Los hijos del Hawái
La sala de fiestas, que contrató en los años setenta y ochenta a reconocidas estrellas del espectáculo, contribuyó a multiplicar los matrimonios entre jóvenes de Riosa y Morcín

Mari Luz Vázquez junto a Bigote Arrocet.
Fernando DELGADO
Concha Alvarez y Baltasar Vázquez regentaron durante años un chigre-tienda en el pueblo riosano de Doñajuandi hasta que, en 1950, decidieron bajar a la recta de La Ará para instalar Casa Concha, establecimiento hostelero que también daba cobijo en aquella época a algunos posaderos que habían llegado desde otras regiones para trabajar en las minas de carbón.
Conchita, Jose Luis, Celso y Mari Luz, los cuatro hijos de Concha y Baltasar, se criaron en el bar de sus padres y ampliaron luego el negocio familiar al alquilar "la sala de fiestas de Patro" conocida entonces como "La Pista", ubicada detrás de la sastrería de Felinos. La familia gestionó este salón de baile hasta 1967, año en el que no llegaron a un acuerdo con la propiedad del local al ser necesaria una importante reforma para mantener abierto el negocio y, además, ese mismo año, tuvo lugar el fallecimiento de Jose Luis, el hijo mayor, lo que supuso un duro golpe moral.

Los hijos del Hawái
Posteriormente, las hermanas Vázquez, Conchita (Riosa,1936) y Mari Luz (Riosa,1945), la mayor y la más joven, con el apoyo de su familia, decidieron construir una nueva sala de fiestas al lado de la carretera a la entrada de La Ará. Solicitaron un préstamo bancario para adquirir el solar donde edificaron un inmueble de tres alturas. Curiosamente, la sala de fiestas ocupaba la planta más elevada a la que se accedía por unas empinadas escaleras al no disponer de ascensor. Imagínense el titánico esfuerzo de los grupos musicales y orquestas para subir y bajar sus pesados aparatos de sonido. Debajo de la pista de baile residían, en dos pisos, las familias de Conchita y de Celso. En la planta baja se ubicada la taquilla y el garaje.
Esta nueva sala se denominó Hawái "porque era una isla a la que iba la gente a divertirse y pasarlo bien, y fue un nombre que acordamos entre todos los hermanos", afirma María Luz Vázquez, quien a sus 75 años disfruta de una envidiable memoria. Se inauguró la tarde de un domingo a finales de los sesenta con la actuación del prestigioso grupo musical "Los Mismos", trío que en 1968 copaba los primeros puestos de las listas de éxitos con la canción "El Puente" que interpretaba Helena Blanco y cuyo pegadizo estribillo era tarareado aquel verano en toda España: "Será maravilloso, viajar hasta Mallorca, sin necesidad de tomar el barco o el avión, solo caminando en bicicleta o en auto stop?".
Fue tal el éxito que Conchita y Mari Luz volvieron a contratar a "Los Mismos" durante cinco años consecutivos, hasta mediados de los setenta, para festejar los aniversarios de la inauguración del "Hawái".
La apertura tuvo lugar poco tiempo después de la construcción, en 1968, de la nueva carretera N-630 que unía Oviedo y Mieres a través de Peñamiel por los túneles junto al río Caudal y que era conocida entonces como "La autopista" por ser el tramo más caro ejecutado en la España de la época y por el gran volumen de tráfico que soportaba con numerosos accidentes mortales. Esta nueva vía de comunicación motivó que Oviedo y Mieres se acercasen mucho más a Riosa y redujo a media hora el tiempo de desplazamiento que antes suponía el doble. A partir de ese momento, la influencia del "Hawái" transcendió el ámbito local de la juventud de Riosa y Morcín para convertirse también en punto de encuentro de jóvenes de Oviedo, Gijón, Avilés, Mieres y Langreo.
"En un principio, abríamos solamente los domingos de seis a diez con la actuación de una orquesta y una vez al mes contratábamos una atracción conocida", afirma Mari Luz Vázquez, quien gestionó la sala durante dos décadas junto a su hermana Conchita Vázquez, quien falleció en 2017 a los 81 años de edad.
En 1971 sufrieron un curioso percance que fue recogido por LA NUEVA ESPAÑA, en su edición del 30 de marzo con el titular "Un árbol penetra en la sala de fiestas de Riosa". Mientras se preparaba el montaje del espectáculo de Manolo Escobar para el domingo de Resurrección, un desprendimiento de tierras arrastró un castaño que abrió un boquete y penetró hasta el escenario causando un gran susto.
A pesar de esta incidencia, el éxito de Manolo Escobar fue arrollador en su etapa de su máximo esplendor y el llenazo fue total. Su canción superventas de aquel año era la archiconocida sevillana sobre la falda corta: "No me gusta que a los toros te pongas la minifalda?".
