02 de septiembre de 2019
02.09.2019

Disparan contra la casa de un dirigente de IU en Riosa: "Todo apunta a que fue una chiquillada"

Juan Carlos Álvarez, que dormía con su mujer y su hijo de 2 años en la habitación donde impactó un perdigón, no cree que su cargo motivara el ataque

02.09.2019 | 01:59

"Todo apunta a que fue una 'chiquillada', pero el susto fue importante". Son las palabras de Juan Carlos Álvarez, secretario de Organización de IU en Riosa, días después de haberse despertado con un perdigón sobre su cama. La Guardia Civil investiga el disparo de una escopeta de balines contra la vivienda del responsable de la coalición en la madrugada del pasado jueves. El proyectil rompió la caja de la persiana de su habitación y, tras impactar en el techo, cayó sobre la cama. Aunque tanto el propio Álvarez como la Benemérita apuntan a que ha sido una "chiquillada" y que el ataque no tiene ninguna vinculación política, la investigación no cierra ninguna vía y sigue abierta.

El responsable de Izquierda Unida, que tras el suceso decidió irse de casa este fin de semana para buscar la calma, explicó como fue la inquietante noche del miércoles al jueves, cuando se produjo el ataque. "Estábamos durmiendo con mi hijo pequeño de dos años en nuestra habitación y mi mujer y yo sentimos un fuerte impacto en la habitación", narra Álvarez. En un primer momento, ambos pensaron que el ruido lo había provocado alguna cosa dentro de la propia habitación. "Creímos que podía haber estallado una bombilla o el móvil, o incluso que hubiese caído un portarretratos", señaló el político riosano.

En ese momento, su mujer encontró algo sobre la cama. Todavía con la luz apagada, lo palpó y pensó que era un cristal. "Cuando me lo entregó a mi no me lo pareció", confiesa Álvarez. Y al encender la luz llegó la sorpresa: era un perdigón o un balín.

Fue entonces cuando Juan Carlos Álvarez se percató de que el cajón de la persiana estaba perforado y que había un impacto en el techo. Sacaron a su hijo pequeño de la habitación y lo llevaron con su hermano. Y llamaron a la Guardia Civil.

"Se personaron en minutos y nos han tratado genial, preocupándose en todo momento por lo que había sucedido", menciona Juan Carlos Álvarez. Desde el primer instante, los agentes pensaron que se trataba de una gamberrada. Todo apunta a que el disparo se realizó con una escopeta de aire comprimido y que el proyectil era un perdigón. Y que, intencionado o casual, no respondía a un móvil político o de otro tipo, sino más bien a una "chiquillada". Juan Carlos Álvarez señala que "yo no tengo problemas con nadie, y no he recibido amenazas". Se reafirma en la teoría de la trastada y lo justifica en que "si quisieran hacer daño hubieran tirado contra la ventana o hubieran dañado los dos coches que tenía fuera de casa".

No obstante, la investigación sigue abierta. Además, los antecedentes de los últimos meses en el concejo también hacen que no se cierre ninguna vía. Y es que hace justo un año, la alcaldesa de Riosa, Ana Díaz, recibía unos anónimos con amenazas de muerte, que por supuesto denunció ante la Guardia Civil. También otro concejal de Izquierda Unida, José Manuel Pello, se despertaba una mañana con el techo de su coche rayado con la inscripción "D.E.P.". Un clima de crispación en la política municipal que parece haberse aplacado en las últimas semanas.

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