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Comienzan los trabajos para duplicar las plazas del centro de Barros, hasta las 120 camas

El complejo neurológico de Langreo, que acoge provisionalmente a pacientes de covid-19, se había quedado pequeño ante el aumento de positivos

Las instalaciones del centro de Barros, en una imagen tomada ayer. | Miki López

Las instalaciones del centro de Barros, en una imagen tomada ayer. | Miki López

La crisis sanitaria del coronavirus no da tregua en Asturias. Tampoco en las Cuencas. Con los contagios e ingresos diarios al alza, el Principado está tomando medidas extraordinarias para aumentar la capacidad asistencial. Una de esas medidas ha sido la ampliación del Centro de Discapacidades Neurológicas de Langreo (Credine), que

El Credine es un proyecto de largo recorrido. El centro empezó a construirse en el año 2009 e iba a llamarse centro Stephen Hawking. Hubo que cambiarle el nombre, pero se mantuvo el espíritu: crear un centro de referencia nacional, dependiente del Imserso y dedicado a la atención directa y especializada de personas con discapacidad neurológica. También apoyar a sus familias y cuidadores. El proyecto pasó por dificultades de toda índole. Incluso llegó a quebrar una de las empresas encargadas de la obra.

Los contagiados que se ingresan en la instalación no presentan síntomas o son leves

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Por fin fue una realidad. Cuando estaba a punto de abrir las puertas como Credine, llegó la crisis sanitaria del coronavirus. Ya en la primera oleada de la pandemia –concretamente desde el 22 de marzo– el centro comenzó a recibir pacientes contagiados de covid-19. Formó parte, desde el principio, de la estrategia sanitaria del Principado para combatir el coronavirus con todos los medios al alcance. En el centro ingresan pacientes con sintomatología leve o asintomáticos que, por razones médicas o de índole social, no pueden hacer la cuarentena en sus domicilios.

Que la segunda oleada del coronavirus en Asturias está golpeando fuerte ya nadie lo niega. El Credine es otra evidencia: durante el primer estado de alarma y el confinamiento del pasado mes de marzo, no fue necesaria ninguna actuación para incrementar la capacidad del centro langreano. Las obras que están en marcha tienen como objetivo doblar las camas, de cara a las que se prevén como las semanas más duras de la pandemia en la región. Según pudo saber este diario, se han incrementado ya seis plazas: de 60 a 66 camas.

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