A mediados de los setenta, la sala de fiestas se adapta como discoteca y comienza a alternar las actuaciones en directo de grupos y orquestas con las modernas luces de neón que cambian de color con cada estilo de música "enlatada". Los disc-jockeys pinchaban los vinilos "Singles" y "Longs Plays" para hacer bailar a los jóvenes con los míticos ritmos lentos del "Hotel California" de Los Eagels y el "It´s a Heartache" de Bonnie Tyler a los que proseguían las movidas cumbias y rancheras. Las cadencias del "Rock and Roll" junto a las pegadizas músicas discotequeras de "Boney M", "Village People" y las bandas sonoras de películas como "Grease" y "Flashdance", que marcaron época y estilo de vestimenta, suponían la máxima expresión de los bailes a lo suelto.
Tras convertirse en discoteca amplió su horario y pasó, de abrir solamente los domingos, a tener dos sesiones los sábados, tarde y noche, e incluso también los jueves.
Además de "Los Mismos" y de Manolo Escobar, cabe reseñar que sobre el escenario de "El Hawái" actuaron, siempre en directo, entre otros, estrellas nacionales de la época como Karina, Mari Trini, Juan Pardo, Peret, Mike Kennedy y Los Bravos, Víctor Manuel con sus "Paxariños", Miguel Gallardo, Las Grecas, Antonio Molina, Los tres Sudamericanos, Azúcar Moreno, Las Deblas, Jose Luis Moreno y sus muñecos, Los Chunguitos, Obús, y el humorista e imitador Bigote Arrocet, famoso entonces por sus apariciones en el concurso de televisión "Un, dos, tres" de Chico Ibáñez Serrador aunque en estos últimos meses resucitó su fama por su conocido idilio con la presentadora María Teresa Campos. "Excepto Julio Iglesias y Camilo Sesto, vinieron todos los demás", afirma con orgullo Vicente Alvarez, esposo de Mari Luz.
"El desembolso económico para traer aquellas actuaciones fue muy importante y unas veces se ganaba y otras se perdía, pero siempre ayudaba a la promoción regional de la sala", señala Mari Luz. El alcalde Silvino Sariego llegó a afirmar que "Riosa estaría siempre en deuda con el Hawái por dar a conocer el concejo en toda Asturias". En aquella época todavía no se había construido la pista de acceso al Angliru.
Conchita y Mari Luz también apostaron fuerte por los grupos musicales asturianos. Apoyaron en sus inicios a la orquesta "Xana", integrada por jóvenes de Riosa, quienes debutaron en "El Hawái". Asimismo, "Los Stukas", con sus "Hazañas Bélicas", y "Cuélebre" con su "Tecno Pericote" también formaron parte de la nómina de la discoteca durante varios años.
"Trabajábamos todo el año y no teníamos vacaciones. Recuerdo que después de limpiar la sala en Nochevieja, abríamos para el baile de Año Nuevo y en la madrugada del 2 de enero de 1975 di a luz a mi hijo Abel", afirma Mari Luz.
El "Hawái" también vivió el cambio de los hábitos de consumo del "Sol y Sombra", es decir, del coñac con anís, a los "Cubalibres" en vasos de tubo. Los que más se bebían eran de ron Bacardí, Licor 43, las ginebras Kiber (de Mieres), MG y Larios, sin olvidar el ponche y los peculiares combinados como la "vaca verde", "el destornillador" o "el semáforo". Se bebía y fumaba bastante. En alguna ocasión puntual se encendían las luces con motivo de alguna disputa. Los autobuses de "Alvarez González y Cía", repletos de jóvenes, se reforzaban tanto a la ida como a la vuelta del Hawái. El último partía de Riosa a las 10,30 de la noche. En el medio kilómetro que separaba la paraba del autobús de la discoteca, en la recta de La Ará, una veintena de establecimientos hosteleros, anexos unos a otros, servían como ejemplo del esplendor económico de la época con las minas de carbón en pleno apogeo. Por desgracia, también se registró algún fatídico accidente de tráfico en la carretera entre Riosa y Peñamiel (N-630). Dos jóvenes fallecieron en la denominada "curva de la muerte" y otros se salían en la fuente La Xagoncia.
En los ochenta Conchita y Mari Luz ampliaron su empresa a La Foz de Morcín e integración la discoteca "Hawai II" al traspasar la antigua "West Side Story" de Lera.
La taquilla del Hawái la gestionaban Concha, madre de Mari Luz, y Tina "la de Esteban". En la portería, Joel Allende, Ariste, Manuel "el de Las Mazas" y Matías, y detrás de la barra servían Luis, César, Eduardo, Vicente, Mari Luz, Conchita, Mindi y David. Como disc-jockeys ejercieron Sierra, Avelina, Cancio y Albo.
De los centenares de jóvenes de Riosa y Morcín que se conocieron bailando en el Hawái, se forjaron multitud de matrimonios que posteriormente tuvieron descendientes, quienes, también, de algún modo, podrían denominarse "Hijos del Hawái". La discoteca fue un auténtico fenómeno sociológico que merece ser digno de estudio para conocer mejor el contexto económico y social de un concejo minero en periodo de máximo esplendor.
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