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El virus merma el programa de mayores del campus, que se queda en 30 alumnos

La iniciativa, que cumple su tercer año en la villa, ha sufrido un recorte en la matrícula debido principalmente a la crisis sanitaria del coronavirus

Algunos de los estudiantes del plan para mayores Pumuo que acudieron ayer a clase en el campus. VIVAS

El campus de Mieres acogió ayer por la tarde la inauguración del curso académico del Programa Universitario para Mayores de la Universidad de Oviedo (Pumuo). Un proyecto que se inició en la villa hace tres años con el apoyo del Ayuntamiento y al que la crisis sanitaria del coronavirus ha dejado un poco noqueado. Así, del medio centenar de alumnos con el que cerró el curso, este primer semestre ha arrancado con una treintena. Esto se explica ya que los destinatarios del programa, que es pera mayores de 50 años, son en su mayoría personas vulnerables al virus, así que algunos han preferido esperar la llegada de tiempos mejores para continuar con el plan. De todos modos, y aunque la matrícula está cerrada, la Universidad podría estudiar nuevas solicitudes para Mieres durante estos primeros días del curso.

El vicerrector de Extensión Universitaria y Proyección Internacional, Francisco Borge, del que depende Pumuo, no se mostró negativo por los datos de matrícula, con una reducción del 50 por ciento, ya que lo enmarca en la crisis sanitaria. Todo lo contrario, mostró su satisfacción "porque a pesar del coronavirus, comprobamos que sigue habiendo interés en el programa, así que estoy convencido de que remontaremos los datos en los semestres siguientes". De hecho, la Universidad de Oviedo ha sido valiente manteniendo el programa "cuanto otras universidades decidieron sustituirlo por otras actividades, y queríamos además que fuera presencial, porque así nos lo pedían nuestros alumnos".

Ayer en Mieres se notaba la alegría del primer día de clase, del reencuentro con los compañeros, pero siempre manteniendo la distancia de seguridad. "¿Donde me puedo poner?", preguntaba una alumna al ver que los asientos estaban marcados con pegatinas verdes, amarillas y rojas. "En las verdes", contestaba otra. Azucena Fernández es la subdelegada del curso y lleva en el Pumuo de Mieres desde el principio. "Tenemos una ilusión tremenda, ¿a qué si?", decía dirigiéndose al resto de sus compañeros. Fernández también señalo que "venimos con respeto, no con miedo", respecto al temido coronavirus. Su compañera Loli Gutiérrez, también veterana en el programa, destacó que participar en el Pumuo "es fantástico, además te relacionas con los otros y aprendes cosas, aunque me da un poco de temor venir a clase este año". Entre las novatas estaba Elvira Herrero. "Me apunté porque me gusta aprender y me lo recomendó una amiga".

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