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Los médicos de Mieres denuncian "coacciones" para no dar bajas laborales

Los veinte facultativos de primaria de la villa mandan un escrito al Sespa en el que afirman sentirse presionados por el inspector que los supervisa

Una de las salas de espera del centro de salud Mieres Norte.

Una de las salas de espera del centro de salud Mieres Norte. FERNANDO GEIJO

Los médicos de atención primaria que atienden a la población de Mieres se sienten presionados, incluso "coaccionados", cuando se ven en la necesidad de tramitar una baja laboral por enfermedad. El colectivo de facultativos ha presentado un escrito de queja ante el Servicio de Salud del Principado (Sespa). "Nos

El malestar del colectivo no es algo puntual y que afecta únicamente a parte de los profesionales. La carta enviada al Sespa, según los propios médicos, ha sido avalada por los veinte médicos de "familia" que trabajan habitualmente en los dos centros de salud del casco urbano, colectivo que atienden a una población de más de 25.000 personas. Se sienten, según afirman, coartados por la actitud del inspector médico que supervisa su trabajo: "Dar una baja se puede convertir en un suplicio. Parece que estamos bajo sospecha y que nos dedicamos a decretar incapacidades temporales por simple capricho. Nos encontramos en una situación en que a muchos compañeros les genera estrés tramitar una baja ante el temor de que el inspector se les eche luego encima", explican muy molestos los propios facultativos afectados.

Sin precedentes

"No hemos visto nada igual en nuestras carreras y la situación actual es insostenible", apuntan médicos veteranos. Sostienen que la actitud "inquisidora" del inspector ha terminado por deteriorar por completo la relación con él, complicando aún más el desarrollo de la actividad laboral: "Ha sido como una bola de nieve y ahora la situación es insostenible. Todo lo reclama por escrito y al menor desliz sabes que te pueden expedientar". Los grandes perjudicados, según los médicos de primaria, son los pacientes, que ven como hay doctores que se han vuelto reacios a conceder bajas".

Algunos de los pacientes afectados han contado a este diario sus experiencias. Es el caso de un vecino al que recientemente se le diagnosticó una neumonía que le obligó a coger la baja. "Tenía cita para hacer unas pruebas que confirmasen mi estado, pero el inspector, sin examen, decretó mi alta sin esperar al reconocimiento".

Un conocido hostelero de Mieres también ha sufrido una situación similar: "Tenía unos dolores de espaldas terribles y mientras estaba siendo tratado se me dio de alta". En su caso, la médica que lo trata no tuvo más remedio que volver a tramitarle la incapacidad. Hay muchos más casos: "Mi mujer está embarazada y no se encontraba nada bien. El médico le indicó que en su estado lo aconsejable sería coger la baja, pero que él no se atrevía a dársela, pidiéndonos que fuéramos directamente al hospital", apuntó otro vecino.

El control y seguimiento de las bajas laborales vienen generando polémicas a nivel estatal desde hace ya tres años. El Ministerio de Empleo abordó en 2015 dos cambios normativos de alcance que afectaron a la gestión y seguimiento de los procesos de incapacidad temporal de los trabajadores. Primero entró en vigor un real decreto que dio más atribuciones a las mutuas, y luego, ese mayor protagonismo quedó refrendado en una nueva ley. Las reformas han sido criticadas por los sindicatos, que denunciaron el "mayor poder coactivo" que se da a las mutuas, y también por la patronal, que aspiraban a que la capacidad de dar las altas fuera conferida a esas organizaciones o al menos compartida con ellas por los médicos públicos. Las mutuas que operan en Asturias y a las que están adscritos unos 160.000 asalariados de centenares de empresas empezaron hace dos años a realizar controles más tempranos a los trabajadores de baja.

Las consecuencias

En el caso de Mieres el malestar es con el inspector del Sespa y el sentimiento está compartido tanto por profesionales como por pacientes. El resultado es que, según los médicos locales, lograr un baja en Mieres es más complicado de lo que debería. Y con ello recuerdan que trabajar enfermo acarrea consecuencias negativas como descenso de la productividad, incremento de fallos o errores, negligencias y accidentes; también el contagio, en ocasiones, de la enfermedad.

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