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Hunosa elabora un plan para controlar los pozos de mina en los montes de la comarca

Los cazadores contabilizan, solo en Mieres, hasta sesenta peligrosos agujeros l La empresa va a "localizar, señalizar e intervenir"

Labores de rescate de un perro que se cayó en un pozo de mina ubicado en la zona de Llosorio, en Mieres.

Labores de rescate de un perro que se cayó en un pozo de mina ubicado en la zona de Llosorio, en Mieres.

La compañía estatal Hunosa mantiene su apuesta por controlar los numerosos pozos de mina de montaña que hay en Mieres, así como en otros concejos, dentro de los terrenos pertenecientes a la empresa. Unas peligrosas chimeneas que ya han dado más de un susto, tanto a cazadores como a montañeros, pero que de no controlarse, podrían ir a más. De hecho, los cazadores de Mieres llegaron a realizar un documento en el que daban cuenta de hasta sesenta de estos agujeros con sus correspondientes coordenadas con el objetivo de facilitar esta labor.

A pesar de que la Sociedad de Cazadores de Mieres, que gestiona el coto de caza de Mieres, lleva tiempo sin conocer los planes de Hunosa, el presidente de la compañía, Gregorio Rabanal, aseguró hace unos días que "estamos desarrollando un plan de control de estos fenómenos". Rabanal hizo estas declaraciones durante su participación en las Jornadas Técnicas sobre la Descarbonización en el Noroeste de España organizadas en la Escuela de Ingeniería de Minas, Energía y Materiales de Oviedo. Así, el máximo responsable de la compañía estatal explicó que el plan consta de la "localización, señalización e intervención" en cada uno de estos pozos, en función de sus características.

La peligrosidad de estos agujeros de mina ha quedado más que demostrada en los últimos meses, sobre todo después de lo ocurrido en la localidad malagueña de Totalán con el pequeño Julen. Por ello, los cazadores se dirigieron a Hunosa y le trasladaron el documento con los pozos que habían encontrado, la empresa estatal se comprometió a elaborar un plan para proceder más tarde a su señalización y, en la medida de lo posible, sellarlos. Pues bien, tras meses de silencio, parece que el trabajo ya está en marcha.

José Antonio Martínez, presidente de la Sociedad de Cazadores de Mieres, había asegurado que "hay que actuar en estos pozos, igual la solución no es sellarlos, sino colocar una valla en su perímetro que sirva para que, tanto una persona como un animal, se dé cuenta del agujero y no vaya más allá", explicó.

Esta situación no se da únicamente en Mieres. También hay decenas de pozos de minas en el acceso a La Carisa, como denunciaron los vecinos de Carabanzo, que también responsabilizaban a la compañía estatal. También en Laviana, y en Langreo, donde el presidente del club básico deportivo "Unicaza", sociedad que gestiona el coto de caza de Langreo, José Antonio Garrido, afirmó que "nosotros también tenemos este problema". Sin embargo, son los mierenses los que han dado algún avance más al contar con un documento donde se muestran estos pozos.

Los perros de caza son, de momento, las víctimas que han producido estos pozos. En una de estas ocasiones, el rescate del animal hizo necesaria la presencia del Grupo de Rescate de Montaña (Greim) de la Guardia Civil y de la Brigada de Salvamento Minero, que finalmente consiguieron sacar con vida al can. Además, debido a su profundidad, los receptores GPS que llevan los animales no suelen funcionar una vez que caen, lo que dificulta su búsqueda en este caso. El control de estos agujeros haría casi imposible las caídas.

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