28 de agosto de 2019
28.08.2019

Carola y Víctor, honrados por sus nietos

Los descendientes de la familia Mallada Suárez, oriunda de Morcín, se reunieron para rendir un homenaje a sus abuelos

28.08.2019 | 01:27

Carolina Suárez García nació en 1896 en La Pola de Castandiello, localidad que en aquella época ejercía la capitalidad del concejo de Morcín, y Víctor Mallada Alvarez vio la luz dos años después, en 1898, en la aldea de Otura, situada en las estribaciones del Monsacro. Ninguno de los pueblos disponía de carretera y Víctor para cortejar con Carola tenía que caminar a pie varios kilómetros por el monte bordeando la montaña sagrada de la Magdalena.

Ambos descendían de humildes familias de campesinos y agricultores. Carolina era hija de Dolores, originaria de La Caleya en Soto de Ribera, y de Julio, natural de Castandiello. Ramona, la madre de Víctor, había nacido en Otura, y Antonio, su padre, en San Sebastián de Morcín.

Con apenas veinte años Carola y Víctor contrajeron matrimonio y fueron formando una numerosa familia, la Mallada Suárez, integrada por diez hijos, cuatro ya fallecidos: Julio (1919-1958), Víctor Manuel (1920-1983), Ángel (1923-1982) y Rosario (1925-1925), quien murió prematuramente al poco de nacer.

Perviven los seis vástagos restantes: Maruja (1928), Pedro (1930), Lola (1932), Asunción (1934), Argentina (1937) y Carmina (1941). Solamente quedó soltero uno de ellos, Julio, el primogénito, y los ocho restantes se casaron, dando a Carola y Víctor un total de veinticuatro nietos, quienes se reunieron por primera vez para honrar a sus abuelos y a sus padres, generaciones que tuvieron una vida muy sacrificada para poder sacar adelante a sus familias. Después de contraer matrimonio, Carola y Víctor se instalaron, al principio, en Castandiello donde nació su primer hijo pero en 1920 el abuelo Víctor entró a trabajar en Mina Baltasara lo que obligó a la familia a desplazarse a residir a Mieres, donde nacieron otros cuatro retoños. Finalmente, el matrimonio regresó a Morcín, al pueblo de Otura donde vivieron de la agricultura y de la ganadería y donde nacieron sus últimos cinco vástagos. Carola falleció en 1959 y Víctor en 1963.

Hacía muchos años que sus veinticuatro nietos, primos entre sí, tenían muchas ganas de reunirse para homenajear a sus abuelos y padres y, por fin, este año han logrado poner la primera piedra en una emotiva comida a la que asistieron incluso los más lejanos de todos ellos, que tienen residencia en Madrid.

Conocidos asistentes

Cabe reseñar entre los asistentes a Emi Fernández, propietaria del restaurante ovetense La Cava de Floro, y a su primo Julio Mallada, reconocido int´rrprete de tonada asturiana. Todos ellos han decidido que esta primera reunión familiar tenga continuidad en años posteriores para recordar y compartir las andanzas de los miembros de la familia Mallada Suárez, es decir, los descendientes de Carola y Víctor.

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