Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Hunosa, en la encrucijada del carbón

La nueva dirección de la empresa afronta al reto de mantener los pozos y el empleo, impulsar las energías renovables y vender su suelo industrial

Hunosa, en la encrucijada del carbón

Hunosa, en la encrucijada del carbón

Ha sido el motor económico de las comarcas mineras. Una empresa que llegó a dar trabajo a unas 25.000 personas. Una compañía que el pasado año celebraba su medio siglo de vida. Hunosa ha sido toda una referencia en los valles mineros: sus pozos, sus minas a cielo abierto, su térmica, sus economatos, e incluso, ya en este siglo, sus filiales de diversificación, de ingeniería y de nuevas energías. La empresa pública se enfrenta a uno de los mayores retos de su historia, la supervivencia. Lo hace con una guillotina esperando a ser accionada el próximo 31 de diciembre, que cercenará la extracción de carbón en España y por lo tanto, cerrará los pozos de Hunosa.

El nuevo presidente de Hunosa, Gregorio Rabanal, tomó posesión del cargo esta semana. Un cuarto de siglo como trabajador de la empresa le dan suficientes argumentos como para conocer perfectamente la encrucijada en la que está la compañía. El mismo día que era nombrado dejaba claras sus intenciones: "Mantener el mayor número de empleos que sea posible". Pero para ello, deberá afrontar una serie de desafíos para lograr este objetivo.

1. Mantener abiertas las minas de Hunosa. La actividad extractiva de la empresa pública es irrenunciable para los sindicatos. Y la dirección que hasta hace unos días regía los destinos de la hullera, también tenía un plan para mantener al menos un pozo abierto. Rabanal tiene ahora, al menos, tres opciones. La primera pasa por una negociación exprés en Europa que flexibilice o modifique la Decisión 787 que obliga a cerrar las explotaciones que hayan recibido ayudas el 31 de diciembre de 2018. En el caso de conseguir una moratoria, los centros de producción podrían seguir abiertos. Otra de las posibilidades pasa por recuperar alguna mina a cielo abierto, opción que se encontraría con el rechazo de los ecologistas. La última de las opciones es seguir el plan que tenía la anterior dirección de Hunosa, y que pasa por dejar abierto el pozo San Nicolás -Nicolasa-. El argumento que manejan es que todo el mineral extraído del la mina mierense se ha quemado en la térmica de La Pereda, también propiedad de Hunosa, y por lo tanto no está subvencionado y no estaría afectado por la normativa de la UE.

2. Energías alternativas. Ha sido una de las grandes apuestas de la hullera pública durante los últimos años. La división de geotermia de Hunosa -suministrar agua caliente y calefacción gracias al agua de mina-, es puntera a nivel europeo. No en vano, ya tiene varias experiencias pioneras como el servicio que ofrece al hospital Álvarez-Buylla de Mieres, o la red de calor que va a instalar en el centro de la villa. También proyecta llevar la calefacción desde el pozo Fondón a Langreo Centro. También la biomasa es otro de los retos de Hunosa. Junto con la empresa Urbaser, han creado una compañía -Hunaser-, que se dedica a la instalación de calderas y suministro de combustible (biomasa) que sale de las miles de hectáreas de bosques de la propia Hunosa. Desarrollar estas dos divisiones enmarcadas en la bautizada como "Hunosa Verde" y aumentar el empleo en las mismas serían otro de los nichos de negocio en un sector energético que camina hacia el objetivo de cero emisiones.

3. Restauración de minas. La empresa pública también se ha especializado en la restauración de minas, tanto para hacerlas visitables como para hacerlas viables ambientalmente. Ya ha abordado varios proyectos, y además de la suya propia, el pozo Sotón, ha actuado en otras explotaciones que hoy en día constituyen museos. Además, el cierre de los pozos conlleva también una serie de actuaciones de desmontaje y mantenimiento de los mismos que se consideran costes eternos de la minería, y para los que deberá destinar algunos trabajadores. Si la empresa decide realizar por sí misma estos trabajos en lugar de subcontratarlos, pondrá mantener también puestos de trabajo.

4. Turismo industrial. Hunosa es hoy por hoy la dueña de la mayor parte del patrimonio industrial de las comarcas mineras. En su día fue un gigante, y bajo sus siglas hubo decenas de explotaciones de carbón: de montaña, de cielo abierto, de interior... Por lo pronto, Hunosa ha puesto en valor ya el pozo Sotón y colabora en el Ecomuseo del Valle del Samuño, grades adalides de este turismo industrial. También el pozo Santa Bárbara, en Mieres, es Bien de Interés Cultural, aunque en este caso su gestión la llevará el Ayuntamiento de Mieres. Los vestigios de la Asturias mineras pueden contribuir a paliar la caída del empleo directo en la extracción. Y es que con un buen plan de aprovechamiento, Hunosa puede convertir Asturias en una referencia mundial en este tipo de turismo ya que elementos no les faltan. Y es evidente que para desarrollar estos planes harán falta profesionales, por una parte mineros, y por la otra turísticos. De hecho, y con esa visión de futuro, la hullera ha firmado un acuerdo con la Facultad de Turismo de Oviedo para desarrollar dos programas de enseñanza encaminados a formar expertos en patrimonio industrial.

5. Venta de suelo industrial. La empresa pública ponía en marcha en el año 2015 un plan de venta de un millón de metros cuadrados de suelo industrial en la zona central de Asturias. Polígonos, algunos de ellos ya urbanizados y con todos los servicios como el de Reicastro, en Mieres, que se levantaron tras el cierre de pozos. También El Cadavíu y Modesta, en Langreo. Los precios, con numerosos descuentos, debían ser un atractivos. De momento, la venta de las parcelas no ha tenido el éxito esperado, y la mayoría del suelo sigue en poder la hullera. Se venta o no será clave en el desarrollo de la empresa.

Compartir el artículo

stats