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Langreo "exporta" ayuda a Guatemala

La ONG Conceyu de Solidaridá y Xusticia ha impulsado en quince años pozos de agua, microcréditos y una cooperativa alimentaria en el país americano

Beneficiarias de los microcréditos.

Beneficiarias de los microcréditos.

Cientos de pozos de agua, minicréditos para emprendedoras, un internado para estudiantes, el impulso a una cooperativa alimentaria para combatir la desnutrición infantil... Todo ello con mucho trabajo y dedicación para conseguir la financiación suficiente para poder sacar adelante, cada año, "un proyecto". Así es la labor que desarrolla, desde

Roberto Álvarez Abella, de Conceyu de Solidaridá y Xusticia, explica cómo el dinero que destina la organización a sus proyectos procede de las ayudas "de la Agencia Asturiana al Desarrollo, del Ayuntamiento de Langreo", y eventualmente también, de los de Siero y Carreño. Esto cubre el 80%, el resto se consigue con fondos propios: aportaciones personales de entre 30 y 40 personas, lotería de Navidad, venta de artesanía que se trae desde Guatemala... pero, ¿por qué este país y no otro? Abella responde que ya desde los años 80 la diócesis de Oviedo tuvo sacerdotes en la zona de Quiché. Los terribles sucesos de 1980 y 81 (quema de la embajada española incluida) hizo que la misión se cerrase, pero el recuerdo perduró.

En 2005, con Roberto Marcos como cura de Ciaño -tiene un máster en Cooperación Internacional- se impulsó en el distrito langreano el nacimiento del Conceyu. La colaboración en Guatemala se retomó con Sagrada Familia, congregación de monjas de origen belga que llevan cien años en el país, que trabajan en la formación y en fomentar la libertad de las mujeres. "Tienen una filosofía y una visión acertada, ven que la mujer es la única capaz de dar un salto de calidad en la vida de las comunidades". La ONG langreana financió el internado para mujeres estudiantes, y aún a día de hoy tiene un programa de becas para estas estudiantes.

En Quiché, la misma congregación atiende a mujeres de gran vulnerabilidad. Aquí, Conceyu otorgó microcréditos por valor de 5.000 euros, que benefician cada año a entre 12 y 15 mujeres, y que sirven para impulsar proyectos: comprar hilo o tela para tejidos, animales domésticos, pequeñas tiendas... "Cada una devuelve el dinero, unos 400 euros, a lo largo del año. Y siempre lo han hecho". Es la economía circular. "Llevamos 5 años, empezamos el sexto ciclo. Siempre han cumplido, y con el mismo dinero, esos 5.000 euros, se han hecho muchas cosas".

Cada proyecto anual tiene costes muy distintos, entre los 30.000 y los 100.000 euros aproximadamente. En el departamento de Huehuetenango se colaboró con dos asociaciones. Con Ixmucané se construyó un edificio en un internado para jóvenes estudiantes. "Lo llaman el módulo Asturias, con biblioteca, centro de computación, sala de reuniones y cuatro dormitorios". Con la asociación Vida, Justicia y Libertad para las Mujeres se desarrollaron dos proyectos, financiando su escuela y sus actividades, así como los informes sobre "violencia patriarcal" en Huehuetenango.

En Quiché, en la parroquia de Chicamán, una área de más de 10.000 habitantes castigada por la desnutrición infantil, Conceyu de Solidaridá y Xusticia construyó 270 tanques de agua, de 14.000 litros cada uno. "Hay seis meses de lluvias y seis de sequía", explica Abella, que añade: "Chicamán forma parte además del llamado corredor seco, una zona a la que afectan mucho las sequías y la deforestación".

En esta misma parroquia se impulsa, con el sacerdote e ingeniero mexicano Juan Manuel Rubalcaba a la cabeza, un proyecto para luchar contra el hambre. Se constituyó una cooperativa, "una fábrica" que cuenta con áreas de formación, iniciativas de plantación de frutales y árboles de madera, un gran gallinero con aves reproductoras, una piscifactoría de tilapia (un tipo de pescado)... "Se forma a la gente, se prueba con distintos productos, y luego cada familia lo hace en sus parcelas, y se impulsa la producción" de alimentos. En colaboración con la Universidad, además, se trabaja en la elaboración de unos llamados "complejos vitamínicos", unos "batidos que se da a los niños para que puedan obtener los nutrientes necesarios".

Además, en el departamento de San Marcos -con enormes plantaciones de café- se trabaja con el Movimiento de Trabajadores Campesinos, que están logrando "importantes triunfos" en la lucha por tener empleos dignos. "En esta zona el trabajador de la plantación vive en un régimen de semiesclavitud", apunta Abella. Las iniciativas de la ONG han permitido a la organización guatemalteca tener dos sedes, una en la zona de la costa y otra en el altiplano (San Marcos tiene mar y también alturas superiores a los 3.000 metros).

-¿Y el futuro?

-Vamos a seguir trabajando, eso seguro.

Para el próximo año tienen en cartera dos proyectos. "Tenemos que decidir cuál se hará primero". Uno, fortaleciendo la cooperativa de Chicamán, con 200 depósitos de agua más y ampliando el gallinero, para tener 2.000 aves ponedoras. El otro, en el denominado Basurero zona 3 de la capital, "una zona muy castigada", para hacer un centro de mujeres, con clínica, cursos de formación y nutrición. "Queremos continuar con la ayuda a las mujeres y los indígenas. Es nuestra línea a seguir".

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