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ADRIÁN MIGUEL PÉREZ | Nuevo secretario general de CC OO en Hunosa

"La térmica de La Pereda tiene que ser la piedra angular del futuro de Hunosa"

"En España se ha producido un cierre del sector del carbón acelerado, desordenado y especialmente injusto con trabajadores y comarcas"

Adrián Miguel Pérez.

Adrián Miguel Pérez.

A sus 34 años, Adrián Miguel Pérez llega a la secretaría general de CC OO en Hunosa, la empresa por excelencia en las comarcas mineras. Lo hace en un año especial para él -acaba de ser padre-, pero en unos tiempos convulsos para el sector minero. Sin embargo, el responsable

-Acaba de ser nombrado secretario general de CC OO en Hunosa. ¿Cómo afronta el reto?

-Es una grandísima responsabilidad, sin duda. Es un gran orgullo, y lo importante es tener ilusión y ganas de trabajar y eso no me va a faltar. Tengo la suerte de contar con un gran equipo de gente joven, con mucho compromiso con la empresa y con las comarcas mineras.

-Tuvo un buen maestro en Rubén García los últimos años y un respaldo del cien por cien de la asamblea.

-Lógicamente sales con motivación. En cuanto a Rubén García, es un arma de doble filo. Por una parte fue un gran maestro, pero dejó el listón muy alto. Se esperará mucho de mí, y yo intentaré estar a la altura.

-¿Cuál es ahora la salud de Hunosa?

-Acabamos de firmar un plan que da estabilidad a la empresa para los próximos nueve años. Entiendo que hay una compañía que tiene futuro, que es estable, y que de alguna manera está consolidada. Hunosa, en el cambio y la transformación que tiene que afrontar, tiene las infraestructuras y el capital, tanto humano como material, para afrontar el futuro con garantías. La principal línea de negocio está cambiando, pero hay mimbres para asentar esos nuevos proyectos. No sé si decir que goza de buena salud, pero ya desde hace tiempo a Hunosa se le están aplicando muchos tratamientos para que sobreviva.

-Todo apunta a que el futuro de la hullera está encaminado a las nuevas energías.

-Hunosa no puede ser ajena a los cambios que se producen en la sociedad, y todo camina a que el mundo va hacia un nuevo modelo de energías limpias y de menos emisiones. En el plan de empresa ya se recoge que va a haber una nueva apuesta de futuro en esa línea. Por otra parte, y ya antes de firmar este plan, Hunosa ya había iniciado ese camino de las nuevas energías como la geotermia, las redes de calor, la biomasa, servicios energéticos para calderas de biomasa para comunidades y uso industrial. Ahora lo que hay que ir es mucho más allá.

-¿Cuáles son los retos de futuro de la compañía pública a su juicio?

-Hay varias cosas que hay que investigar. En el caso de la energía eólica, se está investigando el potencial de los molinos off-shore, los que están en el mar, porque las pruebas que se han hecho en las cuencas no dan el resultado adecuado como para hacer un parque eólico. Por otra parte, también hubo proyectos de estudio de energía hidráulica con los saltos de agua, pero no sabemos a ciencia cierta los resultados. Yo creo que el principal reto es garantizar el futuro de la central térmica de La Pereda.

-¿Debe ser la térmica el eje principal del futuro de Hunosa?

-Nosotros pensamos que es la piedra angular, porque además también marcha la continuidad del pozo Nicolasa, porque su producción se quema íntegramente en la central. Desde CC OO también tenemos una apuesta conocida y decidida en el aprovechamiento de la masa forestal con fines energéticos.

-En cuanto a la reindustrialización, ¿Qué papel debe jugar la hullera?

-Hunosa tiene que ser un actor principal en el cambio estructural de las comarcas mineras, y no puede ser un espectador. La empresa tiene un compromiso histórico con estos territorios, y llevamos muchos años de la famosa reindustrialización. La realidad es que no se generaron empleos que frenaran la sangría de puestos de trabajo.

-¿Dice algo el plan de empresa de este aspecto?

-Hay recogida una partida de casi 24 millones de euros para Sadim Inversiones. Ese dinero es para captación de proyectos y Hunosa tiene que trabajar de forma proactiva. La hullera debe de ser una herramienta del Gobierno o de SEPI para la generación de puestos de trabajo en estas comarcas.

