18 de noviembre de 2018
18.11.2018

Trece niños inmigrantes reciben atención en los colegios para aprender español

Encarna González es la responsable del plan de inmersión lingüística: "Es más importante conseguir su integración que enseñarles el idioma"

18.11.2018 | 02:33

Hace un año que ese niño de ojos grandes y negros llegó a la clase. Se sentó en una silla y dijo "hola". Era la única palabra que sabía en español.

Ese niño es Mohamed Douahi y hoy está muy hablador en la lección de robótica, en el colegio Teodoro Cuesta (Mieres): "Me encanta esta clase, sobre todo porque estoy con amigos", dice. Es uno de los trece escolares que participan en el programa de Inmersión Lingüística en las Cuencas, un servicio de la Consejería de Educación que coordina Encarna González. Más que un programa para conocer un idioma, es un proyecto de integración en el que los niños enseñan a sus compañeros sus costumbres mientras se empapan de la cultura que les recibe.

Lo que más le gusta a Mohamed son las historias. Así que relata la suya con los ojos muy abiertos: "Llegué hace un año y no sabía nada de nada. Sólo árabe y francés", dice en un español casi perfecto. Hizo amigos pronto, quizás porque no escatima en alegría, y dice que no se sintió solo nunca. Al poco de empezar al cole, conoció a "la profesora Encarna".

Ella está a su lado, y sonríe. "Mi labor es acudir a los colegios de las Cuencas en los que se solicita el servicio, está abierto a todos", explica. Con Mohamed todo fue fácil: "La integración de los niños depende mucho de su situación familiar, de cómo se encuentran ellos de ánimo". No es lo mismo el caso del pequeño del Teodoro Cuesta, que llegó a España con sus padres (aunque tiene en Marruecos a dos hermanas), que el de otros niños que se reúnen con su madre tras años separados. O los que viajan con un familiar no tan cercano y dejan en su país de origen a sus papás. También cuenta mucho la disposición de los pequeños para integrarse.

La de Mohamed era total. Y tiene una creatividad que arrasa todos los percentiles: "Este es el cuento que hicimos Encarna y yo por Halloween", afirma, mientras muestra una bonita obra encuadernada. "El hombre Calabaza", la historia de un niño que se convierte en calabaza y aterroriza a sus amigos.

Es sólo uno de los muchos trabajos que ha realizado durante el último año. Mohamed Douahi también ha elaborado vídeos para que sus compañeros comprendieran su cultura: "En uno explico el Ramadán, que sólo comemos a partir de las diez de la noche", señala. Su proyecto más ambicioso, y que involucró a todos sus compañeros, fue un estudio sobre la guerra de Siria. "Yo sabía mucho porque me lo explicó mi padre", afirma.

Mohamed terminará en unos días con el programa de inmersión lingüística. Ahora queda, según Encarna González, el paso más difícil: "Tiene que aplicar todo lo que ha aprendido a su formación curricular, y necesitará todo el apoyo de la comunidad educativa". En el Teodoro Cuesta están encantados de tenderle la mano. Y, aunque triste, el pequeño comprende que la "profesora Encarna" tendrá que ayudar a otros niños. Actualmente, en las comarcas del Nalón y el Caudal, forman parte del proyecto trece escolares: además de Mohamed hay otros cuatro niños de origen marroquí. Los demás llegaron desde Siria, Pakistán, el Sahara y Brasil.

El vínculo entre Mohamed y Encarna es muy fuerte, se nota en las miradas y en que responden casi al unísono. "Este programa es mucho más que una enseñanza del idioma, es un trabajo a fondo para lograr la integración", afirma ella. Dice que su trabajo es "el mejor del mundo", aunque en ocasiones se enfrenta a situaciones que no son fáciles. "Algunas veces tienes que intervenir por el niño, reunirte con su familia y ayudarles a tomar decisiones", explica.

Como lo que más le gusta en el mundo a Mohamed son las historias, la narración de este capítulo de la suya terminará con final feliz. Con ese momento en el que él, torbellino de ojos negros, se levantó y abrazó a Encarna antes de volver a clase.

Tenía un encargo importante. El director del colegio, Juan Miguel Molinero, le había puesto de deberes que escogiera su poema favorito y lo leyera a todos sus compañeros. Pero Mohamed Douahi prefirió recitar unos versos que él compuso poco tiempo después de llegar a España. Primero en árabe, y luego en español: "El sol y la luna son hermanos / cuando viene el sol, viene la mañana / cuando viene la luna, viene la noche". La clase quedó en silencio un par de segundos. Luego, todos aplaudieron.

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