23 de febrero de 2017
23.02.2017

El colegio de Pajares, con tres niños, cerrará salvo que consiga más alumnos

El centro se ve abocado a su clausura, pero Educación lo reabrirá en 2018 si consigue al menos cuatro estudiantes

23.02.2017 | 01:37
El colegio de Pajares, con tres niños, cerrará salvo que consiga más alumnos

Estar en la escuela de Pajares es casi como estar en casa. Sheila García, Sergio Rodríguez y Sara y Rodrigo González de Lena son los únicos alumnos en el centro, integrado en el CRA Campomanes. Les encanta estar en clase, "porque las profes tienen mucho tiempo para nosotros". También salir al recreo, respirar el aire de Pajares y "jugar todos juntos". Una felicidad marca escuela rural, que terminará en unos meses. En junio, salvo que consigan matrículas de última hora, pasarán de cuatro alumnos (la ratio mínima) a tres. Es una mala noticia para la escuela rural, pero la comunidad educativa, el Ayuntamiento y el Principado están haciendo todo lo posible por mantenerla: la Consejería de Educación se ha comprometido a reabrir el centro, en el curso 2018-2019, si la escuela vuelve a alcanzar la ratio mínima establecida en la región (la más baja de España). Estaría cerrada un curso.

Ayer lucía el sol en Pajares y toca clase de Educación Física. Sergio Rodríguez es el primero en salir al patio: "Me gusta mucho esta escuela, estamos muy bien porque pasamos mucho tiempo juntos, pero tengo ganas de ir al instituto también", explica. Él es el alumno de sexto que dejará la escuela el próximo curso. "Hemos hecho todo lo que hemos podido, pero lo cierto es que no hay niños en Pajares", explicó el director del CRA Campomanes, Rafael Menéndez. Ha escrito una serie de alegaciones al Principado, que incluyen factores como la atención a los pequeños y la posibilidad de que nuevas familias se trasladen al pueblo por la próxima apertura del inmueble del Parador.

Hacen falta dos niños más, porque Rodrigo González de Lena dejará la escuela en dos años. Ahora está en quinto y es un buen estudiante: "Quiero ser electromecánico para trabajar en un túnel, como los de la Variante", señala. Dice que lo mejor de su escuela es que "son como clases particulares, cualquier duda que tienes o cualquier problema que surge, lo puedes hablar en el momento con la profe". Su tutora es Ana Elvira Fernández, una maestra que lleva doce años en Pajares. El próximo se jubilará, ha retrasado la fecha unos meses para no dejar la escuela a mediados de curso: "Aunque maestras hay de sobra, lo que hacen falta son más niños", reconoce, resignada.

Y si son niñas y niños como los que tiene ahora la escuela, mejor. Se nota que están entusiasmados por la visita de un fotógrafo a las aulas: "Yo soy Sheila", dice la más joven de la escuela, que está en primer curso de Primaria. Se aplica mucho en clase porque quiere ser veterinaria "y vivir en Pajares, cuidar a los animalinos de aquí". Sara González de Lena también orientará su carrera para vivir en el pueblo: "Voy a ser profesora de snow en la estación de Pajares", asegura, muy seria. Les dará mucha pena dejar su escuela. Un cole al que van caminando todos los días y en el que les gusta estar en verano y en invierno: "Cuando nieva es muy divertido salir al patio", explica Rodrigo González de Lena. Hoy no nieva, parece que la primavera ya va a llegar. Y ya quedan pocos meses para que la escuela cierre.

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