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Hunosa, una transición del negro al verde

La empresa pública transformará la térmica de La Pereda en una central de biomasa y ampliará su red de geotermia de Mieres y Langreo

Hunosa, una transición del negro al verde

La empresa estatal Hunosa es el claro ejemplo de una compañía que aprende a reinventarse con el paso del tiempo para garantizar su futuro. Y aunque sus orígenes están ligados a la extracción de carbón, su horizonte está más ligado a las energías renovables. Una transición del negro al verde sin olvidar sus orígenes.

Y es que aún mantiene con actividad el pozo San Nicolás, en Mieres, cuya producción alimenta a la térmica de La Pereda. Pero, pensando en el futuro, ya está en proyecto su conversión en una central de biomasa. La planta, tal y como se encuentra en la actualidad, puede seguir funcionando hasta diciembre del año que viene, pero para seguir encendida tendrá que modificarse. La transformación "no es complicada ni costosa y será factible en un horizonte de dos a tres años", tal y como había anunciado el propio presidente de la compañía, Gregorio Rabanal. La planta seguirá teniendo una capacidad de generación eléctrica de 50 megavatios y precisará entre 350.000 y 400.000 toneladas anuales de biomasa. En este sentido, Hunosa prevé obtener unas 9.000 toneladas anuales de combustible en terrenos de su propiedad. El resto también podría obtenerse en Asturias. Esto, además, traería consigo la creación de nuevos puestos de trabajo.

La biomasa es uno de los pilares de futuro de la compañía, pero no el único. Hay otro en el que lleva ya tiempo inmersa, como es el aprovechamiento del agua de mina de los pozos para geotermia. Actualmente, el sistema funciona en Mieres a través del pozo Barredo, que suministra al hospital Álvarez Buylla, que fue pionero en este tipo de energía, así como a la residencia de estudiantes y el edificio de investigación del campus de Mieres. Lo mismo con la Fundación Asturiana de la Energía (FAEN), situada junto al pozo. Tras este primer paso, se estableció una red de calor dentro de Mieres para abastecer a las viviendas públicas de La Mayacina, el edificio central del campus y el IES Bernaldo de Quirós. Y no contentos con ello, también están inmersos en una nueva red de calor en Langreo, concretamente a través del pozo Fondón, en Sama, que podría ser una realidad el año que viene. Estudian además construir otra red de calor en El Entrego, desde el pozo Sorriego.

Hunosa tampoco se olvida de otros escenarios energéticos y valora introducirse en el desarrollo de parques eólicos en las Cuencas, tal y como aseguró Gregorio Rabanal. El máximo responsable de la compañía afirmó que está "en fase de evaluación" el desarrollo de la energía eólica dentro de las estrategias de diversificación de la compañía. La posibilidad de instalar parques eólicos por parte de la firma estatal no es algo nuevo, si bien parecía que la compañía había abandonado esta estrategia de diversificación tras no cuajar los proyectos iniciales. De hecho, en el pasado llegó a existir un acuerdo con la eléctrica Endesa para instalar aerogeneradores en áreas concretas de los concejos de Morcín, Riosa, Lena, Aller y Laviana. Los planes iniciales se truncaron, pero no la iniciativa, que podría ser una alternativa para la producción de energía en Asturias tras el cierre de las térmicas.

Y, como ocurre con la geotermia, el futuro de la empresa también pasa por buscar nuevos usos a las instalaciones que tiene. Y es que no sólo se puede utilizar el agua de los pozos, también se pueden aprovechar para almacenamiento de energía. Otra salida es el hidrógeno, presente en el agua de los pozos, para producir energía. Precisamente estos días se incluyó a Asturias dentro de la futura red europea del hidrógeno, con protagonismo del puerto de El Musel y de varias empresas afincadas en la región que apostarían por este tipo de producción energética, llamada a tener gran peso ante la inminente descarbonización económica.

Hunosa tampoco olvida la restauración ambiental, un nicho de mercado en el que la hullera es toda una especialista. Además, otro aspecto fundamental para el futuro de la empresa son sus propiedades con pontecialidad industrial, con un millón de metros cuadrados donde podrían instalarse empresas. El desarrollo de suelo industrial fue una de las apuestas de la compañía en el pasado. Sin embargo, han tenido un desigual éxito, con polígonos completamente urbanizados pero sin empresas, como ocurre con Modesta en Langreo o Reicastro en Mieres. Aún así, la firma estatal no deja de lado esta iniciativa. La empresa cuenta con 180.000 metros cuadrados disponibles para el asentamiento de empresas. Y no sólo eso, también hay otros 150.000 metros en desarrollo, a los que se pueden sumar otros 720.000 que podrían impulsarse, si hubiese demanda.

Esto está estrechamente relacionado con el lanzamiento hace unos días de Hunosa Empresa (Hunem). La entidad, que releva a Sadim Inversiones, ofrece el apoyo de Hunosa, la financiación de proyectos y, sobre todo, el suelo industrial "a un coste muy competitivo", como destacó el presidente. Hunosa destinará durante el periodo de vigencia del plan de empresa, es decir, hasta el año 2027, un total de 24 millones de euros para financiar proyectos empresariales externos y favorecer la reactivación de los municipios mineros.

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