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Un campus que no despega

Mieres se aferra al grado de Deporte para dinamizar un equipamiento infrautilizado que alcanzó los 1.500 alumnos y ahora tiene 900

Felipe de Borbón (entonces Príncipe de Asturias) visita una de las salas del campus acompañado por Juan Vázquez, Vicente Álvarez Areces y Rodrigo Rato durante la inauguración oficial, en 2002.

Felipe de Borbón (entonces Príncipe de Asturias) visita una de las salas del campus acompañado por Juan Vázquez, Vicente Álvarez Areces y Rodrigo Rato durante la inauguración oficial, en 2002. LNE

La pugna por la implantación del grado de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte ha sacado a relucir la realidad que viven las instalaciones universitarias de Mieres. Inaugurado por el Rey Felipe de Borbón -entonces Príncipe de Asturias- en junio de 2002, el campus de Barredo se encuentra infrautilizado y cada vez con menos alumnos. Aunque en la actualidad cuenta con alrededor de 900 estudiantes, este equipamiento llegó a acoger hasta 1.500 alumnos en su momento más álgido, un aspecto que destacó el propio alcalde, Aníbal Vázquez, a la hora de defender el nuevo grado para Mieres. La puesta en funcionamiento del polémico título ayudaría a incrementar la matrícula y llenar de vida estas instalaciones. En caso contrario, como destacó Vázquez, "el campus acabará muriendo por sí solo".

¿Pero, por qué se ha producido este descenso en el alumnado? Son muchos los factores que han propiciado la bajada de estudiantes, como el cambio al plan Bolonia, la crisis económica, el descenso de población o la falta de un efectivo plan de desarrollo de estas instalaciones que se pusieron en el marcha para ser el germen de la reconversión minera. Pero no sólo Barredo ha sufrido una caída en los datos de matriculación, sino que esta situación se ha dado de forma generalizada en la Universidad en los últimos años.

Otro aspecto destacado ha sido la falta de un interés por el desarrollo de nuevas titulaciones que hicieran más atractiva la oferta del campus. De hecho, aunque ha ganado algunos estudios nuevos como el grado de Ingeniería Civil o el máster universitario en Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, las instalaciones universitarias de Barredo también se dejaron titulaciones por el camino, aunque su salida no haya sido tan polémica como la implantación de las nuevas.

La oferta formativa del campus antes del plan Bolonia, además de las ingenierías de Minas, Forestales y Topografía, también ofertaba un segundo ciclo de lngeniería Geológica. De hecho, las tres primeras ingenierías se enmarcaban dentro de la Escuela. Universitaria de Ingeniería Técnica de Mieres, mientras que la segunda se incluía en la Escuela Politécnica Superior Ingeniería Geológica Guillermo Schulz. Estos dos centros acabaron integrándose en la actual Escuela Politécnica de Mieres.

Otras pérdidas sonadas fueron el máster universitario en Soft Computing y Análisis Inteligente de Datos y el máster en Hogar Digital y Robótica de Servicios, dos apuestas tecnológicas para el campus de Mieres que cerraron por falta de alumnos.

A pesar de esas decepciones, desde la Universidad no hubo nunca un plan de desarrollo del campus. El anterior Rector, Vicente Gotor, alcanzó un compromiso con el Ayuntamiento de Mieres para la implantación de nuevas titulaciones, marcando incluso un calendario de actuación, que no llegó a cumplirse en su totalidad. Así, planeaba la puesta en marcha del grado en Ingeniería Civil para el curso 2011-2012, el máster de Caminos para el año siguiente y el máster de Montes para el curso 2013-2014. De esta propuesta sólo se cumplió en tiempo el grado, ya que el rector congeló al año siguiente la implantación de nuevos títulos en toda la Universidad. Comenzó así una dura batalla para conseguir que, al menos, se llevase a cabo el máster de Caminos, pero no se consiguió hasta el curso 2016-2017, ya con Santiago García Granda al frente de la Universidad. Del comprometido máster de Montes casi nadie se acuerda ya.

Pero la infrautilización del campus no sólo se enmarca en el ámbito educativo, sino también en lo referente a las instalaciones. Tras la inauguración en 2002, el equipamiento fue ampliado en 2011 con un edificio de investigación, unas instalaciones deportivas y una residencia de estudiantes. El primero de estos inmuebles rozó el lleno en los primeros años, pero tras la salida del centro europeo de Soft Computing y otras entidades que trabajaban allí, tiene una ocupación de aproximadamente el 50%. Las instalaciones deportivas también están infrautilizadas, al igual que la residencia de estudiantes.

El grado de Deportes podría dar una segunda oportunidad a estas instalaciones, tal y como han dejado claro tanto desde el ámbito educativo como del político. La última palabra de estos estudios la tendrá la Universidad de Oviedo.

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