16 de marzo de 2020
16.03.2020
La Nueva España

Vuelven las quejas en la vieja carretera nacional por desprendimientos de grandes rocas

La caída de piedras obligó a regular el tráfico con semáforos durante dos días y los conductores reclaman una mejora de la seguridad

16.03.2020 | 02:38
Uno de los tramos en los que es habitual la caída de rocas.

Los conductores de la antigua carretera entre Oviedo y Mieres (N-630) critican los "desprendimientos continuos" de grandes rocas sobre la vía. "Suponen un peligro constante", afirmaron los afectados. Tanto que, hace unos días, un gran desprendimiento obligó a regular el tráfico para poder retirarlo de la orilla de la carretera. Las labores, con semáforos incluidos, se alargaron durante dos días. Los conductores recuerdan que es un peligro más en esta transitada carretera, sumado a la falta de iluminación en el interior de los túneles y el paso "constante" de ciclistas hacia el alto de L'Angliru (es el principal acceso desde Mieres y Oviedo al popular puerto de alta montaña).

El anuncio de que una etapa de la Vuelta a España terminará en el alto de Riosa ha vuelto a incrementar el tráfico de cicloturistas por la zona. "Van solos o en grupo, y es casi imposible verlos en el interior de los túneles de Morcín", afirman los conductores. Desde los colectivos ciclistas, informaron del peligro existente en la zona y recomendaron seguir "al dedillo" las recomendaciones de seguridad: "No es el lugar más seguro", afirman. No solo ellos. También la Dirección General de Tráfico en Asturias informó, a través de un estudio, de la necesidad de dotar de luz los pasos interiores. El proyecto no salió adelante por falta de financiación.

Y a ese problema, contra el que se han llegado a organizar movilizaciones, se suman los desprendimientos. Especialmente en temporadas de precipitaciones. Algunos tramos de la carretera están cubiertos por una valla de soporte. Pero, según los conductores, "no parece que sea una medida de contención lo suficientemente fuerte para los taludes de la vía".

El último desprendimiento se quedó en la orilla, otros fueron más peligrosos. Hace unos meses, los conductores de la zona criticaron la caída de una gran roca en el centro de la calzada: "Podría haber ocasionado un accidente muy grave, incluso con víctimas mortales", señalaron. No se tomaron medidas, y los problemas siguen sucediéndose.

Los conductores de la vía reclaman la intervención de la Administración central, responsable de la antigua carretera nacional, antes de que sea tarde: "Si no se toman medidas, y ante el incremento de cicloturistas, terminaremos por tener que lamentar un accidente muy grave", señalaron.

Tanto los desprendimientos como la poca visibilidad en los túneles son un foco constante de quejas tanto de conductores como de ciclistas. El Ministerio de Fomento ha rechazado en varias ocasiones la instalación de focos en los pasos subterráneos bajo el argumento de que el real decreto sobre requisitos mínimos de seguridad en los túneles de carreteras del Estado sólo obliga a colocar señalización en este tipo de tubos bidireccionales y de menos de 200 metros de longitud. En los últimos años se han convocado diversas concentraciones de aficionados a la bicicleta para protestar.

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