Después de una espera de casi dos años, ayer hicieron su incursión en el cauce del río Aller las primeras máquinas y camiones para arreglar el argayón de Moreda. De este modo, se tratará de recuperar el carril que se llevó por delante una crecida del cauce fluvial, generando problemas de circulación en la localidad de Moreda que, durante un año, tuvo que soportar el flujo de vehículos por sus principales calles, con los consabidos atascos y deterioro de la calzada. Finalmente, con la llegada de la fiesta de San Martín el pasado noviembre, se ideó un sistema de emergencia por el Corredor del Aller, mantenido hasta ahora.

Los primeros trabajos de restauración del argayón consistirán en preparar la cimentación para construir una escollera lineal de unos 150 metros de longitud que se hace imprescindible para recuperar el carril dañado, y cuyas obras deben ser ejecutadas con cierta diligencia para finalizarlas antes de que se produzcan las cíclicas avenidas que obligarían a posponer los trabajos hasta el final del invierno. Los vecinos, y en general la masa de afectados, abogan porque los trabajos no se detengan y que, por fin, la pesadilla del desprendimiento de Campera se pueda borrar de las mentes de aquellos que lo sufrieron.

Los trabajos se adjudicaron a finales de septiembre desde la Consejería de Medio Rural y Cohesión Territorial. Una actuación que costará 388.410 euros y está siendo desarrollada por Ingeniería y Construcción y Obra Civil de Asturias. El desprendimiento se produjo durante el temporal de intensas lluvias de finales de enero del pasado año, que causó numerosos daños en la región. Ocurrió en dirección Cabañaquinta-Mieres, a su paso por Moreda. Las aguas del río Aller socavaron el terraplén en las proximidades del segundo acceso a la localidad de Moreda, por lo que resultó afectada la plataforma de la carretera en su margen izquierda.