12 de enero de 2019
12.01.2019

Casa Olivo apaga hoy sus fogones tras casi 70 años en La Felguera

Tres generaciones han regentado el restaurante, por el que han pasado personalidades como Luis Eduardo Aute y Alfonso Guerra

12.01.2019 | 01:11
Natalia Álvarez, Menchu Fernández y María del Mar y Marta Álvarez, ayer, en Casa Olivo.

Si hay un establecimiento con solera en el distrito langreano de La Felguera, ese es Casa Olivo. El restaurante, fundado en 1950, apagará hoy sus fogones poniendo fin a casi setenta años de historia culinaria. Son tres las generaciones que han regentado este restaurante por el que han pasado numerosas personalidades como el cantautor Luis Eduardo Aute y el político Alfonso Guerra, entre otros.

Pero, ¿por qué ahora? "Porque sentimos que llegó el momento oportuno para hacerlo, para nada es una decisión precipitada", explica Natalia Álvarez, quien regenta el negocio junto a sus hermanas Marta y María del Mar. Hoy tampoco esperan hacer nada especial. "Trabajaremos como todos los días y cuando cerremos por la noche, diremos adiós al negocio", apunta María del Mar, aunque asegura que prepararán "una despedida" para sus clientes, "que será más adelante".

Ellas son la cabeza visible del restaurante en la actualidad, pero no se puede hablar de Casa Olivo sin recordar a su padre, José Luis Álvarez, quien era realmente el alma del establecimiento. De hecho fueron sus padres, Olivo y Valentina, quienes fundaron el restaurante en 1950, aunque sería él a los pocos años quien tomaría las riendas del negocio. Tras su fallecimiento en 2004, su mujer, Menchu Fernández, asumió la gestión, pasándosela después a sus hijas. "Si fuera por papá, nunca hubiéramos cerrado", explica Natalia. Su madre lo reafirma contando que "él siempre decía 'si me tocase la lotería, me llevaría a todo el mundo de viaje' pero nunca pensaba en dejar el restaurante". Con su muerte, Casa Olivo perdió parte de esa ilusión. Tampoco ayudó mucho la crisis económica que vino en los años posteriores a su fallecimiento aunque, como asegura Marta, "logramos salir adelante".

Eso sí, en todo este tiempo, el establecimiento ha mantenido una máxima: la calidad. De hecho, la carta no ha variado casi nada desde entonces. "Quien viene a comer a Casa Olivo viene por les fabes con almejas, la merluza y el lechazo, es nuestra seña de identidad", apunta Marta. Y recuerda una anécdota vivida durante las fiestas de San Pedro hace dos años: "Probamos a incluir como tapeo patatas bravas y solo nos pidieron una ración".

El establecimiento goza de una ubicación inmejorable en La Felguera, en pleno centro y junto a la plaza de Abastos. Un local que se ha mantenido inalterable con el paso del tiempo y por el que han pasado miles de clientes, muchos de ellos ilustres como el citado Aute, el poeta Ángel González o el actor Carlos Álvarez- Nóvoa. También del ámbito de la política, como Francisco Álvarez-Cascos, Antonio Trevín, Joaquín Leguina o Alfonso Guerra. "Han pasado tantas personas, que ya ni me acuerdo", asegura Menchu, quien sí guarda memoria de algunas anécdotas vividas en el restaurante. Como cuando movilizaron a toda la clientela del restaurante para buscar por toda La Felguera a la pequeña Natalia, a la que creían desaparecida. Al final estaba dormida en un cesto de la cocina donde se había metido jugando. "Todavía hay gente que me para por la calle y me recuerda ese día", apunta Menchu Fernández.

También recuerdan los cantares de chigre. "Ahora ya nadie canta en el restaurante, y a mi padre le encantaba", señala Marta. Igual hoy, como broche final, algún cliente se suelta a cantar para despedir Casa Olivo como se merece.

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