-Estamos hablando mucho del plan. Un proyecto de empresa a nueve años. ¿Son realistas las previsiones?

-Los últimos planes fueron de siete y seis años. Es verdad que es una duración muy larga, pero mucho de lo que se aprobó es una continuidad de lo que hay. La térmica de La Pereda viene funcionado y lo que hay que garantizar es que se mantenga. Entendemos que son los plazos necesarios para que Hunosa no tenga la disculpa del tiempo para generar los puestos de trabajo alternativos, y para afrontar esa transformación de la empresa de la que hablábamos antes. Hay muchas líneas iniciadas como la restauración de minas, en la que la hullera quiere ser actor principal, o los servicios energéticos, que hay que desarrollar para generar empleo.

-El segundo semestre de 2021 es clave para el futuro de La Pereda, y de Hunosa.

-En esa fecha tenemos que sentarnos para ver qué pasa con Nicolasa y la central de la Pereda. El 31 de diciembre de 2021 acaba el régimen especial para la térmica. Y eso genera incertidumbres a futuro. Por eso, y en función de la ley, tendremos que sentarnos a ver el futuro. Es en ese punto donde se está trabajando en la hibridación de la caldera para quemar más tipos de combustible y seguir con régimen específico.

-¿Confían en poder seguir sacando carbón de Nicolasa más allá de 2021?

-No vamos a renunciar a ello. Nosotros tenemos que luchar porque se cumpla el plan, que dice que mientras la legislación lo permita, el pozo va a suministrar carbón para ello. Y ahí está la clave donde nos tenemos que centrar. Siempre hemos dicho que aunque se hibride la caldera para que se puedan meter otros combustibles, se siga también aportando una cuota de carbón para que el pozo siga abierto. Pero dependemos de lo que diga el Gobierno.

-Históricamente, Hunosa lideró el empleo en las comarcas mineras. ¿Puede seguir siendo así con los nuevos negocios de la empresa pública?

-A día de hoy, en Hunosa somos menos de 800 y en 2024 seremos en torno a 400. Ningún Gobierno apostó por mantener el empleo en la empresa, sino más bien todo lo contrario. Por desgracia llevamos nueve años sin que entre nadie a trabajar, y yo creo que es muy difícil que eso cambie, gobierne quien gobierne. El reto es mantener el empleo actual del grupo, tanto el de la plantilla propia como el de las empresas auxiliares. Y si pienso que las nuevas líneas de negocio pueden generar empleo alternativo para dar trabajo para las empresas subcontratadas, o para gente de las comarcas mineras. Pero no creo que vaya a ser dentro de la propia Hunosa.

-¿Cómo explica usted que en otros países como en Alemania se abran minas y aquí se hayan cerrado?

-Podríamos escribir un libro sobre esto. En 2010, cuando se aprobó la famosa Decisión 787, España, con el PSOE en el Gobierno, no luchó por el carbón nacional más allá de esa fecha, que precisamente marcó Alemania. Pero es que los alemanes fueron muy listos, y en esa normativa de cierre no incluyeron el lignito pardo, que es el tipo de carbón que se saca de sus minas y pudieron continuar con la actividad. Pero es que además, en España, si había alguna empresa que podía sacar carbón a precios competitivos, las eléctricas no se lo compraban, porque esto está montado como está montado. Y obligaron a cerrar. Y luego hay otra diferencia vital con Alemania. Allí se ha planteado un cierre ordenado que puede ir hasta casi 2040, con una inversión de más de 40.000 millones de euros. Aquí se ha producido, y se sigue arrastrando, un cierre desordenado, acelerado, y sobre todo, injusto con los trabajadores, las empresas y los territorios.

-Para terminar, hagamos un ejercicio a futuro. Tras sus cuatro años de mandato al frente de CC OO en Hunosa, ¿cómo ve a la empresa y las cuencas?

-Espero una empresa muy parecida a la actual, y que hayan salido adelante nuevos proyectos de diversificación, que hayan servido para generar nuevo empleo. Como ya dije, espero que siga siendo una empresa de futuro, fuerte, y un actor principal en la generación de puestos de trabajo alternativos. Y que se mantenga una cifra de empleo estable y mantenida a largo plazo. Y por supuesto, que siga siendo minera, y que se siga sacando carbón del pozo Nicolasa.

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