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Un oso de comportamiento "anómalo" atemoriza a los ganaderos de Caleao

Un plantígrado cazador causa temor en la zona de Contorgán, en Caso, tras matar cinco vacas, un rebeco y dos venados: "Es algo nunca visto"

El oso, a la izquierda de la imagen, fotografiado por Miguel Capellín con la cámara de su teléfono móvil, con el rebaño de vacas a la derecha, a unos pocos metros del plantígrado.

El oso, a la izquierda de la imagen, fotografiado por Miguel Capellín con la cámara de su teléfono móvil, con el rebaño de vacas a la derecha, a unos pocos metros del plantígrado.

Los expertos consideran algo inusual que el normalmente casi vegetariano oso pardo cantábrico ataque a otros animales y, más en concreto, al hombre. Ahora bien, hay casos documentados de plantígrados con un desarrollado instinto depredador. En los montes de Caso parece habitar uno de estos animales. Un gran macho con un comportamiento "nunca antes visto" lleva dos semanas arrasando tanto con la fauna salvaje como con la doméstica. Un vaca, cuatro terneros, dos venados y un rebeco integran la lista de bajas que, según los ganaderos, se ha cobrado el feroz oso en apenas dos semanas.

La Guardería autonómica ya ha confirmado que la muerte de dos de los terneros ha sido causada, sin suda, por un oso. En relación a la vaca y al resto de terneros los técnicos se inclinan también por la autoría del plantígrado, aunque en este caso, los informes no son concluyentes. Los ganaderos de Caso también achacan al animal la muerte del rebeco y los venados, cuyos cuerpos parcialmente devorados han sido encontrado en la zona, de lo que existe constancia fotográfica. No tienen ni sin sombra de duda. "Los osos son buenos escaladores y si logran arrinconar a un rebeco en unas peñas, está perdido", explican vecinos de Caso.

Los ataques se han sucedido durante los últimos días en los pastizales de Contorgán, en la zona de Caleao. Se trata de un enclave de intensa actividad ganadera. Los portavoces del sector aseguran estar "asombrados y desconcertados" con el comportamiento del oso, al que ya han bautizado como "llocu". En el caso concreto de los ganaderos que han tenido contacto con el animal, aseguran que el sentimiento que les invade por encima del resto es "temor". Ayer anunciaron que si el Principado no actúa con celeridad comenzaran a desplazarse por el monte armados, ya que sienten que se están "jugando la vida". Tienen previsto denunciar hoy su situación ante la Guardia Civil. "O sube una patrulla con nosotros al monte cuando tengamos que atender al ganado, o subiremos armados por nuestra cuenta. No estamos dispuestos a jugarnos la vida. Lo que está pasando es muy grave".

Los ganaderos subrayan que la concurrida senda de los Arrudos transita por las proximidades. Aseguran que, en este caso, no queda más remedio que hacer sonar las alarmas: "Llevamos toda la vida en el monte y algo así es inaudito. Las autoridades se lo deberían tomar muy en serio antes de que haya una desgracia". En este sentido, la Asociación de Ganaderos Afectados por el Llobu reclamó ayer una actuación para expulsar del territorio a "llocu". "Aquí ya no se trata de proteger la cabaña ganadera, de lo que hablamos es de un animal salvaje que actúa con una ferocidad impropia de su especie".

Hasta ahora han ido tres los ganaderos que han visto al oso. Uno de ellos es Miguel Capellín. Es el dueño de los animales muertos. Ganadero a título principal, es un profesional muy respetado en el sector por su seriedad. Explica que hace unos días subió a los pastos de Contorgán tras una ausencia de una semana en la que tuvo que dedicarse a la recogida de hierba. Constató que la faltaban cinco animales. En las inmediaciones encontró dos terneros con los cuartos traseros devorados. Al día siguiente encontró otros dos animales, en parecidas condiciones. "No había duda de que había sido un oso. Había huellas, cagadas y la vegetación estaba muy revuelta".

Miguel Capellín llamó de inmediato a la Guardería: "Esta constatado que fue un oso". Con todo, tuvo que proseguir con la búsqueda al no aparece uno de los terneros: "Tuve que pedir a un par de amigos que me acompañaran, ya que es imposible no tener miedo ante un animal así". El grupo encontró durante el rastreo los cuerpos parcialmente descuartizados de un rebeco y dos venados. "Actúa siempre de la misma manera, por la espalda, y parece como si matara por placer, no por hambre, algo insólito en un oso", apunta Capellín. El sábado, el ganadero terminó por tropezar con "llocu".

El encuentro acabó generando una situación de gran tensión y peligro: "Estaba aproximándome a la zona donde tengo las vacas y, cuando ya estaba a unos metros, vi que algo oscuro salía de entre la hierba. El oso estaba allí, tumbado a unos pocos metros de las vacas como si nada". Tras quedarse unos segundos mirando al ganadero, con total parsimonia le dio la espalda y comenzó a alejarse mientras éste le gritaba e intentaba espantarlo. "De pronto se dio de nuevo la vuelta e hizo ademán de regresar, pero al ver a los perros ladrar, de nuevo se dio la vuelta y se fue", narra un afectado Miguel Capellín, que tuvo tiempo de sacar unas fotos al animal con el móvil: "Con los nervios no pude ajustar el zoom y parece que estaba lejos, pero la realidad es que lo tuve a unos 30 metros, como mucho".

Los ganaderos de Caleao y la Asociación de Ganaderos Afectados por el Llobu pidieron ayer al Principado que preste al caso "la atención que se merece". Reclaman una actuación para desplazar al animal: "Queremos que vengan y vean lo que está sucediendo, que se conciencien ellos mismo de la gravedad de la situación antes de que se produzca una tragedia. Luego que decidan si hay que atrapar al oso o trasladarlo, eso es cosa de la administración", apuntan los portavoces del sector.

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