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De la manifestación al sofá

Un estudio explica la baja participación política de la juventud por la falta de expectativas y el efecto desmovilizador de las prejubilaciones

Xaime Rodríguez, en el centro de la imagen, durante una manifestación.

Xaime Rodríguez, en el centro de la imagen, durante una manifestación.

Pocas veces sintió miedo de verdad Pin García Páramo. Ni siquiera aquel día que le dieron "palos por arriba y por abajo" en la comisaría de Mieres. Tampoco cuando un compañero detenido no pudo más y se cortó las venas. Era la época franquista. Podía más la fuerza de la

Lleva bastón, un bigote bien recortado y una carpeta llena de fotos para mostrársela a LA NUEVA ESPAÑA. Accede sin preguntas a dar su testimonio sobre un fenómeno social que ha investigado la Universidad de Oviedo: el escaso compromiso político de los jóvenes de las Cuencas, que pone en riesgo toda una historia de reivindicación. No sería así si dependiera de Xaime Rodríguez, el coprotagonista de este reportaje. "Rara avis", de 33 años y comprometido hasta el tuétano.

Según el sociólogo alemán Holm-Detlev Köhler, investigador principal del proyecto "Una mirada a la Juventud de las comarcas mineras asturianas" -también firmado por Vanessa Martín-, esta pérdida de identidad con la clase obrera se debe a varios factores: la falta de expectativas de futuro en las Cuencas, las prejubilaciones que sustentan con holgura a las familias y el "sentimiento de desengaño" hacia la política y el movimiento sindical.

"¿Cómo no van a sentirse engañaos? El capital todo lo mata". Lo dice Páramo, paseando apoyado en el bastón por la plaza de los antiguos juzgados. En esa carpeta lleva fotos de antes y de ahora. La más preciada: la de la visita de su hijo a la cárcel de Carabanchel. "Estábamos allí unos cuantos, por encerrarnos en Nueva Montaña para reclamar unas mejoras cuando llegó Hunosa". El año 1968. También tras "mucho correr delante de los grises. En aquella huelga, en la del 68, hubo muchos palos". "¿Sabes cuándo se acabó todo? La movilización empezó a decaer cuando Hunosa dio facilidades para comprar coche. La mayoría estaban 'empufaos' y había muchos esquiroles. Lo que te digo, el capital mátalo todo".

Se sienta en un banco a la sombra. No lleva mascarilla: "Si te acercas a menos de dos metros, ya la pongo. Leo 'La Nueva' todos los días, entiendo esto del virus muy bien", dice. Y señala a un bloque de pisos: "Ahí viven unos cuantos guajes que están al paro. Tienen coche, tienen de todo... ¿Sabes por qué no se mueven? Porque hay buenos sueldos, los padres están prejubilaos".

Las prejubilaciones. Un tema difícil de tocar en las Cuencas, que Páramo señala sin reparos. También se detiene en este punto el estudio sociológico sobre la juventud en las Cuencas. El informe apunta que, en la Montaña Central -sin contabilizar los jóvenes de otras zonas mineras, como Degaña-, más del sesenta por ciento de jóvenes de hasta 29 años aún viven en casa de sus progenitores. "Es una tasa más alta que en el resto de Asturias y de España", señalan los expertos. Y remata Páramo: "¿Para qué se van a mover? Mal vamos si no espabilan. Pero es que vas a una manifestación y hay cuatro vieyos por cada joven. Y los que van jóvenes, siempre son los mismos".

Uno de ellos: Xaime Rodríguez, militante del Partido Comunista de los Trabajadores de España (PCTA) desde los 19 años. "Me metí en política por los valores que tuve siempre. Por la solidaridad y la lucha obrera". "Yo creo que el capitalismo, a través de distintos medios, hace daño a la juventud y sí ha mermado la movilización y el interés en las movilizaciones", apunta el joven.

Hijo de minero, tilda las prejubilaciones de "despidos fuertemente indemnizados, compraron con dinero el futuro de hijos y nietos". Palabras repetidas por los jóvenes de las Cuencas. Según el estudio de Köhler y Martín, "a pesar de que muchos viven de ellas, las prejubilaciones son consideradas como recursos mal invertidos en calmar a la población sin generar empleo ni perspectivas de futuro. Además, fomentan una actitud pasiva y acomodada entre gran parte de la juventud".

Xaime Rodríguez no lo comparte del todo: "Cada vez hay más inquietud y los trabajadores sí se preocupan por lo que les ocurre. Lo único que falta es que den un paso para organizarse". Quizás les frena el "desengaño". Las entrevistas de los sociólogos desvelaron que "los partidos políticos reciben las valoraciones más negativas y, en muchos casos, los sindicatos acaban en el mismo saco. Están considerados como demasiado politizados".

¿Una solución? Los sociólogos no la proponen. Pin Páramo tiene alguna idea: "Yo no pude ir a la escuela, pero 'El capital' (Karl Marx) leílu hasta que lo entendí todo. Tienen que leer más. Escribe en el periódico que, si fay falta, les dejo yo unos libros".

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