15 de junio de 2019
15.06.2019

La Fundación Edes, de Tapia de Casariego, premio "Emilio Barbón"

El jurado destacó que es una entidad formada por la unión de "personas con discapacidad psíquica, familias y profesionales"

15.06.2019 | 01:18
Los miembros del jurado, tras dar a conocer el fallo del premio.

La Fundación Edes, de Tapia de Casariego, se alzó ayer con el premio anual de la Fundación Emilio Barbón, que cumple su decimosexta edición. El jurado, reunido en el salón del plenos del Ayuntamiento lavianés, apoyó por unanimidad esta candidatura, de la que destacó que corresponde a "una entidad sin ánimo de lucro formada por personas con discapacidad psíquica e intelectual, familias, profesionales y personas voluntarias que se unen para contribuir a que estos colectivos mejoren su calidad de vida".

El jurado estuvo formado por María Jesús Alonso Blanco, Bárbara Alonso Peri, José Antonio García Santaclara, María Josefa Barbón Lobo, Javier Fernández Lanero y Alberto José Rodríguez-Felgueroso González. Fueron diez las candidaturas presentadas, aunque finalmente se hizo con el triunfo la de la fundación Edes, que propuso Rafael Barbón Díaz, patrono de la Fundación Emilio Barbón.

Tras el fallo, los responsables de la fundación se pusieron en contacto con los premiados, quienes mostraron su "sorpresa" por el galardón, ya que desconocían siquiera que hubiese una candidatura con su nombre. A pesar de eso, se mostraron "muy contentos" con el premio, que recibirán en los próximos meses, una vez que se cuadren las agendas institucionales para organizar el acto de entrega.

La fundación Edes se puso en marcha en el año 1999, aunque sus orígenes datan de mucho más atrás en el tiempo, concretamente del año 1992 cuando se constituye el colegio de educación especial Edes a través de la cooperativa de trabajo asociado Edes Sociedad Cooperativa. Meses después nacería la asociación de padres y madres de alumnos, constituyéndose finalmente la fundación, del acuerdo entre la asociación y la cooperativa. La fundación "plantea dar una solución integral a las situaciones derivadas de la discapacidad en el medio rural, más allá del ámbito meramente educativo". Más tarde nacería el servicio de participación social, con un programa de ocio y tiempo libre "que abriría las puertas del colegio y de las casas familiares para que los jóvenes tuvieran más presencia en la comunidad y pudieran disfrutar de nuevas relaciones".

La última de las iniciativas fue la puesta en marcha de un centro especial de empleo, dedicado a la producción agraria ecológica "que nace con el objetivo de favorecer la empleabilidad de las personas con discapacidad intelectual, apostando además por un compromiso socioambiental con el territorio". Todas estas características fueron destacadas ayer por los miembros del jurado, sobre todo su ámbito de actuación, el mundo rural, y el que sean los propios discapacitados y sus familias quienes formen parte de la fundación.

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