuevos socios serán José Sela y Sela, hijo político de Inocencio Fernández, la sociedad Masaveu y Cía, y la sociedad Herrero y Cía.

El único socio inversor que se descolgó de la anterior sociedad de Minas de Riosa fue el político Manuel Uría que llegó a ser Gobernador Civil de la provincia. José Sela será nombrado director gerente de la nueva empresa Hulleras de Riosa S.A. que comienza una nueva etapa en la explotación carbonífera privada asturiana hasta 1952, año en el que vendió el coto minero al Instituto Nacional de Industria (INI) que precisaba combustible para dar servicio a la planta de siderurgia integral de la recién creada Ensidesa. Fue una maniobra muy inteligente de la familia Figaredo ya que había llegado el momento de acometer una fuerte inversión para desarrollar la explotación subterránea. El precio de compra fue de treinta millones de pesetas que se consideró excesivo y muy superior al valor real de las acciones de Hulleras de Riosa S.A. Posteriormente, Ensidesa acometió la profundización del pozo Montsacro en 1953 y se abrió en 1959 integrándose en Hulleras del Norte S.A. (HUNOSA) en 1969. En diciembre 2014 fue cerrado por la empresa estatal y con ello se puso fin a 158 años de tradición minera en la comarca de Riosa y Morcín.

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